“Libertad para Belén. Porque Belén somos todas y sin libertad no somos nada”, reclamaba Dolores Fonzi en los Premios Platino del 2016. Acababa de ganar como mejor actriz por La patota y en el país recién se empezaba a hablar de esta chica que estaba presa injustamente por haber tenido un aborto espontáneo en un hospital de Tucumán. El caso, que retrató la violencia que las mujeres sufren y el compromiso de la militancia feminista, fue también uno de los motores que desencadenaron la organización por la legalización del aborto, que finalmente sucedió en el 2020. 

Hoy, casi diez años después, esa lucha que activó al país fue el puntapié para que Dolores asumiera la realización de Belén, la película que retrata el caso. No sólo compuso a su abogada defensora, sino que también tomó las riendas del guion y de las cámaras. Con más de 100.000 espectadores en las salas argentinas y la presentación en más de una docena de festivales, la película también se está preparando para competir en los Oscars y los Goya

En conversación con Indie Hoy, Dolores habló sobre cómo llegó al proyecto de la película, cómo ideó filmar el paso de Belén por la cárcel, la lucha en las calles y por qué pensó en Marilina Bertoldi para la música de la película.

¿Cómo conociste la historia de Belén? 
Yo conocí el caso cuando empezaron a pedir por la liberación de Belén en todo el país, vino de la mano de la militancia. Mariana Carbajal sacó las primeras notas sobre ella en el 2016. En ese momento lo que importaba era liberarla y yo me sumé a eso.

¿Y cómo surgió la posibilidad de filmar la historia?
Primero sucedió que Ana Correa publica Somos Belén en el 2019 y Leticia Cristi [productora] compra los derechos del libro. Se ponen a desarrollar el guion, pero viene la pandemia y queda todo parado. Leticia había pensado en mí para que haga de Soledad [Deza, la abogada defensora], pero no lo tenían ni siquiera aprobado por la plataforma. Y ahí sucede que, cuando se estrena Blondie, Leticia me ofrece todo: la reescritura de la película, la dirección y el personaje. Esto fue en 2023. Y digo que sí y en tres meses reescribimos el guion [junto a Laura Paredes]. Yo estaba trabajando, estaba haciendo La casa de los espíritus en Chile (una serie que todavía no se estrenó) y volví, hice la preproducción, filmé, monté la película, me fui a hacer otra serie en Chile, volví y estrené. 

Dolores Fonzi y Laura Paredes en Belen

Cuando te ofrecen esa reescritura, ¿habías pensado en Laura Paredes también? 
Sí, porque yo no escribo sola, no me gusta. O por lo menos fue así en los procesos en los que fui parte, porque en Soy tu fan hicimos la serie con mi amiga Constanza Novick, que pensábamos todo juntas y lo escribíamos. Y con Laura trabajamos en Blondie y funcionó muy bien la dupla. Así que la repetimos en esta y sumamos a Carito Santos, que es una investigadora, feminista, escritora, que hizo todo el trabajo de campo. 

Sé que la idearon como una película de juicio y al mismo tiempo está todo el tiempo la lucha feminista presente, ¿cómo fue encontrar ese balance? 
Es una película de juicio, sí, pero a la vez es rara, porque para película de juicio la condenan a los 10 minutos. No es que haya algo que descubrir, está todo descubierto, está todo en tu cara desde el primer plano secuencia que te muestra qué pasó. Después sucede la condena, y con la condena empieza la película de la militancia. Es un grupo de mujeres que trabajó de manera organizada en conjunto con Soledad y que logró no sólo la liberación de Belén, sino también la ley del aborto en el 2020. Veníamos del 2015 con el Ni una menos, 2016 es la mesa por la liberación de Belén, que se replica en todo el país, 2018 la militancia dura con media sanción en Diputados y después termina el 2020 con la ley promulgada. Y todo eso tenía que estar. Yo creo que es tan propio el tema para todas nosotras: la militancia, la calle, el trabajo minucioso de lo que es rosquear una ley, poner el cuerpo en un trabajo tan arduo como es el día a día de llamar, de pedir, de convencer. Es un trabajo intenso. Eso lo hice para el 2018 y después para el 2020 también. Así que cuando llegó la propuesta en el 2023, toda esa información ya era tan propia y tan autorreferencial que era muy fácil de entender qué estábamos contando, porque estuvimos ahí. 

Belén, dirigida por Dolores Fonzi

¿Usaste recuerdos de esos momentos en la película?
Sí, obvio, aprovechamos mucho de lo que vivimos para meterlo en la película. Nosotras agarramos un montón de datos que hicieron al retrato de esa sociedad. La anécdota de los perritos de la conductora del programa de tele obvio que fue real y no me la olvido más. Todo eso que está no lo tuve que buscar, no lo tuve que inventar, sucedieron y me sucedieron a mí. Yo fui a programas de televisión donde me tenía que terminar peleando con gente que decía que estábamos matando ingenieros, eso pasó. En ese sentido hay algo del caso real que se mezcla con la propia experiencia con respecto a la militancia, que después lo tuvimos que transformar porque es el lenguaje lo que cambia, una cosa es ser militante en la calle y otra cosa es militar haciendo una película. Y al final fue eso: cómo transformarlo en lenguaje cinematográfico para que sea una película entretenida, que sea una película que me guste ver a mí. Así que eso fue todo al servicio del cine, el caso real y nuestras experiencias, todo impuesto al servicio del cine que tiene el gran poder de traer memoria, de mostrar, de ser tributo de un movimiento organizado, de ser un homenaje y traer esperanza y ser inspirador para los países que todavía no tienen la ley. 

Más allá de sus propias experiencias militantes hay un arraigo muy fuerte a que el caso sucede en una sociedad como la tucumana, ¿cómo registraron eso? ¿Y cómo incluyeron al catolicismo y a la fe en la historia? 
Nosotras fuimos varias veces a Tucumán, observando, escribiendo, estuvimos mucho en la casa de Soledad. Ella siempre estuvo ahí para nosotras contestando todas las preguntas que teníamos. Me acuerdo que una vez le pregunté: “¿Cómo es tu relación con la religión?”. Y me dijo que ella, más allá de su relación personal con la fe, desde Católicas por el derecho a decidir tenía una estructura desde donde podía plantear estas discusiones en la sociedad. Era esa estructura política que usaba para poder militar. Y esa respuesta se mezcló con mi propia crianza católica y los principios de que ser una buena persona es ayudar, porque dentro del catolicismo lo que más importa es el prójimo, es la buena acción con el otro. Y había algo que me interesaba mucho para poner en la película que era la relación de la religión con la injusticia de una piba que la acusan de aborto. Fue eso sumado al catolicismo arraigado de mi infancia, de mi adolescencia y de mi propia militancia con las chicas de Católicas, que sucedió en ese momento, pero en Buenos Aires. Creo que el personaje de Soledad es esa mezcla, es un personaje que, por supuesto, es la vida de ella pero mezclada con la mía y con lo que queríamos remarcar. 

Y pensando en estas referencias y en eso que querían remarcar, ¿qué tenías claro cuando empezaste a filmar? 
Tenía claro que el encierro no quería que sea una fiesta, no quería que sea un carnaval, quería que sea algo medio seco, muerto, algo estéril. Así que desde la cámara y desde la luz, los colores estaban apagados. Era también todo lo que no estamos acostumbrados a ver como civilización carcelaria…

Claro, la cárcel, la cumbia, que todo sea un poco efervescente…. 
Tal cual, pero porque a la vez acá no era así. En este caso, era una escuelita donde había 30 presas, no era una comunidad carcelaria grande. Había algo de un vacío, de un silencio que no era igual a las cárceles grandes. Yo ya sabía que el encierro tenía que estar apagado y que ella estuviese sintiendo el paso del tiempo… por eso cumple años en un momento, ¿viste? Porque queríamos que se notara eso. Hay algo del paso del tiempo y de lo mortífero que puede llegar a ser cuando estás en un lugar donde no te corresponde estar. Y también quería que el afuera sea una cámara viva, colores, el movimiento de mujeres reflejado en esta cosa vital que siento que está representado por este trabajo organizado, colectivo, que fue tan importante para liberarla. Tenía esas dos cosas claras: que el adentro fuese lo quieto, lo muerto, lo inerte, y que el afuera fuese la vida que se opone. 

Belén de Dolores Fonzi

La música que acompaña también se divide entre estos sentimientos, ¿cómo surgió la idea de que sea Marilina Betoldi quien trabaja en esto? 
Con ella fue loco, porque la escuché en la radio, en Futurock, hablando de músicas contemporáneas. Y me puse a escuchar todos los discos de cada música que nombró, y había una pibita que se llama Astrid Sonne, que tiene un disco que es instrumental y que es impresionante. Y cuando me di cuenta que podía ir por ahí y se lo muestro a Leticia, le digo que la música la tenía que hacer Marilina. Ahí tuve una charla con ella, que vino a mi casa y estuvo buenísimo. Solo por esa charla, sin leer el guion ni nada, me mandó las pistas de dos temas muy buenos, y yo ya con esos temas empecé a ensayar las escenas con Camila y después fuimos al rodaje. Lo loco es que Marilina hizo la música incidental de la película, pero la última escena cierra con un tema de Mercedes Sosa. Es como me dijo una compañera: las dos son las únicas mujeres argentinas que ganaron el Gardel de Oro. Así que empezamos con Marilina, que es una diosa total, referente de lucha y genia musical y terminamos con Mercedes que es increíble también. 

Y tucumana… 
Sí, y tucumana también [risas].  

Hablando de la referencia a Tucumán Camila y Ruth Pláate —que hacen de Belén y de Mecha en la película—, nacieron en Tucumán y son hermanas en la vida real, ¿cómo llegaste a ellas? 
Las vi a las dos en un documental que se llama En vos confío, dirigido por Agustín Toscano. Eran parte de la ficción, que retrata un caso de dos personas que habían estado presas en una cárcel de Tucumán. Yo vi el documental para ver la cárcel, y cuando vi el documental estaban estas dos actrices que actuaban y que cantaban ópera. Es increíble el documental, es buenísimo, Agustín Toscano es un genio. Después hubo obviamente casting, y vinieron ellas. Ruth tiene algo muy power de hermana mayor, muy marcado. Y Camila tiene esa sensibilidad única. Siento que siempre supe que iban a ser ellas, porque hicimos un casting enorme, pero terminaron siendo ellas. Hay algo ahí donde hay que confiar en la intuición, siento que siempre se vuelve a esa corazonada.

¿Cómo viviste el estreno? 
Fue una fiesta el estreno, vinieron todas las de la Campaña nacional, las de Católicas, todas las militantes que conozco y quiero desde hace tanto tiempo… Nelly Minyersky, Martha Rosenberg, Dora Barrancos, estaban todas. Y no hubo ninguna oposición a la película, se filmó sin que nadie supiera mucho, se estrenó y no sentí que hubiera habido una contraofensiva marcada en algún sentido. La película es una buena película y eso es innegable, entonces tampoco es que se pueden meter con eso. La verdad es que yo no sentí una oposición, pero sí hubo mucha celebración nuestra. Hubo un preestreno y después en el Gaumont hubo un pañuelazo impresionante, fue muy emocionante. Poder revivir esos momentos de esa época, que no fue hace tanto y que nos dio tanta energía y que ahora nos la devuelve en forma de película, creo que es hermoso.

Escena de Belén (2025), dirigida por Dolores Fonzi

Yo también creo que la película trajo mucha energía, trajo mucho ímpetu, pero no es la realidad que estamos atravesando ahora. ¿Cómo sentís vos que se conjuga con la desesperanza de hoy? 
Yo siento que la película termina triunfalista, pero como decís, no es la realidad de hoy. Sí fue la realidad de ese momento, y sé que la película sucedió en ese momento y creo que estuvo bien terminar con las fotos finales de todas las chicas que estuvieron ahí, festejando. Pero, por ahí, ahora pondría al final fotos de las chicas que están presas hoy todavía por emergencias obstétricas. Igual me parece que hay algo que está bueno de que termine arriba, porque nos da ese ímpetu, nos devuelve algo de ese momento. Tampoco me hubiese gustado terminar derrotistas, pero la verdad es que es un momento donde está todo mal. Por eso también creo que la película viene a traer ese aire que ahora mismo no es la realidad, que fue la realidad de ese momento, fue un festejo, fue una celebración. Y no sé qué hubiese pasado si la grabábamos en un par de meses. Seguramente sería distinta, qué sé yo, pero como todo en la vida. Es interesante contemplar lo que trae, pero si tengo que repensarla, las fotos finales podrían ser de chicas que están todavía condenadas por cuestiones similares a las de Belén. Pero, por otro lado, pienso que es así, es una película y hay que entregarla en un momento y que ahora hay que seguir. Siento que la película lo que te da son ganas de seguir luchando, que es lo importante. Y que sí, es verdad que el momento es terrible y que todo lo que está pasando en cuestiones de derechos humanos, en todos los sentidos y para todas las personas, está muy complicado. Por eso creo que ahora hay que balancear entre lo que te da la película y lo que deberíamos darle a nuestra realidad de vuelta. Y para eso tenemos que seguir militando, luchando y haciendo arte.

¿Sobre qué te parece que podría llegar a ser tu próximo proyecto? 
Yo creo que la maternidad y ser mujer es algo que nunca voy a dejar de contar, en cualquier cosa que quiera mostrar va a estar eso. Son temas que son imposibles de esquivar. Siendo mujer en esta coyuntura política mundial, por el momento no tengo capacidades cinematográficas que estén separadas de mi propia autorreferencia. Sé que me quiero seguir metiendo en los temas en los que pueda seguir haciendo ruido.

Belén está disponible en Prime Video.

Belén | Official Trailer
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