Bugonia es parte de una seguidilla de películas del director griego Yorgos Lanthimos. En un período de tres años, el cineasta estrenó Pobres criaturas, Tipos de gentileza y Bugonia, todas protagonizadas por Emma Stone y centradas en la especie humana desde la extrañeza y el soporte de la ciencia ficción. La cinta cuenta la historia de una exitosa CEO que es secuestrada por un dúo de conspiranoicos que aseguran que es un alien. Esta es una nueva versión del film surcoreano de 2003, Save the Green Planet!, con el sello del director y una fuerte impronta de comedia negra.
El camino cinematográfico de Lanthimos está signado por una mirada sobre la humanidad construida a partir de historias surrealistas y planteos de situaciones delirantes, pero que encierran su punto de vista sobre el mundo actual. En el caso de Bugonia, el director compila una serie de teorías conspiranoicas, se burla del progresismo y también apunta contra la megalomanía de los grandes empresarios que basan sus éxitos en la revictimización de los marginados.
El humano está buscando el origen de sus males afuera, en este caso en la vida extraterrestre, pero esta película no hace más que confirmar que los desastres de las sociedad contemporánea son el resultado de malas decisiones milenarias y así lo explica el personaje de Stone, una mujer cínica, poderosa y completamente individualista. Como su contraparte está el personaje interpretado brillantemente por Jesse Plemons, un hombre herido por la enfermedad de su madre, víctima de las manipulaciones mediáticas y con la esperanza de trascender en un mundo en el que es completamente ignorado.

En este sentido, uno de los puntos más interesantes de la película es la dialéctica que se desarrolla entre ambos caracteres, sus artilugios discursivos y el constante cambio de poder. Además, el film comparte aspectos temáticos y narrativos con la reciente Eddington de Ari Aster —quien oficia de productor en Bugonia—, ofreciendo una suerte de postura resignada ante el curso del mundo actual, que está abombado de información, siendo imposible distinguir entre humano y extraterrestre, vida y muerte, verdad y ficción. Es el personaje de Stone quien dice, de manera pacífica: “¿Cuál es la diferencia?” entre estos conceptos, y así ingresa el nihilismo que tiñe ambas películas.
El nihilismo de Bugonia no hace de Lanthimos un antihumanista, sino un estudioso de nuestra especie y del funcionamiento de la maquinaria social desde el extrañamiento. Aquello que nos parece cotidiano, el director lo expone desde lo improbable y así logra el distanciamiento necesario para llevar a cabo su crítica social. Así como sus personajes están automatizados por sus objetivos, la película se presenta fría y calculada —otro aspecto que define la obra del director—, aunque no por ello menos disparatada y afilada en su sátira.
Bugonia estrena en cines argentinos el 11 de diciembre.









