Adolfo Aristarain murió este 26 de abril a los 86 años. El aclamado director de cine fue una de las figuras más relevantes de nuestra cinematografía; tendió puentes con Uruguay y España y supo narrar la historia argentina desde una visión personal, con relatos conmovedores que le permitieron firmar algunos de los títulos imprescindibles de nuestro cine.
Aristarain se desarrolló mayormente en el drama, pero también incorporó la comedia a sus historias y apostó por temáticas y tramas inquietantes que desafían al espectador y provocan al poder. A continuación, las 3 mejores películas de Adolfo Aristarain.
3. Martín (Hache) (1997)
En esta oportunidad, Aristarain volvió a trabajar con Roth y Luppi para contar la historia de un joven adicto que, luego de una sobredosis, se muda de Buenos Aires a Madrid, donde convivirá con su padre —un director de cine—, su novia y su amigo homosexual. En esta apreciada joya del cine argentino (que pasó por destacados festivales como los de San Sebastián y La Habana, además de haber sido nominada a los Premios Goya), el director también convocó a Eusebio Poncela, Ana María Picchio y Leonora Balcarce, entre otros, y contó con la música original de Fito Páez.
2. Tiempo de revancha (1981)
Realizada en plena dictadura, la película plantea numerosas alegorías con el contexto histórico. Este multipremiado film narra la historia de dos amigos que planean engañar a una empresa con un juicio laboral falso pero, cuando algo sale mal, uno de ellos muere. Así, el protagonista se enfrenta a este elefantiásico poder empresarial como una alegoría de la propia dictadura, de los presos políticos y de un panorama terrorífico. Entre películas pasatistas que marcaron la producción durante la dictadura, la obra de Aristarain fue un verdadero oasis que incluso logró sortear los avatares de la rabiosa censura del momento.
1. Un lugar en el mundo (1992)
Este film, ganador de la Concha de Oro en San Sebastián y del Goya a Mejor película extranjera, es uno de los títulos más importantes del cine nacional. Protagonizado por Federico Luppi, José Sacristán y Cecilia Roth, cuenta la historia de un hombre que regresa del exilio e insta a los vecinos de un pequeño pueblo a organizarse y luchar por sus derechos frente a un poderoso terrateniente. Se trata de una película emotiva, política e intensa que marcó la diferencia en el cine de habla hispana de fines de siglo.









