|
13/04/2022

El gobierno despidió a Luis Puenzo del INCAA

Luego de una gestión que comenzó en 2019 y que fue altamente criticada por el sector audiovisual, el presidente del INCAA fue expulsado, quedando a cargo el vicepresidente Nicolás Batlle.

En el día de ayer, el gobierno nacional tomó la decisión de efectuar el cese de las tareas de Luis Puenzo como director del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA). Luego de una gestión que comenzó en 2019 y que fue altamente criticada por el sector audiovisual, el presidente del INCAA fue expulsado, quedando a cargo el vicepresidente Nicolás Batlle.

Mediante el decreto presidencial 183/2022 firmado por el Presidente Alberto Fernández y el Ministro de Cultura, Tristán Bauer, se comunicó el cese de las tareas de Puenzo luego de una violenta jornada que tuvo lugar el día lunes en manos de la policía. Estudiantes y trabajadores del sector audiovisual se movilizaron frente al INCAA de manera pacífica, expresando la terrible crisis que vive el cine argentino, oponiéndose a la eliminación del fondo de fomento y pidiendo la renuncia de Puenzo.

La policía de la ciudad intervino de manera violenta reprimiendo y deteniendo a varias personas. Ante la situación de emergencia, el gobierno nacional tomó la decisión de expulsar al presidente del Instituto: “Con el objetivo de dar atención inmediata a la resolución de los temas urgentes del Instituto, el mismo estará bajo la conducción del Sr. Nicolás Batlle como vicepresidente en ejercicio de la presidencia, de acuerdo a lo que indica la Ley de Cine vigente”, expresó Bauer.

Según recogió Página 12, Ingrid Urrutia, delegada general de la Junta Interna de ATE en el INCAA, habló sobre la alarmante crisis del cine nacional: “Estamos en un punto límite porque a fin de año se pierden los fondos que sustentan a la cultura nacional. Por otro lado, los temas de arrastre tienen que ver con la gestión. Como trabajadores sabemos que sin el Fondo de Fomento se pierde el cine independiente, el cine nacional. Nuestros puestos de trabajo no tendrían razón de ser“.

Así, frente a la pérdida del fondo, las películas producidas en nuestro país pasarían a manos solo del sector privado y plataformas, lo cual alerta sobre una pérdida de la soberanía cultural y diversidad en nuestro cine.