Joker, la nueva cinta de Todd Phillips, está en boca de todos debido a sus buenas devoluciones, pero como es de prever en este tipo de producciones, para lograr el resultado final que deslumbró a la mayoría (por no decir “todas”) de las personas que vieron el film hasta el momento, el cineasta tuvo que que sortear varios obstáculos y resolver problemas.

Uno de los inconvenientes con los que tuvo que lidiar Phillips fue la tensa relación entre los dos actores que encabezan esta flamante película de Warner Brothers: Joaquin Phoenix y Robert De Niro.

Según contó el propio director en una entrevista con Vanity Fair, la pica entre ambas partes comenzó previo al rodaje de Joker, cuando De Niro solicitó que todo el reparto se hiciera presente para ensayar el guion en una mesa de lectura, idea que no era del agrado de Phoenix.

“Bob [De Niro] me llamó y me dijo: ‘Decile a Phoenix que él es actor y que tiene que estar ahí. Quiero escuchar toda la película. Todos vamos a entrar a una sala y la vamos a leer’”, dijo Phillips.

La resistencia del tres veces nominado al Oscar a dar el brazo a torcer frente al pedido de su colega se debe al estilo que Phoenix tiene de encarar sus películas. El nacido en San Juan, la capital de Puerto Rico, prefiere “dejar que las cosas sucedan” durante la grabación, y evitar los ensayos previos con el resto del elenco.

Luego, el cineasta reconoció:

“Yo estaba entre la espada y la pared, porque Joaquin me decía: ‘No existe una puta posibilidad de que haga eso, de ninguna manera’, y Bob respondía: ‘Yo hago lecturas antes de empezar a grabar. Eso es lo que hacemos [los actores]’».

Finalmente, De Niro terminó ganando la puja y Phoenix accedió a leer el guion en las oficinas de la compañía de Robert en Manhattan, donde Joaquin murmuró sus líneas y luego se fue a un rincón a fumar. Acto seguido, De Niro lo invitó a su oficina, en un piso diferente, para hablar, pero Phoenix se negó.

«Está frente a Bob, y dice: ‘No puedo, tengo que irme a casa’ porque se sintió enfermo después de esa lectura, no le gustó”, recordó Todd.

Según relató el director, los dos hablaron de “los problemas menores” que habían surgido entre ellos y arreglaron sus diferencias. Al terminar la conversación, el dos veces ganador del Oscar se acercó a su colega, le dio un beso en la mejilla e intentó tranquilizarlo diciéndole: “Todo va a salir bien, querido.”

Aún así, a pesar del acercamiento entre ambas partes, la relación permaneció distante durante la grabación de la película.

“No me gustaba hablar con él en el set”, admitió Phoenix en la misma publicación. “El primer día [de rodaje] nos dijimos ‘Buenos días’ y más allá de eso, no recuerdo si hablamos más.”

“Su personaje y mi personaje, no necesitábamos hablar de nada. Simplemente dijimos: ‘Vamos a hacer el trabajo. Que los personajes se relacionen entre sí’. Esto lo hizo más simple y no hablamos. No había razón para hacerlo”, reconoció De Niro.

Lo cierto es que, más allá del poco trato entre ambas estrellas, los dos aseguraron que no existe enemistad ni nada por el estilo entre ellos. De hecho, Phoenix confesó que De Niro es su actor estadounidense favorito e incluso remarcó que se inspiró en algunas de sus películas de los 70 para dar vida a la nueva versión del Joker, entre ellas, Taxi Driver.