Durante las décadas de 1960 y 1970, el rock progresivo amplió los límites de la música popular tal como se la conocía gracias a sus composiciones extensas y su mezcla de elementos provenientes del jazz, la música clásica y el folk. En ese contexto, distintas bandas británicas desarrollaron algunas de las obras más influyentes del género y establecieron una referencia para las generaciones posteriores.
Uno de los grupos que supo destacar durante aquellos años fue Jethro Tull, el proyecto liderado por el cantante, compositor y flautista Ian Anderson, quien en 2002 fue consultado acerca de las nuevas generaciones del rock progresivo y sobre quienes habían definido el género. En una entrevista publicada por Vintage Rock ese año, Anderson mencionó cuatro conjuntos a los que definió como “los cuatro grandes” del rock progresivo: Genesis, King Crimson, Emerson, Lake & Palmer y Yes.
Al ser consultado por el estado del género, Anderson contó: “Hay muchas bandas excelentes por ahí y escucho esa música con frecuencia. Recibo muchos discos y muchas bandas que aspiran a telonearnos me envían su material; escucho gran parte de eso. Hay grupos magníficos en Europa que cultivan el rock progresivo actual. Algunos son bastante pésimos, pero muchos son realmente muy buenos”.
Sin embargo, Ian dejó claros sus gustos cuando reconoció: “Supongo que prefiero aquellas bandas que no intentan clonar a los Genesis de los inicios, y mucho menos a King Crimson, Emerson, Lake & Palmer o Yes. Al fin y al cabo, ahí están los ‘cuatro grandes’ que acabo de mencionar”.
Aunque no los incluyó dentro de esos cuatro, el británico también destacó a Pink Floyd como un antecedente fundamental. “La banda arquetípica de rock progresivo que los precedió a todos fue, por supuesto, Pink Floyd, que ya en 1967 interpretaba temas de The Piper at the Gates of Dawn. Eso era música de rock progresivo bajo cualquier definición”.









