Cine
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09/04/2021

Crítica de Corre: Cuando el hogar se convierte en una cárcel

Analizamos Corre, el thriller psicológico disponible en Netflix protagonizado por Sarah Paulson y Kiera Allen.

Kiera Allen y Sarah Paulson en Corre (2020) - Foto: Hulu / Netflix

Los conceptos de familia y hogar siempre han sido comparables a refugio y contención, a un lugar seguro. ¿Qué pasa cuando no es así? ¿Y si el refugio es una cárcel y la contención es manipulación? El cine de terror se ha ocupado de estos temas a lo largo de los años, y ahora es el turno de Corre (Run, 2020).

El director de Buscando... (Searching, 2018), Aneesh Chaganty, regresa con una película original de la plataforma Hulu, adquirida ahora por Netflix, protagonizada por Sarah Paulson y Kiera Allen. El film muestra con crudeza el vínculo de una madre y su hija, atravesado por el “trastorno facticio infligido a otro”, el cual implica un invento, por parte de la persona cuidadora (en este caso la madre), de que la otra persona sufre de enfermedades físicas, mentales, lesiones o estados patológicos. Este trastorno puede sonar familiar ya que fue explorado previamente por la serie de televisión The Act (2019), basada en hechos reales, como así también en la película Misery (1990), un ejemplo más clásico del director Rob Reiner basado en el libro de Stephen King.

Corre (o Mamá te quiere como fue traducida en España) comienza con la cruda imagen del nacimiento prematuro de Chloe (Kiera Allen) y los médicos que desalientan la idea de que sobreviva. Años después, ya adolescente, sufre de arritmia cardiaca, diabetes, asma y parálisis, utiliza una silla de ruedas y estudia en casa, educada por su madre Diane (Sarah Paulson). Sin más preámbulos, la verdadera acción del film empieza una vez que Chloe comienza a sospechar que su madre la medica sin que ella realmente lo necesite.

Sarah Paulson en Corre (2020) - Foto: Hulu / Netflix

Gran parte de la película sucede en tres lugares claves: en la casa de ellas, en una farmacia y en el hospital. Y, si bien hay personajes secundarios, son efímeros y solo aparecen en escenas cortas. Estos detalles estructurales permiten meter de lleno al espectador en el mundo que habitan las protagonistas, el mundo que Diane creó para su hija. No hay lugar para distracciones, y así podemos entender que nada le interesa a Diane más allá de su hija. Por eso mismo debe mantenerla con ella para siempre, de la manera que sea. El desafío de Chloe será escapar del deseo mórbido de su madre, salir de ese hogar que lentamente la convirtió en una prisionera.

La búsqueda por la verdad que encarna Chloe se ve explayada en largas escenas sin diálogo que generan suspenso y ansiedad, un recurso del que el film abusa por momentos. Si bien Chaganty logra crear atmósferas inquietantes y mantener un ritmo entretenido, cada acción de su protagonista parece tener un único destino predecible, como si todo sucediera en el momento justo para que la idea de escapar se sienta imposible.

No es una novedad que el género de terror ahonde en el retrato de personajes femeninos como si fueran seres malignos, cargados de un amor asfixiante, enfermizo e incluso siniestro. Distinto es el terror que podría provenir de la figura paterna, quien, en la mayoría de los casos, es representada por la violencia física y una mente cuadrada, antítesis de la primera, quien todo lo comprende mientras que este otro no, o simplemente no le interesa. En sí, el término “familia” reúne una serie de arquetipos que no vamos a encontrar en esta película.

Corre está disponible en Netflix.

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