El 2026 está plagado de interesantes estrenos de terror. Entre las películas destacadas de este año se encuentra Engendro, un film que no ha tenido la misma visibilidad que otros títulos como Backrooms y Obsession, pero que presenta una propuesta que transita entre el folk y el body horror y a la que vale la pena prestar atención. Dirigida por Hanna Bergholm, cuenta la historia de una feliz pareja que se muda a una vieja casa en medio de un bosque con la ilusión de construir una gran familia. Todo parece estar signado por el cariño y la idea de un porvenir sencillo, pero en conjunto. Luego de dar a luz a su primer hijo, la vida de la pareja cambiará radicalmente al descubrir que hay algo extraño en este ser recién nacido.

Si bien la historia comienza centrada en las ilusiones de la pareja, va virando lentamente su foco hacia la madre y el niño. El body horror ingresa desde el momento del parto y ofrece una mirada desromantizada de esta experiencia, en línea con películas como Huesera, Titane y Al interior. El hecho de que la película esté firmada por una mujer es notorio porque retrata momentos como el amamantamiento, el cansancio, la dismorfia corporal y el intento de conexión con el bebé como algo terrorífico y no como una experiencia natural e idílica. Así, el padre queda en un segundo plano, pero será clave para la historia porque es quien culpabiliza directamente a la madre por los comportamientos extraños del niño.

En este entramado que se construye como un crescendo de la relación exótica y primitiva entre madre e hijo, tiene un papel fundamental el bosque, donde no solo se encuentra emplazada la casa familiar, sino que también tiene lugar la concepción del niño. Este bosque, con características fantásticas y, por momentos, humanizado, se convierte en un personaje más de la película: por momentos, en amenaza; fuente de misterio y, finalmente, símbolo de libertad. Es en el seno de este bosque donde se desarrolla la vena folk horror de la película, porque allí residen las leyendas, las creencias populares y el espacio como fuente de lo extraño.

Así, entre maternidad, naturaleza y mandato, aparece la temática del salvajismo y, a través de ella, se pone de manifiesto la supuesta función de la maternidad. ¿Es la función de una madre "amaestrar" a su cría o respetar su naturaleza? La película nos muestra una protagonista que parece haber sido domesticada y busca cambiar la historia de su cría. También vemos cómo su cuerpo se degrada a cada minuto, pero, al aislarse, comprende cada vez más las excéntricas necesidades de su hijo y, junto con él, se va transformando.

En este sentido, podemos pensar Engendro como una suerte de metáfora de la depresión posparto, un tema también abordado en la reciente Matate, amor. Y, entre las decisiones más inteligentes de este film, que peca de algunos excesos fantásticos —y no en el mejor de los sentidos—, está la de evitar mostrar al espectador el rostro del bebé, algo que también apreciamos en If I Had Legs I'd Kick You. Así, el foco no está en la ternura del nacimiento, sino en la experiencia traumática de una mujer que pone su cuerpo al servicio de una experiencia que se supone fascinante, pero que puede ser salvaje.

Engendro está disponible en salas de cine.

Engendro (Nightborn) - Trailer Oficial - Subtitulado
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