Categorías: Cine
| Publicado
13/11/2019

Cobertura Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2019: Parte 2

Foto: Gentileza de Festival Internacional de Cine de Mar del Plata

Seguí nuestra cobertura del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2019 en este enlace.

Scattered Night

2019 - Dir: Kim Sol, Lee Ji-hyoung. Corea del Sur. Sección: Competencia Internacional

Esta película originaria de Corea del Sur tiene como protagonistas a dos hermanxs, Summy y Jinho, perfectamente dirigidxs para comportarse como adultxs. La separación de sus padres desencadena una serie de actitudes en estos niñxs que intentan lidiar con una gran duda existencial: con quién van a vivir a partir de ese momento. En unas idas y vueltas que lxs directores fusionan con extrema naturalidad en la trama, Summy y Jinho serán los representantes de la cultura de su pueblo, basado en el esfuerzo y el sacrificio. Tanto la figura materna como la paterna están encarnadas en personajes perfectamente definidos, ampliamente opuestos y con diferencias irreconciliables, pero también ellxs sufren la duda de lxs hijxs; todo se ralentiza porque no saben bien cómo llevar adelante una familia “que solo se va a ver una vez a la semana”, hay un desconocimiento del porvenir que tensa y enturbia el ambiente. Esa falta de claridad de lxs adultxs de esta diégesis -que, en definitiva, hacen lo que pueden con lo que les toca- se contrapone con la perspicacia y la capacidad de reflexión de esxs niñxs, ansiosos por el futuro inmediato que amenaza con separarlos. Y es justamente el elenco infantil el que se roba el protagonismo de la trama, sumando un dato de color (pero no menor) acerca de la realización del casting de la película: cada niñx estuvo conversando y haciendo pruebas con lxs directores alrededor de cuatro horas. Así finalmente llegaron, con agudeza, y con mucha razón, a lxs elegidxs para encarnar a lxs hermanxs del hogar roto, Seung-ah Moon y Joon-woo Choi. Esta historia es sustentada por una fotografía impecable, que acompaña a lxs niñxs constantemente a paso lento y dándoles lugar a que se muevan y hablen de forma predeterminante en el cuadro, logrando que sean el foco de la acción. La banda sonora, plagada de insectos y sonidos de verano que aturden en momentos de letargo de la trama se fusionan con las preguntas permanentes de dos niñxs que, imitando a sus padres, también hacen lo que pueden con lo que les toca. - Melina Storani

The Bloody Child

1996 - Dir: Nina Menkes. Estados Unidos. Sección: Retrospectiva Nina Menkes

Las primeras cinco películas de Nina Menkes tuvieron a su hermana, Tinka, como parte del elenco, como “co-creadora” o co-editora. Una de ellas es The Bloody Child, de 1996. Una película experimental donde “lo importante no es entender qué pasa sino qué sensaciones genera”, parafraseando a la directora californiana, que estuvo presente en la apertura de su retrospectiva en el Teatro Colón de Mar del Plata. Y honestamente tenía razón. The Bloody Child es una pieza compleja, construida en base a repeticiones de escenas y con una pizca de secuencias surrealistas, en una maraña de eventos que parecen no concretarse nunca. Retazo a retazo, Menkes va guiando al espectador con cambios sutiles en esas repeticiones, añadiendo detalles incongruentes y a veces casi imperceptibles para hacer avanzar la trama. Un cadáver en un auto, un grupo de marines, una ninfa en el bosque y una ceremonia religiosa son algunos de los elementos que tejen una complicada red que culmina muy lejos de cerrar interrogantes o de explicar los patrones. La película en 35mm está basada en un suceso real, la noticia de Los Ángeles Times acerca de un marine estadounidense -post guerra del Golfo- que fue encontrado cavando una tumba para su esposa muerta en un desierto de California. Los diálogos eternos entre el grupo de marines que lo encuentra, supervisados por una Capitana mujer, oscilan entre lo banal y lo Shakespeareano, cambiando los tonos de voz y el orden de las conversaciones. Con una mirada fuertemente vanguardista -en el rol de la mujer, en la puesta en escena, en cómo también puede ser hecho el cine- Menkes filma, dirige y monta una película extravagante y diversa, no solo por su envase sino también por su contenido. - Melina Storani

La muerte no existe y el amor tampoco

2019 - Dir: Fernando Salem - Argentina. Sección: Competencia argentina.

La película de Fernando Salem aborda una temática muy cara al cine argentino: la vuelta a la ciudad natal. Emilia vive en Buenos Aires y luego vuelve al sur para despedir las cenizas de su mejor amiga y, en esta vuelta, se reencontrará con el pasado que sigue bastante vigente a pesar de su distancia. Un viejo amor, decisiones de vida, el reencuentro con el padre y la presencia de su amiga que parece ser su complemento. Las causas de la muerte de la chica no se mencionan en ningún momento, porque el foco está en Emilia y en cada sentimiento que se traduce en silencios, miradas huidizas y a veces, solo a veces, preguntas duras y contemplativas. La cámara la sigue de cerca y parece cuidarla del torbellino de emociones que se desata en esta ciudad helada y chata. Es para destacar la banda sonora a cargo de Santiago Motorizado, quien aplica suaves melodías y por momentos sonidos más cercanos al punk, tal como lo hace en Él mató a un policía motorizado. La actuación de Susana Pampín, quien interpreta a la madre de la difunta, es arriesgada y certera al mismo tiempo; es prácticamente la única que expresa el llanto y el dolor contenido por todos. - Julieta Aiello

Cortos - Competencia Argentina 1

2019. Incluye: Circumplector (Gastón Solnicki), Monstruo Dios (Agustina San Martín), Nos devoraba el fuego (Lucía Granda), Playback. Ensayo de una despedida (Agustina Comedi), Suquía (Ezequiel Salinas). Argentina. Sección: Cortos - Competencia Argentina.

La parte I de la Competencia Argentina de Cortos reúne piezas más que singulares. Dos cordobeses dicen presente en las proyecciones: Agustina Comedi con Playback. Ensayo de una despedida y Ezequiel Salinas con Suquía. La proyección abre con Circumplector, una pieza extraña de mínima duración pero de imágenes contundentes, casi como si se tratara de una obra de arte plástico. Monstruo Dios, de Agustina San Martín, apuesta una estética gótica que enamora ya en sus primeros segundos. La oscuridad y lo sombrío son los protagonistas de este cortometraje que desconcierta un tanto con su narración. Comedi, por su lado, vuelve a la herramienta del archivo, utilizada en su exitosa opera prima El silencio es un cuerpo que cae, para contar la historia de un adiós en el contexto del club Kalas. Este espacio disidente y contracultural de la Córdoba de los 70 y'80 aparece en el primer film de Comedi, pero aquí se toma el trabajo de reconstruir a sus protagonistas, de mostrarlos de cerca con imágenes de archivos combinadas con nuevo material rodado. Salinas presenta un trabajo bien experimental al hacer hablar al Río Suquía mediante un murmullo entre cariñoso y vengativo. También se recurre a imágenes de archivo y también rodaje actual. El devenir del agua se humaniza para volverse identidad de la ciudad y hablarle directamente a los ciudadanos. Si bien el ritmo se torna algo denso, la idea es más que original y localista. Nos devoraba el fuego de Lucía Granda se mete en los recuerdos, en la infancia y la casa que contiene ambas cosas. Con una estética algo anacrónica pero excelentemente lograda, el cortometraje atrapa en su extrañeza y en la delicadeza de los recuerdos. - Julieta Aiello

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