Foto: Neon

Parasite es una de las películas más comentada del último tiempo y se estrenó en Argentina hace apenas unos días. El film de Bong Joon-ho se ha hecho acreedor del Globo de Oro a Mejor película extranjera y en los Premios de la Academia compite en 6 categorías.

Alerta de spoilers: Este artículo contiene spoilers sobre la película Parasite.

El film surcoreano, aunque con un narrativa bastante hollywoodense, se volvió el foco de hype en los últimos meses y cumplió las expectativas de la mayoría, entregando una fábula de crítica social.

El film es bastante claro en su planteo: una familia de clase media baja se instala gradualmente en la casa y la vida de una familia rica, tomando la vivienda cual parásitos, muy al estilo Casa tomada de Julio Cortázar. Aun así, presenta muchas aristas para ser analizada: la fantasía que viven ambas familias y la interdependencia que se plantea en esta relación simbiótica que, básicamente, pone en discusión el funcionamiento de la sociedad. Una de las simbologías más interesantes del film es la ubicación espacial de las casas de cada familia: la familia de clase baja vive literalmente abajo, casi en un sótano y la familia adinerada construye su casa por encima de escaleras.

Esto sin contar claras diferencias que cada hogar presenta. De hecho, la casa de la familia Park (la adinerada) se desenvuelve como un personaje más dentro del film, siendo el nexo entre todos los personajes y el objeto de deseo que encierra todos los valores puestos en juego. Y esto queda más que claro en su final, cuando el hijo de la familia pobre, quien inició esta historia de parásitos, escribe a su padre, prometiéndole hacer una carrera, ganar dinero y comprar esa casa, un plan bien a lo burgués. Por un momento, las imágenes nos hacen creer que esto pasó y que la familia se reencontró con el padre (que ha quedado encerrado en la casa pero, otra vez, en el sótano), pero la cámara solo nos deja unos segundos de ilusión para volvernos a la cruda realidad.

En una entrevista con Vulture, el director se ha detenido a comentar este final y explicar por qué tomo estas decisiones:

«Tal vez si la película hubiese terminado cuando se abrazan y funde a negro, el público hubiesen imaginado, ‘Oh, es imposible comprar esa casa’, pero la cámara baja al semi-sótano. Es bastante cruel y triste, pero pensé que era real y honesto con el público. Tú lo sabes, yo lo sé, todos sabemos que ese chico no podrá comprar esa casa. Tan sólo sentí que la honestidad era lo correcto para la película, aunque sea triste.»

Lo cierto es que el film no deja de sorprender en ningún momento. Incluso en estos momentos finales, cuando ya nos relajamos, sigue compungiendo a su espectador. Bong Joon-ho identifica esta herramienta final, que nos vuelve a desilusionar y que plantea todo lo contrario a un final feliz, como «un tiro de gracia.»

Por otro lado, y tal como el realizador lo hizo en 2009 con su film Mother, ofrecerá una versión en blanco y negro de la misma película en selectas salas del mundo: Festival Internacional de Cine de Róterdam, en el Walter Reade Theater de Nueva York y en el Egyptian Theater de Los Ángeles.

«Estoy sumamente feliz de presentar Parasite en blanco y negro y poder proyectarla en pantalla grande. Será fascinante ver cómo la experiencia de visionado cambia cuando una película idéntica se proyecta en blanco y negro. Ya he visto la versión en blanco y negro dos veces, y por momentos el filme parecía más una fábula y me daba la extraña sensación de que estaba viendo una historia de los viejos tiempos», comentó al respecto Bong Joon-ho.





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