Un año más, hemos acudido a la llamada del In-Edit, el festival de documental musical que celebró su decimosexta edición en Barcelona. Durante dos semanas, los cines Aribau, situados en el centro de la ciudad condal, se han transformado en escenarios, en festivales de música o en tiendas de discos, además de ofrecer un viaje en el tiempo desde la oscuridad de las salas.

Cintas como The King (Eugene Jarecki, 2017) nos han llevado a conocer los rincones más decadentes de la América de la era Trump a bordo de un Rolls Royce, a la par que hemos asistido a testimonios de toda índole, siempre con Elvis como centro del argumento. Este documental fue el que dio el pistoletazo de salida el 25 de octubre. Das Wassup (Johannes Schaff, 2017) también nos llevó de viaje, en este caso siguiendo la gira de Majesty, tres raperas lesbianas y cristianas de Tampa (Florida). ¿Imaginan un periplo más revelador?

Hablando de revelaciones, In The Middle Of Norway (Mia P Salazar, 2018) nos dejó muy sorprendidos desvelándonos la cara menos conocida de Jorge Martí, cantante de La Habitación Roja, que divide el año a partes iguales entre la banda y un trabajo como enfermero en un hospital para enfermos de Alzheimer en Noruega.

Studio 54 marcó una época en los años 70. El documental con el mismo nombre, dirigido por Matt Tyrnauer y estrenado en 2017, nos ha permitido estar allí. La escena musical de Barcelona es como la conocemos hoy, en parte por locales como la legendaria Sala Apolo, que este año cumple precisamente 75 años. Apolo. La juventud baila (Marc Crehuet, 2018) hace un más que merecido homenaje a la sala. Podemos asistir a conciertos en sala, pero ¿y un festival en el desierto? Sí, ahora todos conocemos Coachella, Burning Man, Lollapalooza… Pero en los años 80 ahí estaba Desolation Center (Stuart Swezey, 2018). Conciertos a la intemperie en medio de la noche, sin zona VIP ni foso para fotógrafos, y con figuras como Sonic Youth, Meat Puppets o Einstürzende Neubauten como cabezas de cartel. ¡Casi nada!

Pero In-Edit tiene más posibilidades. ¿Que quieres ir a una rave? High On Hope (Piers Sanderson, 2009) te lleva a la escena rave de finales de los 80 al norte de Inglaterra. ¿Que lo que te va son las tiendas de discos? Industrial Accident: The Story of Wax Tras Records (Julia Nash, 2017) nos sitúa directamente en el corazón del Chicago de hace dos décadas, donde floreció no solo el establecimiento sino uno de los sellos de música industrial más queridos, en el que sacaron discos buques insignia como Front 242 o MinistryRudeboy: The Story of Trojan Records (Nicolas Jack Davies, 2018) también homenajea, como el propio título nos muestra, a una discográfica. Un sello británico que bebe de los ritmos de Kingston en el que conviven ska, reggae y dub.

Grace Jones, Joan Jett y M.I.A. son muy distintas, pero tienen algo en común: una personalidad arrolladora. Este In-Edit nos ha brindado la oportunidad de verlas en acción, con Grace Jones: Bloodlight and Bami (Sophie Fiennes, 2017), Bad Reputation. A Documentary About Joan Jett (Kevin Kerslake, 2018) y MATANGI / MAYA / M.I.A. (Steve Loveridge, 2018).

Ellos no se han quedado atrás. En esta edición se proyectaron monográficos sobre Ryuichi Sakamoto (Ryuichi Sakamoto: Coda – Nomura Schible, 2017), George Michael (George Michael: Freedom! Director’s Cut – David Austin, George Michael, 2017), Itzhak Perlman (Itzhak – Alison Chernik, 2017) o Rubén Blades (Yo no me llamo Rubén Blades – Abner Benaim, 2018), entre otros muchos.

De los documentales más interesantes sobre bandas, nos hemos encontrado con L7: Pretend We’re Dead (Sarah Price, 2016) sobre la tumultuosa carrera de esta banda que demostró que el grunge también podía ser cosa de chicas. Algo parecido, aunque en referencia al punk, dejaron más que claro The Slits. Así lo vemos en Here to be Heard: The Story of The Slits (William E. Badgley, 2017). Cocksucker Blues (Robert Frank, 1972), el documental vetado en su día por la propia banda, nos traslada a la gira del 72 de sus satánicas majestades. Descent into the Maelstrom: The Untold Story of Radio Birdman (Jonathan Sequeira, 2017), hace lo propio con esta otra formación, pionera del underground australiano. España, y más concretamente el País Vasco, también tuvo sus representantes del noise rock en los ochenta: Cancer Moon. Así nos lo cuenta Atrapados por la serpiente (Álvaro Fierro, 2017). Y estos títulos son sólo una muestra de los múltiples documentales con grupos como protagonistas que hemos podido ver.

También hubo cabida para largometrajes, como 24 Hour Party People (Michael Winterbottom, 2002) o Eden (Mia Hansen-Love, 2014). Incluso hubo espacio para los dibujos animados, con ¡Scooby-Doo! y Kiss: Misterio a ritmo de rock and roll (Spike Brandt y Tony Cervone, 2015).

El listado de historias es interminable. En In-Edit 2018 ha habido para todos los gustos. Cada última sesión iba acompañada de un warm up a cargo de un Dj. Además, se pudo contar con el directo de The Wedding Present, con motivo de la proyección de un documental sobre la banda (The Wedding Present: Something Left Behind – Andrew Jezard, 2018) y el pianista parisino Christophe Chassol, en el marco del Festival de Jazz de Barcelona. La Cantina, el pop-up bar del In-Edit, el Vermut del Pulitzer (aperitivos con Dj en el citado hotel), actividades en bibliotecas y centros cívicos, acercaron el In-Edit a la ciudad.

David Gedge, The Wedding Present – Foto: Gentileza de prensa

Estas fueron las cintas premiadas este año: Milford Graves Full Mantis, la película de los directores Jake Meginsky y Neil Young sobre el mundo patafísico de uno de los percusionistas más audaces del planeta, se alzó con el premio al Mejor Documental Internacional. Y el viaje a Siberia persiguiendo una profecía en torno al sonido del arpa de boca, The Strange Sound of Happiness, del director Diego Pascal Panarello, mereció una Mención Especial por parte del jurado. En cuanto a la sección Panorama Nacional x Levi’s® Music Project, Els ulls s’aturen de créixer, el ensoñador documental del director Javier García Lerín sobre el cantautor Miquel Serra, ganó el premio al Mejor Documental Nacional.

Las cifras hablan por si solas: 54 documentales, 33.000 espectadores en Barcelona y Madrid y 35 sesiones con el cartel de “entradas agotadas”, entre ambas ciudades. El festival está en plena forma y las historias no terminan aquí. Pueden ver algunos de los documentales de este año y otros de ediciones anteriores en In-Edit TV.

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Foto principal: Gentileza de prensa.