John Lennon fue una figura muy influyente del siglo XX, pero siempre pudo reconocer el talento de músicos pertenecientes a otras generaciones. De hecho, durante los años siguientes a su separación de The Beatles, el británico comenzó a prestar atención al surgimiento de nuevos nombres que estaban redefiniendo la escena musical de los años 70.
Entre los nombres que más llamaron la atención de Lennon por aquel entonces se encontraba un joven David Bowie, cuya carrera empezaba a consolidarse mientras el de Liverpool iniciaba su etapa solista en Estados Unidos. John representaba el legado de la revolución cultural de los 60 y el Duque Blanco era la personificación del espíritu cambiante y teatral de los 70.

En 1974, durante una reunión organizada por Elizabeth Taylor, Bowie y Lennon cruzaron caminos por primera vez y ese encuentro dio comienzo a una relación de respeto mutuo que pronto se transformó en una de colaboración creativa, la cual terminó dando como resultado la canción “Fame”.
Con el paso del tiempo, Lennon expresó abiertamente la admiración que sentía por su colega. "Debo decir que lo admiro. El vasto repertorio de talento que tiene. Nunca estuve presente cuando surgió lo de Ziggy Stardust porque ya me había ido de Inglaterra, así que no sabía quién era, y conocerlo no te da mucha más pista porque no sabes con quién estás hablando”.









