Elizabeth Taylor fue una de las más grandes actrices de Hollywood. Conocida como una de las estrellas de la Era Dorada del cine estadounidense y admirada por su deslumbrante belleza, desarrolló una extensa y prolífica filmografía, aunque no se sintió conforme ni orgullosa de todas las producciones en las que participó.
Una de las películas más peculiares de su carrera fue Cleopatra (1963), un film que tuvo un altísimo costo de producción y terminó siendo un fracaso económico. No fue por malos resultados en taquilla, sino por la imposibilidad de recuperar lo invertido. Además, marcó uno de los puntos finales de la Era Dorada de Hollywood y uno de los papeles más icónicos de Taylor.
Sin embargo, esta no fue la película de su filmografía que criticó abiertamente, sino Una venus en visón (Butterfield 8, 1960), dirigida por Daniel Mann. Taylor participó en ella por obligación contractual con MGM, y aunque el film le valió su primer premio Oscar, la actriz lo detestaba profundamente. En el especial de HBO Elizabeth Taylor: The Lost Tapes, disparó contra la película y contra la decisión de la Academia de premiarla.

Las críticas de Taylor
“Butterfield 8 fue mi cuarta nominación consecutiva, y gané el premio por mi traqueotomía”, expresó Taylor, quien a lo largo de su vida se sometió a múltiples operaciones y padeció diversos problemas de salud. “Debió haber algún tipo de compasión, porque la película es tan vergonzosa. Es simplemente horrible”, dijo sobre el film.
Lo cierto es que Taylor no quería hacerlo, pero su contrato con la productora no le permitía negarse, así que decidió despotricar contra la película públicamente. En una entrevista con Roddy McDowall, confesó sus verdaderos sentimientos: “Lo odié muchísimo. Pensé: ‘Que se jodan’. Me obligaron a hacer la película cuando no quería. La hice con una pistola en la cabeza. Los diálogos eran diabólicos. Fue una porquería”.
Una venus en visón contó también con las actuaciones de Laurence Harvey, Eddie Fisher y Dina Merrill, y narra la historia de una trabajadora sexual de lujo que termina enamorándose de un hombre rico casado, luego de que este le pague 250 dólares y ella se sienta humillada. Dado que Taylor aceptó el papel a disgusto, impuso como condición que su esposo, Fisher, actuara en la película, y también exigió la presencia de ciertos miembros del equipo técnico con los que solía trabajar.









