Olivia Wilde regresó a la dirección con la comedia La invitación, una remake del film Sentimental, de Cesc Gay, que llega en una versión refrescada y con un elenco de lujo. Entre la tradición de Woody Allen y la de películas teatrales como Un dios salvaje, de Roman Polanski, este largometraje retrata una cena entre dos parejas que no se conocen pero deciden liberar sus impulsos más primitivos.
Desde el comienzo de la frenética narración protagonizada por Wilde y Seth Rogen, se anticipa que esta pretendida cena perfecta saldrá mal. Un departamento de diseño, una pareja de snobs y una relación hecha añicos son el puntapié inicial de una historia que se precipita mientras los protagonistas y el público aguardan la llegada de los vecinos de arriba. La pareja invitada, interpretada por Edward Norton y Penélope Cruz, se presenta como la antítesis de los anfitriones: relajados, libres y exóticos.
La cámara de la directora no abandona el departamento —excepto por un breve prólogo que transcurre en el exterior— y allí concentra una incómoda y forzada reunión que atraviesa diferentes instancias contadas desde una comedia que oscila con el drama. El principal recurso narrativo es la incomodidad, no solo la que sienten los cuatro involucrados, sino también el espectador. Así, las actuaciones se construyen a partir de aquello que no les resulta natural, del encuentro con un otro que les parece exótico aunque, en el fondo, parecen ser caras de una misma moneda.

Como sucede en el clásico ¿Quién teme a Virginia Woolf? o en la popular Perfectos desconocidos, La invitación nos advierte que el encierro es una bomba de tiempo mientras la intimidad pasa de lo privado a lo público, las expectativas se transforman y el alcohol junto con la confianza comienzan a desatar los bajos instintos. Por eso, el logro del film no reside en la sorpresa —ya que el desastre está planteado desde el inicio—, sino en el discurrir de esa noche entre desconocidos.
Como en gran parte de la filmografía de Allen, esta obra expone los avatares de la vida adulta de personas de clase media-alta: esos "problemas de ricos" que deterioran un vínculo y el choque cara a cara con la fantasía de lo que deseamos ser, abofeteada por una realidad más plana y patética.
La película no escatima en escenas grotescas, en secuencias que apuntan al ridículo —un terreno en el que Rogen siempre se ha movido con soltura— ni en la exhibición de la decadencia. Aun así, La invitación logra dar espacio a momentos solemnes y de profunda emotividad que emergen cuando la superficialidad de los personajes y las "buenas costumbres" se vuelven insostenibles.
La invitación está disponible en salas de cine.

![LA INVITACIÓN Trailer (2026) SUBTITULADO / THE INVITE [HD] Seth Rogen, Edward Norton](https://i.ytimg.com/vi/OtL0-nE3zUM/hqdefault.jpg)








