Las películas no siempre son el resultado de una decisión artística o del amor al cine, sino que, muchas veces, responden puramente a cuestiones económicas. El cine puede ser un gran negocio si el foco está puesto en lo comercial y, así, a veces sorprende ver que actores o actrices de renombre se involucran en cintas llamadas “pochocleras”.
Mientras algunos intentan defender sus decisiones, otros simplemente asumen que se trata de una forma de ganar dinero, como fue el caso de Jason Bateman y su presencia en Quiero matar a mi jefe 2, la secuela estrenada en 2014 que contó con las actuaciones de Bateman, Charlie Day, Jason Sudeikis, Jennifer Aniston, Chris Pine, Christoph Waltz y Kevin Spacey.
La sinopsis reza: “Dale, Kurt y Nick deciden iniciar su propio negocio, pero las cosas no suceden como estaban planeadas debido a un escurridizo inversor, lo que motiva al trío a poner en marcha un secuestro con muy poco futuro”. En IMDb, la película cuenta con un puntaje de 6,3/10, aunque fue un verdadero desastre en la taquilla.

En relación con las secuelas en general y con esta en particular, el actor expresó: “Mucha gente vio la primera, pero hay muchas películas que recaudaron mucho dinero y a nadie le interesa ver otra”. En esa línea, al referirse a la primera entrega, estrenada dos años antes, agregó: “La primera fue graciosa. La primera recaudó bastante”.
Sin embargo, al hablar de la continuación de esta comedia, admitió: “Fue un desastre en taquilla. Quién sabe si fue por sus méritos o por cuándo la estrenaron, pero no recaudó nada”. De todos modos, no dejó de ser un trabajo bien pago para los involucrados y por eso concluyó: “Ah, sí, es un sueldo para todos. Todos cobraron”.
La secuela que Matt Damon se arrepintió de hacer
Muchos actores tienen sus dudas acerca de las secuelas y entre ellos se encuentra Matt Damon, quien reconoció qué cinta le hubiera gustado no filmar: The Bourne Ultimatum, la tercera entrega de la saga basada en los libros de Robert Ludlum.
A pesar del éxito comercial y crítico, Damon confesó que esta película fue uno de los “pasos en falso” de su carrera: “Es realmente culpa del estudio por ponerse en esa posición. No culpo al guionista Tony [Gilroy] por llevarse una cantidad enorme de dinero y entregar lo que entregó. Es solo que era ilegible. [...] Es terrible. Es realmente vergonzoso".









