Arte
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21/12/2021

Marcelo Canevari, el artista que cruza imaginación y realidad en su visión de la naturaleza

Un repaso por las obras del artista argentino que formaba parte de Julio y Agosto y recientemente se encargó, junto a Ornella Pocetti, del arte de tapa del disco de Dillom.

¿Por qué un artista decide pintar un bosque? Se podría decir que los artistas intentan encontrar retazos de poesía en los árboles, en los nidos de los pájaros y en el cielo. También se podría decir que pintar un bosque equivale a habitarlo, a estar ahí y transformarse en un integrante más del paisaje. Las pinturas de Marcelo Canevari demuestran una mirada atenta sobre la naturaleza y sus elementos, como si el artista se hubiera criado en medio de la selva misionera o en un bosque mágico. Canevari es ilustrador, pintor y recientemente creó, junto a Ornella Pocetti, la tapa de Post Mortem (2021), el disco debut de Dillom. Sus obras seducen y atrapan, solo basta con mirar y dejarse llevar.

A los 16 años, Canevari trabajó como asistente de su padre, el naturalista Marcelo José Canevari, y aprendió a dibujar y pintar con la ilustración científica, disciplina que se encarga de representar información del mundo con extrema claridad, precisión y objetividad. Canevari hijo aprendió a copiar diversos animales respetando su anatomía, poses y el volumen de sus pelajes. Junto a su padre diseñaron varias guías de mamíferos y aves migratorias para parques nacionales y reservas ecológicas. “La ilustración científica te exige mucho desde lo técnico. Por ejemplo, las guías sirven para la identificación del animal, entonces hay que ser preciso con el color, volumen y anatomía. No podés hacerlo así nomás y zafar. Fue un periodo de formación que me obligó a pintar con exactitud todo lo que observaba”, dice el artista. Este fue el primer paso para desarrollar una técnica sólida y encontrar las imágenes que protagonizan sus pinturas: los paisajes naturales y animales, pero donde antes había rigor científico ahora hay un desborde fantástico, parecido a los cuentos de los hermanos Grimm y a las películas de terror de los años 80.

A los 22 años junto a su hermano y unos amigos crearon la banda Julio y Agosto. Canevari diseñó la tapa de los discos y los flyers de los recitales. Era la primera vez que utilizaba sus conocimientos para algo más artístico y le tomó el gusto. Ornella Pocetti, otra artista visual, lo incentivó a trabajar más allá de la ilustración científica y los trabajos a pedido. Fue entonces que el artista decidió crear imágenes más personales, inspiradas en mundos oníricos y en los trabajos de los pintores naturalistas europeos del siglo XIX, donde la pintura era sinónimo de conquista y descubrimiento. Pero a Canevari le interesa otra cosa: cruzar la imaginación con la realidad

"Las ofrendas" - Marcelo Canevari
"La séptima noche" - Marcelo Canevari

El artista crea pinturas donde los zorros gigantes conviven con los humanos, animales humanoides juegan a girar en una ronda alegre y sospechosa, un grupo de fantasmas observa a una pareja que espera a la muerte en una carpa. Son varias escenas y varios personajes en una sola pintura, el ojo tiene que recorrer cada espacio con sumo cuidado y atención. 

Canevari diseña escenas a partir del humor, el miedo y la fantasía, como si las obras fueran las hojas de un libro sin género, un mutante literario que ofrece imagenes que seducen, atrapan y, a veces, parecen morder. Canevari expone una diversa gama de colores verdes y crea una naturaleza inquietante. Para el poeta español Federico García Lorca, el verde era sinónimo de muerte y aparecía en el bosque, la luna y en los árboles, escenarios ideales para un crimen de amor o una traición familiar. El verde Canevari sugiere un evento trágico a punto de suceder, una tensión que crece y crece

El artista se inspira mucho en las películas de terror, como Midsommar, Hereditary, A Ghost Story y Suspiria, entre otras. “Me gusta pensar mis pinturas como escenas de una película. Soy fan de lo narrativo e intento que haya un relato oculto. Mi objetivo es que el espectador empiece a realizar un trabajo de detective, tratando de entender qué es lo que está pasando, hacia dónde va la historia”, dice. También le interesa mucho la literatura de Mariana Enriquez y Samanta Schweblin, los trabajos de Mildred Burton y Fermín Eguia, artistas que desarrollaron obras donde la naturaleza tiene un rol protagónico. 

Tapa de Most mortem, disco de Dillom - Marcelo Canevari y Ornella Pocetti

A mediados del 2021, Canevari y Ornella Pocetti fueron convocados por Dillom para realizar el arte de tapa de su disco debut Post Mortem. Dillom y su equipo habían visto el trabajo de los dos artistas en Instagram y les pareció una buena idea realizar una colaboración

Los pintores diseñaron una fábula visual donde Dillom es el centro de una sesión de espiritismo entre fantasmas y criaturas que acechan al músico, animales muertos que podrían simbolizar la inocencia y niños disfrazados que confrontan y reclaman su atención. En el fondo, el fuego comienza a devorarse todo el paisaje y la tormenta avecina catástrofes y cambios, como los episodios de vida que se relatan en todo el disco. Post Mortem se distancia del discurso aspiracional y egocéntrico de algunos traperos y se sumerge en un océano de ternura, rabia y excesos.

La tapa construye el principio de un cuento que solo puede terminar en música, muerte y resurrección. Canevari dice: "Su equipo nos contactó para ver si nos interesaba realizar algún tipo de colaboración para el disco y surgió la posibilidad de hacer la tapa en conjunto. Escuchamos las canciones para entender la propuesta y notamos que había algunas muy sensibles y tranquilas versus otras más pesadas y caóticas. Nuestra idea inicial fue crear algo donde pueda convivir lo tierno y lo oscuro. Tuvimos mucha libertad para crear y hacer lo que tuviéramos ganas, les pasamos un primer boceto, les gustó y seguimos adelante. Al principio pensaba que no les iba a gustar, la tapa que diseñamos no tenía nada que ver con la estética del trap pero fue bien recibido”.

Sus pinturas son escenas donde se esconde la magia y el terror, donde se puede llorar y reír al mismo tiempo, parecido al efecto que generan las cajas musicales antiguas. Son una invitación a perderse en el bosque, olvidarse del mundo ordinario y convertirse en un fantasma curioso, un ser sobrenatural que no emite juicio y se dedica a observar aquello que lo sorprende. 

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