Martin Scorsese creció viendo cine y, con una gran inquietud por el séptimo arte desde muy pequeño, llegó a convertirse en uno de los directores más grandes de la historia. Una de sus influencias primigenias fue el neorrealismo italiano, el cine creado después de la Segunda Guerra Mundial que puso el acento en la clase trabajadora y en los más afectados por la guerra.
Específicamente, el film Ladrón de bicicletas (1948), dirigido por Vittorio De Sica y considerado uno de los máximos representantes de este período, despertó en Scorsese una identificación personal que recuerda hasta el día de hoy. En esa época, "los sentimientos más profundos venían del cine neorrealista", recordó en el documental Mr. Scorsese (2025), y relató: "Todos los viernes a la noche pasaban películas italianas en la televisión para la comunidad italiana".
Su familia se juntaba en su hogar para ver films como Roma, ciudad abierta, Paisà y muchos otros. De hecho, sus tíos habían peleado en la guerra, por lo que estos films se presentaban como algo más que entretenimiento. "Con cinco años, yo no veía la diferencia entre la gente de la televisión y los miembros de mi familia", declaró el director en su entrevista para el mencionado documental.
El final le despierta un doloroso recuerdo
Luego, se refirió al impacto que le causó el amargo final de la película de De Sica: "Al final de la película, atrapan al padre robando una bicicleta y es humillado en público. El chico observa esto y queda traumado. Para mí fue muy fuerte y basada en verdades". Esto le hizo recordar el momento en que su familia fue desalojada de su hogar a manos de la mafia.
Así lo relató Scorsese:
"Me di cuenta de que estaba relacionada con la expulsión de Corona. Con la humillación y la vergüenza de mi padre, de mi madre y de todos nosotros. La gente nos miraba poner nuestros muebles en el camión de la mudanza. Nos gritaban cosas. Y tuvimos que vivir con eso. La profundidad de esas imágenes alcanzó un nivel emocional. No fue solo ver una película y creo que nunca dejó de afectarme".
El impacto que ha tenido esta obra no solo se ve en sus películas y su estética a la hora de filmar las calles neoyorquinas y la forma de vida de los ítaloamericanos, sino a un nivel más profundo y personal; algo que justamente representó la innovación del neorrealismo italiano: contar historias reales sobre personas reales.









