Rara vez el cine deja detalles librados al azar. Aspectos decorativos, vestuarios, música y otros elementos que conviven dentro de un film deben tener una cohesión en pos de un concepto total. Así, las acciones de los personajes, sus diálogos, su forma de vestir y de caminar, y también los productos que consumen, dicen mucho de ellos.
Mientras que Tony Montana en Scarface es un furioso cocainómano rodeado de alcohol, comida de lujo y habanos, también podemos encontrar múltiples personajes perturbadores que solo beben leche: el alimento materno, una bebida relacionada con la infancia y la inocencia, pero que, en manos de un adulto, puede significar otras cosas.
Desde villanos que rechazan el alcohol y se inclinan por la leche hasta personajes atribulados psiquiátricamente o fuertemente violentos, la inclusión de esta bebida se ha vuelto un símbolo recurrente en el séptimo arte.
La naranja mecánica (1971)
Uno de los ejemplos más notorios es el de La naranja mecánica (1971), de Stanley Kubrick, donde la leche aparece como la alegoría de una droga energizante que vuelve violento al consumidor. Antes de hacer sus fechorías, Alex y sus drugos beben esta leche, que dota a los personajes de una actitud perturbadora que va desde lo infantil hasta lo extravagante, ubicándolos desde la primera escena del film como auténticos inadaptados.
Sin lugar para los débiles (2007)
Si hablamos de grandes villanos del cine, Anton Chigurh, de Sin lugar para los débiles (2007), es uno de los más impactantes del siglo XXI y, entre sus prácticas extrañas —desde el look de corte carré hasta el tubo de oxígeno que carga consigo—, también se incluye el consumo de leche. Si bien es más habitual y directo representar a un villano a través de sus vicios, en este caso la leche suma al perfil aterrador e indescifrable del personaje.
Bastardos sin gloria (2009)
En la línea de los villanos también encontramos al coronel Hans Landa, de Bastardos sin gloria (2009), quien utiliza la leche de manera cínica y como símbolo de dominación. Al comienzo del film bebe leche de un granjero cuya familia está pronta a ser asesinada; más adelante en la historia vuelve a beber leche frente a la única sobreviviente de esa familia, provocando una gran repulsión tanto en el personaje como en el espectador, ya que es una evocación directa de aquel momento de horror.
Rebelde sin causa (1955)
La leche está directamente ligada al mundo infantil; por eso podemos ver a Jim Stark, de Rebelde sin causa (1955), bebiendo leche luego de una potente borrachera, como si intentara equilibrar sus pulsiones rebeldes con un arraigo infantil.
El aviador (2004)
Algo similar sucede con Howard Hughes en El aviador (2004), en la escena que describe su mayor crisis psiquiátrica. Allí se encuentra rodeado de botellas de leche, de modo que queda claro que su patología no está ligada al consumo de sustancias. La leche también está allí para marcar su TOC, cuando analiza si estará en buen estado o si representa un peligro para él.









