Cuando un actor se compromete con su papel, el trabajo puede transformar su vida. Mientras que algunos logran separar la ficción de la realidad y no sentirse interpelados por los personajes que interpretan —sobre todo si se trata de seres despreciables—, otros experimentan un nivel de involucramiento que afecta su vida privada.
Algo así vivió Tobey Maguire cuando estaba filmando el drama bélico Hermanos (2009). Esta película, dirigida por Jim Sheridan, cuenta la historia de un hombre que debe sostener a la familia de su hermano luego de que este desaparezca durante la guerra de Afganistán. Se trata de una historia que involucra tanto una herida histórica como una problemática en la que se mezclan el amor, los sentimientos y la traición.
El film estadounidense está basado en una película danesa de 2004 titulada Brødre, que también toma como referencia el poema La Odisea, de Homero. Y, para Maguire —quien interpreta al soldado de la marina enviado a Afganistán—, desarrollar este papel fue muy exigente a nivel emocional.

“Perdí gran parte de mi alegría mientras hacía la película. Ni siquiera me di cuenta. No quiero que suene ridículo ni pretencioso, pero dos días antes de terminar el rodaje, empecé a contar chistes y a reírme, y fue como una liberación para mí. No lo había hecho en dos meses”, expresó en una entrevista recogida por Far Out Magazine.
De hecho, no sería hasta 2013, con El gran Gatsby, que el actor volvería a aparecer en un film mainstream, ya que en algún punto su vida se vio afectada por haber desarrollado un rol tan comprometido y emotivamente cargado.









