Foto: JCS / Wikipedia

La actriz Scarlett Johansson fue convocada en 2018 para interpretar a una mujer trans para el film Rub & Tub. El público en general y la comunidad LGTB no vieron con ojos de aprobación esta decisión, alegando que debería ser una mujer trans quien interpretara el papel, por una apuesta al cupo laboral trans.

Así fue que Scarlett decidió retirarse de dicha producción. Un año después, la actriz ha hablado sobre el tema con la revista As If y apuntó contra con la corrección política y sobre la falta de libertad:

“Como actriz, debería tener permitido interpretar a cualquier persona, o árbol, o animal, porque ése es mi trabajo y ésos son los requerimientos de mi trabajo.”

«Siento que [la corrección política es] una tendencia en mi negocio y que tiene que estar presente por varias razones sociales. Sin embargo, en ocasiones se pone incómodo cuando afecta al arte, porque creo que el arte debería estar libre de restricciones. (…) Creo que la sociedad estaría más conectada si permitiéramos que otros tuvieran sus propios sentimientos y no esperemos que todos se sientan como nosotros.»

El film Ghost in the Shell de 2017 también fue controversial a nivel ideológico, ya que el comic en el que se basa la película tiene como protagonista a una asiática y fue interpretada por Johansson.

Luego de las contundentes declaraciones para el medio As If, la actriz de Lost in Translation explicó su punto de vista ya que dicha revista habría editado sus palabras para ganar clicks y los comentarios fueron «ampliamente sacados de contexto».

Y aclaró la siguiente:

«La pregunta que estaba respondiendo en mi conversación con el artista contemporáneo David Salle era sobre la confrontación entre la corrección política y el arte. Personalmente creo que, en un mundo ideal, cualquier actor debería poder interpretar a cualquier personaje porque el arte, en todas sus formas, debería ser inmune a la corrección política. Ese es el punto que estaba planteando, aunque no se haya interpretado así.»