Nicanor Loreti representa una voz fuerte dentro de nuestro cine argentino. El director y guionista ha incursionado en el cine de género, en la comedia, en el trabajo con actores y actrices de primera línea y siempre está coqueteando entre el mainstream y el cine alternativo y de clase B. Su nueva película es Lu y Pau, un film que también navega entre estos espacios que parecerían, a priori, contradictorios, pero que Loreti aprendió a hacer convivir.
El film está protagonizado por Jazmín Stuart y Lorena Vega, quienes interpretan a dos chicas desesperadas por salvar a una amiga que se encuentra presa y embarazada. Mientras intentan sortear los obstáculos de la ley, se enredan en sus adicciones, sus deseos sexuales, las peleas casi adolescentes entre ellas y la torpeza de dos chicas con mucha calle, pero con ideas poco concretas.

Los personajes resultan simpáticos desde el primer momento del film, aunque luego se vuelvan algo repetitivos. Aun así, Stuart y Vega forman una entrañable dupla que muestra su costado más tumbero —a veces demasiado forzado— y, principalmente, un poderoso espíritu feminista, el tropo más interesante de la película.
De hecho, los hombres están sexualizados o son detestables en este film que se inscribe dentro de las tradiciones de Bonnie & Clyde y Thelma y Louise, pero le imprime las particularidades localistas del habla, la delincuencia y el costumbrismo.

Lu y Pau funciona cuando nos entregamos a su absurdo y a su lógica de cine de explotación. Sin embargo, hay momentos en los que las peripecias de las dos amigas se revelan poco orgánicas para la trama.
La comedia que surge de las malas decisiones de las protagonistas hace que el film se disfrute, mientras que su punto más potente se encuentra en la fuerza de la amistad entre las mujeres y en el desarrollo de una historia que, en general, encontramos protagonizada por varones, pero que aquí es un territorio completamente copado por ellas, por sus torpezas y su condición de antiheroínas.









