A lo largo de la historia del cine se pronunciaron millones de líneas de diálogo, pero entre todas ellas hubo algunas que lograron trascender para convertirse en parte de la cultura popular. Claro está, no se trata solo de frases ingeniosas o memorables, sino de expresiones que se volvieron icónicas y sinónimos de una escena, un intérprete y, muchas veces, una forma de entender el cine. Algunas de estas frases se repiten durante décadas, se citan fuera de contexto y siguen funcionando incluso para quienes nunca vieron la película completa. Sin embargo, a la hora de elegir una sola de todas ellas, la misión puede complicarse un poco.
En el caso de Emily Blunt, lo tiene más que claro. Durante una entrevista con su coprotagonista de Smashing Machine, Dwayne Johnson, aseguró que no hay mejor frase en toda la historia del séptimo arte que “We’re gonna need a bigger boat”, pronunciada en la película de Steven Spielberg de 1975, Jaws, mejor conocida por estas latitudes como Tiburón. La línea aparece en uno de los momentos más recordados del film, cuando el personaje interpretado por Roy Scheider ve al depredador marino por primera vez en toda su magnitud. En lugar de reaccionar con un grito, su personaje dice: “Vamos a necesitar un barco más grande”.

Tiburón, una película con muchos inconvenientes
Cabe recordar que, a pesar de lo icónica que se volvieron tanto la frase como la cinta, la producción del film tuvo decenas de inconvenientes. Uno fue los múltiples retrasos en el proceso de producción, con el rodaje extendiéndose a pesar de que inicialmente estaba programado para durar solo 55 días. Durante este tiempo, la tripulación sufrió de fatiga intensa por las duras condiciones del océano y tuvo que lidiar con mareos y quemaduras solares.
Además, los tiburones mecánicos que fueron diseñados terminaron en el fondo del océano y, aunque luego se recuperaron, no funcionaron durante la grabación, lo que se tradujo en más tiempo perdido. Estos inconvenientes contribuyeron a que el presupuesto aumentara y pusiera a Spielberg en una posición bastante incómoda, por lo que él mismo estaba temeroso de que los productores lo castigaran por sus decisiones.
"Básicamente, era ingenuo sobre el océano. Fui bastante ingenuo acerca de la madre naturaleza, y la arrogancia de un cineasta que cree que puede conquistar los elementos fue imprudente", reflexionó Spielberg sobre la experiencia. "Era demasiado joven para saber que estaba siendo temerario cuando exigí que filmáramos la película en el Océano Atlántico y no en un tanque de North Hollywood. Pero si tuviera que hacerlo todo de nuevo, habría regresado al mar porque era la única forma en que la audiencia podía sentir que estos tres hombres fueron arrojados a la deriva con un gran tiburón blanco cazándolos".









