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Richard Jewell: La historia real detrás de la nueva película de Clint Eastwood

Por Laura Camargo

El legendario actor Clint Eastwood ha explorado su faceta de director a través de muchas películas de su autoría desde hace algunos años. El leitmotiv de la mayoría de esas obras parece ser la figura del héroe; sus personajes son imperfectos y no tienen ningún poder sobrenatural. En ese sentido, se distancian totalmente del imaginario de los superhéroes de Marvel y DC Comics.

Generalmente, Eastwood se basa en historias reales. Por ejemplo, buceó en el lado oscuro de lo heroico en El Francotirador (2014), en su dilemas internos en Sully (2016) y en sus vínculos sentimentales en 15:17 Tren a París (2018). Pues bien, en su nuevo filme titulado Richard Jewell (El caso de Richard Jewell en Hispanoamérica), Clint explora las consecuencias inesperadas de un acto heroico. El guion del largometraje está inspirado en "American Nightmare: The Ballad of Richard Jewell" de Marie Brenner, artículo publicado por Vanity Fair en 1997.

Paul Walter Hauser es el actor encargado de encarnar a Jewell, un hombre nacido en el estado americano de Virginia el 17 de diciembre de 1962. Richard siempre anheló ser policía pero varias vueltas del destino, así como sus problemas de sobrepeso, truncaron ese deseo. Él se dedicó entonces a hacer trabajos de conserjería y seguridad para diversas instituciones durante su vida adulta. Jewell se hizo famoso en su país gracias al atentado de Atlanta en 1996. Por entonces él tenía 33 años, era soltero y vivía con su madre.

Richard fue uno de los guardias de seguridad de los Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996. Su puesto se ubicaba en Centennial Park, un espacio de recitales y actividades paralelas a las competencias deportivas. Luego de la medianoche del 27 de julio de ese año, Jewell dio aviso de una mochila sospechosa abandonada debajo de un banco.

Nueve minutos más tarde, el 911 recibió una llamada que avisaba de una bomba en el lugar. Aquellos valiosos minutos de ventaja ganados por las autoridades gracias a él permitieron crear un pequeño perímetro de seguridad en dicho sitio y salvar la vida de centenares de personas que circulaban en la zona. 13 minutos luego de la llamada, la bomba de clavos explotó y hubo más de cien heridos, pero tan solo un deceso directo (el de Alice Hawthorne). Asimismo, falleció un hombre por un infarto derivado del estrés del incidente.

A las pocas horas, la prensa ya ensalzaba a Richard como un héroe nacional por salvar vidas. Sin embargo, en los días siguientes él fue convertido por los medios en el único y principal sospechoso del ataque terrorista. Cada día salía alguna noticia en la que se indagaba sobre su vida solitaria y se lo retrataba como el autor ideal de un hecho tan violento. El guardia en cuestión, su madre y sus amigos fueron acosados durante varias semanas por parte de los reporteros.

No obstante, Jewell superó la prueba del polígrafo dos veces y nunca existió prueba alguna de que estuviese vinculado con dicho crimen. Más aún, en 1997 fue oficialmente desvinculado del caso cuando Eric Rudolph confesó ser el autor de ese atentado y de tres ataques más (a dos clínicas de aborto y un bar gay). Tras ello, Richard ganó diversos juicios por difamación en contra de The New York Post, NBC y CNN.

Un detalle importante a aclarar sobre la cinta de Eastwood es que en sus escenas se muestra que la periodista del Atlanta Journal Kathy Scruggs (Olivia Wilde) consiguió el información de un Agente del FBI (Tom Shaw, encarnado por Jon Hamm) a cambio de sexo. Aquel supuesto encuentro no tiene ningún fundamento fáctico y ha ocasionado el enojo de la familia de Scruggs.

El caso de Richard Jewell llega a los cines argentinos este jueves 2 de enero.