Netflix acaba de estrenar el documental Una tóxica historia de amor, una producción de true crime que reconstruye un impactante triángulo amoroso en el que una de las involucradas quedó inmersa sin pretenderlo.
La historia real detrás de este caso, digno de ser contado por la plataforma de la N, tiene como protagonistas a Ian y Angela Díaz, una pareja que contrajo matrimonio en 2016 y que, al año siguiente, terminó presa.
Una pareja "amenazada"
El comienzo de esta historia se remonta al inicio del vínculo entre Ian y Angela, quienes denunciaron que recibían constantemente correos electrónicos anónimos con amenazas y que eran parte, sin quererlo, de anuncios en Craigslist que invitaban a hombres a participar de una "fantasía violenta" con Angela.
Estos correos estaban firmados por Lilithistruth y, durante la investigación policial, todo apuntaba a Michelle Hadley, expareja de Ian, como la responsable. Con Hadley había comprado un departamento y enfrentado serios problemas financieros para costear la inversión.
A fines de 2015, la relación terminó, pero, según la pareja, los mensajes seguían llegando desde diferentes cuentas que aparentaban haber sido creadas por la ex de Ian.

Michelle Hadley, la verdadera víctima
Esto llevó a que Hadley fuera arrestada y pasara más de 80 días en prisión, como parte de un caso que parecía revelar una profunda obsesión de ella con la pareja. Sin embargo, pasado ese tiempo, las autoridades lograron llegar a la verdad: los responsables de las amenazas y las publicaciones en Craigslist eran los propios Ian y Angela, quienes urdieron un plan macabro que habría tenido como objetivo lograr que Michelle les cediera su parte del departamento.
Si bien al comienzo lograron desviar con éxito la atención policial, en 2017 Angela fue arrestada y condenada a cinco años de prisión por crear cuentas falsas y generar amenazas, mientras que Ian no fue arrestado hasta 2021, cuando recibió una condena de 10 años.
Sobre esta insólita experiencia, Hadley declaró en diálogo con NBC News: “Estoy muy agradecida a la Oficina del Inspector General del Departamento de Justicia por el trabajo que realizaron en este caso y al jurado por una condena que ha traído tanta paz a mi familia y ha restaurado parte de la fe que perdimos en el sistema de justicia como resultado de los crímenes de Díaz contra mí”.









