Hoy, 18 de marzo, se cumplen nueve años de la muerte de Chuck Berry. Sin duda, una fecha que invita a repasar la historia de uno de los artistas más influyentes del siglo XX, que inventó el lenguaje de la guitarra eléctrica en el rock and roll. De sus manos salieron los riffs y punteos de clásicos como "Maybellene", "Roll Over Beethoven", "Rock and Roll Music" y "Johnny B. Goode", una de las canciones más influyentes de la historia del rock, inmortalizada para siempre en la icónica escena de Volver al futuro, con el personaje de Marty McFly interpretándola.
El 18 de marzo de 2017, a los 90 años, Berry apareció sin vida en su casa. La policía del condado de St. Charles, en Missouri, confirmó la noticia y señaló que los agentes habían intentado reanimarlo sin éxito. Se cerraba así la historia de un hombre que había puesto patas para arriba a varias generaciones y cuya influencia sobre los Beatles, los Rolling Stones y Bob Dylan está fuera de toda discusión.
En su infancia compartió escuela con Tina Turner en St. Louis. De adolescente fue enviado a un reformatorio por robo a mano armada, donde aprendió dos cosas que lo acompañarían siempre: a cantar y a boxear. Una vez libre, armó el Chuck Berry Combo y comenzó a recorrer bares con versiones de Nat King Cole y Muddy Waters, hasta que un single grabado por Chess Records lo catapultó a la fama. Sin embargo, al poco tiempo volvió a ser detenido y fue condenado a tres años de prisión por transportar a una menor a través de la frontera estatal.

El día que Keith Richards fue golpeado por Berry
Esa experiencia lo devolvió a la sociedad como un hombre más duro y desconfiado. Keith Richards lo comprobó en carne propia. El guitarrista de los Rolling Stones contó la anécdota en el programa de Jimmy Fallon: "Una noche en un concierto en el que estábamos los dos, entré en el camarín y vi su guitarra en el estuche. No pude contenerme y la agarré para hacer un rasguido, un par de acordes".
Sin embargo, Keef no contaba con que el propio Berry podía ingresar al camarín en cualquier momento. Cuando lo vio sosteniendo su preciada guitarra, no dudo en enfrentarlo. "Justo entró Chuck y me dijo: 'Nadie toca mi guitarra', y pum. La piña fue directo a mi cara. ¡Otro gran hit de Chuck!", recordó Richards entre risas y sin rencor alguno.









