Jodie Foster comenzó su carrera cuando Hollywood aún trabajaba bajo dinámicas que hoy serían difíciles de implementar. A los 12 años interpretó a una prostituta en Taxi Driver, una de las obras máximas de Martin Scorsese. Si bien ese papel fue el puntapié de una carrera asombrosa, la experiencia, desde la visión de una niña, fue muy peculiar. Durante el Festival de Cine de Marrakech, Foster fue abordada por Variety y habló sobre cómo vivió el rodaje de la película junto a Robert De Niro, quien por entonces había adoptado la actuación de método y no salía de su personaje en ningún momento.
“Repetíamos los diálogos una y otra vez. Y estoy segura de que algunos de ustedes estuvieron aquí cuando Robert De Niro estuvo aquí. Uno de nuestros mejores actores estadounidenses, estoy muy orgullosa de haber trabajado con él; no es la persona más interesante del mundo”, expresó. Foster agregó que el actor “estaba muy en el personaje” y eso lo hacía “realmente poco interesante”. Además, recordó anécdotas de la filmación: “Recuerdo que almorzaba con él y le decía: ‘¿Qué pasa? ¿Cuándo puedo irme a casa?’. Y él no podía hablar conmigo, así que yo hablaba con los camareros y la gente de los restaurantes”.

De todos modos, haberse topado con un actor de la talla de De Niro a tan temprana edad también fue un fuerte aprendizaje y un momento bisagra para su carrera posterior, a pesar de que posiblemente un set de Hollywood de los 70 no haya sido el espacio ideal para una niña que, además, aparecía altamente sexualizada en pantalla: “Y a los 12 años me di cuenta: ‘Ay, es culpa mía porque no he aportado lo suficiente’. Solo he estado diciendo diálogos, esperando el siguiente y actuando con naturalidad, pero construir un personaje es algo diferente”.
“Recuerdo lo emocionada que estaba. Recuerdo estar un poco sudorosa, emocionada y riéndome, y volver a la habitación del hotel para encontrarme con mi madre y decirle: ‘Tuve una revelación’. Y creo que a partir de ahí, todo cambió”, finalizó, al explicar cómo comprendió el profundo compromiso que conlleva construir personajes complejos como el de Travis Bickle en Taxi Driver.










