Se acercan las premiaciones de principio de año y algunos títulos empiezan a estar (misteriosamente) en boca de todos. Uno de ellos, que ya ha recolectado varios premios y parece ir en camino de varios más, es Gravity, la película de Alfonso Cuarón que ocurre casi íntegra en el espacio. Los cineastas y la industria cinematográfica en general deberían aprender a respetar que las cosas que ya se han hecho no necesitan ser hechas de nuevo. El inigualable Stanley Kubrick ya nos ofreció una obra maestra, una película única e innovadora pero sobre todo, profunda y con capas de entendimiento que marcó un antes un después para el cine. Nunca antes el espacio había sido tan abrasador, tan tensionante y multifacético. Trabajar con una película en el espacio después de 2001: Odisea en el espacio es, por lo menos un gran desafío y eso requiere tener una buena idea para contar. Cuarón se embarcó en este desafío pero tal vez la idea no fue lo suficientemente buena. Gravity es la típica película que sale de la cocina norteamericana mainstream: sensiblería, grandes efectos, actores que todos reconocen, finales triunfales, enormes tensiones que rozan lo inverosímil que sabemos que tarde o temprano se resolverán para bien, etc. Este es el estilo de grandes directores como James Cameron que crearon una identidad a raíz de este modo de hacer películas y eso lo hace respetable, porque todo efecto, todo llanto, toda tensión está justificada y de forma que nos deja conformes. En Gravity parece que todo sucediera azarosamente, que los sucesos y acciones están poco sustentados y que todo esto es una excusa o un gran capricho para hacer una película que ocurre en el espacio. La película abunda en metáforas de corte moralista que poco agregan a la historia. gravity-sandra-bullock Si una actriz va a llevar en su figura prácticamente la película entera, esperamos que sea un desarrollo actoral excelente y un rostro atractivo que nos mantenga pegados a la pantalla. Sandra Bullock y sus lloriqueos permanentes son cosas que ya han pasado de moda y creo que ha sido una de las elecciones más erradas dentro del film. George Clooney aparece ocasionalmente y completamente cubierto con un traje de astronauta no es un buen negocio para ningún espectador, esperamos otra cosa cuando se trata de su presencia en un film. Ahora, vamos a pensar que el film tiene aspectos interesantes que la llevan a llamar la atención del gran público. Es cierto que el espacio se ha logrado a la maravilla. Es el ambiente que ocupa todo el film y es el personaje principal, es el enemigo, la grandeza, lo ilimitado con respecto al límite que se deja ver todo el tiempo: la Tierra. Tan bien logrado está que no podemos evadir la angustia, el paradójico encierro en la inmensidad y la desesperación que suscitan los momentos extremos (que son varios). En este sentido la tensión que logran las imágenes es realmente avasalladora aunque la historia poco sólida no la acompañe. Pero el elemento más determinante para esta tensión y que da nombre al film es la gravedad cero. Se logra transmitir la sensación de flotar permanentemente y la pérdida del suelo, el mundo completamente distinto que implica el enigmático espacio. Igualmente, a pesar de las emociones que suscita en el espectador, la película no entretiene y esa es la diferencia con las grandes producciones de Hollywood: el espacio, su ritmo y Sandra Bullock son aburridos. Cuenta como film interesante por su extravagante producción… Mucho ruido y pocas nueces.