David Lynch fue uno de los directores más singulares del cine contemporáneo. Su obra suele resultar compleja de descifrar para algunos, mientras que otros sostienen que hay que entregarse a la experiencia y simplemente vivirla. A continuación, y a un año de su muerte, repasamos cinco constantes dentro del cine de David Lynch.
1. Las referencias a El mago de Oz
El director habló en diversas ocasiones sobre su conexión con este clásico de Hollywood. De hecho, en el Festival de Cine de Nueva York de 2001 aseguró: “No pasa un día sin que piense en El mago de Oz”. Lo cierto es que en casi todas sus películas pueden encontrarse guiños a la historia de Dorothy —algo que se plasmó en el documental Lynch/Oz— y uno de los más evidentes aparece en Corazón salvaje, donde el personaje de Laura Dern usa zapatos rojos que golpea entre sí para huir de momentos caóticos.
2. La presencia de lo onírico
Posiblemente este sea uno de los componentes más evidentes de la obra de Lynch y también un concepto clave para definirla. El mundo de lo onírico se integra a las tramas de sus películas de manera orgánica, y eso es lo que muchas veces desconcierta a los espectadores desprevenidos, que se encuentran con una narración no lineal en la que los personajes acceden a distintos niveles de conciencia.
3. La música de Angelo Badalamenti
Entre los aspectos que se repiten en su filmografía se encuentra la colaboración con el compositor Angelo Badalamenti, con quien no solo trabajó en sus películas, sino que también exploró su faceta musical en álbumes realizados en conjunto. Las composiciones del músico neoyorquino fueron fundamentales para construir el universo de Lynch, por lo que se presentan como un elemento clave de su cine de autor.
4. Lo extraño y lo difícil de explicar
Al enfrentarnos a una película de Lynch, sabemos que nos espera un desafío. Esto se debe, en parte, al lugar preponderante que ocupan los elementos extraños: sucesos que no se explican del todo, personajes que no encajan en estereotipos y situaciones que descolocan a los propios protagonistas, como ocurre en Mulholland Drive y la exploración identitaria que atraviesan sus dos mujeres.
5. Atmósferas oscuras y asfixiantes
Entre los aspectos estéticos que definen el estilo del director se encuentra la elección de una iluminación tenue y, en muchos casos, oscura. Esto, junto con la recurrencia en el uso de cortinados dentro de sus decorados, es lo que convierte a sus películas en atmósferas asfixiantes. A su vez, la falta de claridad se vincula con el mundo de los sueños, donde todo parece difuso.









