Junto a Buster Keaton, Charles Chaplin fue el gran emblema del cine de comedia durante el período mudo. Fue el principal representante del slapstick en el séptimo arte y también un pionero del cine de autor, al desempeñarse en sus films como guionista, director y protagonista. En gran parte de su filmografía desarrolló el personaje de Charlot, el vagabundo, al que diseñó con un vestuario y una gestualidad que lo identifican hasta la actualidad como una de las figuras más icónicas de la historia del cine. A continuación, analizamos las tres mejores películas de Charles Chaplin.
3. La quimera del oro (1925)
En este film, Charlot, el vagabundo, viaja a Alaska en plena fiebre del oro, a principios del siglo XX, en busca del preciado metal. Durante la odisea se desata una brutal tormenta de nieve que lo obliga a refugiarse en la cabaña de un bandido. En esta película, el director combina comedia, drama y sátira social, mientras reflexiona sobre las diferencias de clase, la avaricia, el poder y otras temáticas a través de un puñado de escenas inolvidables de slapstick y momentos de comedia que dan vida a uno de sus films más icónicos.
Más sobre La quimera de oro en esta nota.
2. Tiempos modernos (1936)
Con una fuerte inspiración en Metrópolis, de Fritz Lang, este film se centra en la vida de un obrero preso del voraz capitalismo. La película denuncia las condiciones en las que trabajaba la clase obrera durante la Gran Depresión y despliega un humor ácido sobre la lógica de la Revolución Industrial y la producción en serie. Además, contiene algunas de las imágenes más famosas de la carrera de Chaplin, quien demuestra su destreza para el humor físico en su versión más refinada.
1. El gran dictador (1940)
A pesar de su resistencia inicial, en 1940 Chaplin dio el paso al cine sonoro y realizó una de las sátiras políticas más importantes de la historia. Si bien luego se mostró arrepentido por haber hecho humor con el nazismo, la película funciona como una crítica tan valiente como mordaz a los gobiernos totalitarios. En esta oportunidad, el actor da vida a un vil dictador inspirado en Adolf Hitler y a un barbero judío perseguido por el régimen nazi. En su búsqueda por mostrar la humanidad que une a estos dos extremos, Chaplin despliega su maestría al interpretar tanto la enajenación y la estupidez del dictador como el sufrimiento y la persecución de la víctima. Se trata de una de las películas más aclamadas de su filmografía.












