Meryl Streep volvió a ponerse en la piel de la elegante y déspota Miranda Priestly para El diablo viste a la moda 2. El film llegó a los cines días atrás y está convocando a fanáticos de todo el mundo, que esperaban con ansias volver a ver a este personaje en acción.
Miranda es una suerte de versión ficticia de la jefa de redacción de Vogue, Anna Wintour, y se presenta al público como una villana. Sin embargo, ya desde la primera entrega pudimos conocer sus contradicciones, sus dolores, la presión del ambiente de la moda y también su inteligencia. Por eso, estamos ante un personaje incómodo, detestable por momentos pero también fascinante.
Sobre esto habló la actriz en Hits Radio Breakfast Show y describió a su papel como el resultado de "una visión realista". En este sentido, criticó otras narraciones ligadas a estereotipos clásicos que no dejan lugar a la complejidad: "Creo que ahora tendemos a 'Marvelizar' las películas. Tenemos a los villanos y a los buenos, y es muy aburrido", aseguró.

Lo cierto es que, en los films de superhéroes, resulta clave para la narración ubicar a los protagonistas del lado del bien o del mal, con pocos matices que humanicen a los héroes o hagan atractivos a los villanos.
Por eso, Streep concluyó: "Lo realmente interesante de la vida es que algunos héroes tienen defectos y algunos villanos son humanos e interesantes, con sus propias fortalezas. Eso es lo que me gusta de esta película: es más compleja".
Miranda Priestly fue el personaje que Meryl Streep más odió hacer
Si bien Miranda Priestly es un gran personaje, su experiencia personal interpretándola en la primera entrega no fue la más satisfactoria. Para llevarla adelante, Streep eligió las técnicas de la actuación de método, que implica representar el personaje constantemente, aún fuera de cámara.
La tres veces ganadora del Oscar reveló a IndieWire que así se presentó a sus compañeros: “Soy Meryl y estoy muy contenta de trabajar contigo. Y eso es lo único amable que vas a escuchar de mi boca en esta película”.
Sobre la experiencia de haber creado este papel que fue alabado por el público y permanece icónico hasta la actualidad, confesó: "Fue horrible. Me sentí muy mal en mi tráiler. Podía oír a todos riéndose. Y pensé: ‘Bueno, ese es el precio que pagas por ser la jefa’. Fue la última vez que hice actuación de método”.










