La explosión del indie de la década de 2000 es uno de los fenómenos que más impacto causó en la historia reciente de la música popular. Sin embargo, cuando se piensa en ese período, se tiende a reducirlo a un puñado de imágenes y elementos característicos como los pantalones ajustados, las cabelleras largas, la expansión de internet o la autogestión de las bandas. No obstante, hay mucho más.
El boom del indie de los años 2000 tuvo mucho que ver con el fin del britpop y el auge del pop mainstream sobreproducido. En ese contexto, muchos pedían a gritos canciones y agrupaciones más auténticas, y fue así como surgieron proyectos como The Strokes y Arctic Monkeys, por nombrar solo dos conjuntos que fueron una referencia por aquellos años.
Poco a poco, más artistas se animaron a zambullirse en el género, lo que se tradujo en un amplio abanico de propuestas para los melómanos. Sin embargo, de los temas que vieron la luz por aquel entonces, pocos llegaron al número uno.
Las canciones que llegaron al 1
En Estados Unidos, los tracks que sí lo lograron en el Billboard Modern Rock Tracks fueron "Steady, As She Goes", de The Raconteurs; "No One Knows", de Queens of the Stone Age; "Seven Nation Army", de The White Stripes; "When You Were Young", de The Killers, y "Sex on Fire", de Kings of Leon, entre otros.
En el Reino Unido, Arctic Monkeys hicieron lo propio no una, sino dos veces con "I Bet You Look Good On the Dancefloor" y "When the Sun Goes Down". Además, consiguieron que todos sus álbumes, a excepción de The Car (2022), encabezaran el UK Albums Chart.
Pero el dato más revelador es el de las canciones que no llegaron a la cima de las listas. Tres claros ejemplos de esto fueron "Last Nite" y "Reptilia", de The Strokes, y "Mr. Brightside", de The Killers, esta última una de las pistas más escuchadas en la historia del streaming.









