Heath Ledger murió cuando comenzaba a brillar en Hollywood. Falleció a los 28 años, en 2008, y su muerte significó un fuerte sacudón para la industria del espectáculo. Si bien el actor se destacó desde muy joven en películas populares, fueron los últimos trabajos de su carrera los que lograron fascinar tanto al público como a la crítica, superando el mote de galán. Su gran consagración llegó, específicamente, al interpretar al Guasón en El caballero de la noche.
En una entrevista con Empire, el actor australiano reflexionó sobre cómo se forjó su perfil actoral y de qué manera la industria terminó por avasallarlo. “De joven, me dieron una carrera. Me daban películas absurdas, ponían mi cara en el póster y me cargaban con toda esa presión sobre los hombros”, expresó.
“Básicamente, me estaban dando una carrera que sentía que no merecía porque no había demostrado mi valía”, agregó, al repasar un recorrido que había comenzado en 1992 con Clowning Around, donde trabajó como extra. “El punto de inflexión fue quizás Ned Kelly”, aseguró. Y sobre esa experiencia sumó: “Fue una película que abordé con entusiasmo. Desde entonces, he estado destruyendo en cierta medida la carrera que me dieron y creando una que siento que merezco”.

En esta película de 2003, Ledger compartió cartel con Orlando Bloom —otro de los actores que atravesaba el pico de su fama por aquellos años—, Naomi Watts y Geoffrey Rush, e interpretó al legendario forajido australiano que da nombre al film. Si bien la película no logró trascender como otros títulos de su filmografía y fue un fracaso de taquilla, resultó fundamental en su formación y carrera.
La sinopsis de este drama inspirado en hechos reales señala: “Un hombre inocente se convierte en uno de los criminales más buscados que el mundo haya conocido”. Tras su participación en esta película, comenzaron a llegar los papeles más desafiantes para el actor, como en Secreto en la montaña, El caballero de la noche y El imaginario mundo del doctor Parnassus, el último film de su carrera.









