Tim Burton es un director que cuando le da rienda suelta a su imaginación, y las decisiones pasan por sus manos, logra películas memorables: Big Fish (2003) o Charlie and the Chocolate Factory (2005). En cambio, cuando está contenido por la simple razón de que las decisiones finales están en manos del estudio, los resultados son decepcionantes como es el caso de Planet of the Apes (2001) y Alice in Wonderland (2010).

Con Dumbo no es la primera vez que Burton se pone en manos de Disney. Teniendo en cuenta las experiencias pasadas, decidió apostar a lo seguro, a lo que sabe hacer, a lo previsible. Dirigió en piloto automático, se contuvo de agregarle más, dio lo justo y necesario sin salirse del libreto de Disney por un segundo. Salvo algunos cambios a la historia original plasmados en el guion escrito por Ehren Kruger -quien ya cumplió ese rol en películas como Transformers (2007), The Ring (2002)-, lo demás ya lo vimos, ya sabemos cómo es.

El elenco es uno de los platos más fuertes del film: Colin Farrell interpretando a Holt Farrier, quien por razones que no vamos a develar aquí pierde su brazo acompañado de sus hijos, Milly y Joe (personajes que caen en manos de Nico Parker y Finley Hobbins). Eva Green se pone en la piel de Colette Marchant, Michael Keaton es el villano V. A. Vandevere y Danny DeVito tal vez logrando uno de los mejores papeles de su carrera como el dueño y maestro de ceremonia del circo.

La película se enmarca en el año 1919 con una perfecta e impactante reproducción de época en donde se reproduce hasta el más mínimo detalle, sumado a una muy buena fotografía con tonos cálidos creando un marco acogedor y remarcando el estilo de esa época que encaja a la perfección con el live action.

Dumbo está perfectamente realizada, y justamente ese es el problema: por pensar solamente en la técnica se olvidaron de darle rienda suelta a la emoción. Se torna aburrida y se hace interminable. A pesar de ser una buena historia, no termina de atrapar del todo al espectador, por falta de elementos que puedan servir de gancho, ni siquiera el 3D que está impecable aporta en ese sentido. Pensada y realizada para niños con todos los condimentos Disney que, a estas alturas, le falta amoldarse a los tiempos que corren.

Cómo la recibirán los niños es toda una incógnita. Lo que sí está claro es que para el adulto es tan solo una más de Tim Burton que de haberlo dejado libre y ser el mismo el responsable de la edición final, seguramente sería mucho mejor de lo que es.