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13/04/2021

Cartográfica: Mapeos urbanos, derivas y afectos en lo nuevo de Sike

Entrevistamos a Sike, autor del libro editado por Estudio Mafia.

Cartográfica - Imagen: Gentileza del autor

Un personaje sin rostro camina por Cartográfica, la novela gráfica de Sike editada por Estudio Mafía. Su deambular por la ciudad es un viaje sobre cómo se dibuja en cada territorio, en cada persona, en cada pensamiento. Impresa en risografía, todas las visiones de lo cotidiano están mapeadas sin límites en sus páginas, cuyo registro y textura es un deleite de tintas plenas en colores vívidos, gracias a la técnica de impresión utilizada. Los trazos del autor quedan plasmados en cada detalle del dibujo y en el texto que lo acompañan. Es un viaje fascinante para el lector que se adentra en la cartografía de su protagonista, que sin duda alcanzará a mostrarle un pedazo de sí mismo.

Sike es dibujante, ilustrador, ha trabajado en animación y diseño. Autoeditó su primer libro El Teatro Lunar (2012), compuesto de poesías y dibujos, que se puede descargar gratuitamente desde sike.com.ar. Sus primeras ilustraciones aparecen con el sello independiente Flacha Ignea en Memoria selectiva (2016). Ha publicado en medios como Le Monde Diplomatique, Revista Fierro, Rolling Stone, Revista Crisis, Barcelona. En 2020 participó de las antologías de historieta Guiso de Terror (Clan de Fomento+Barro Editora) y Deriva Online #2 Error.

¿En qué te inspiraste para hacer Cartográfica?
En un principio surgió de las ganas de hacer un proyecto de historieta que fuese más sustancial. Me había acercado a ese lenguaje algunas veces, pero con formatos más cortos y sin quedar del todo muy conforme. A la par de eso venía trabajando en la gráfica de una banda que se llama Potlatch, utilizando mucho el recurso de los mapas, y a partir de ahí las ideas empezaron a tomar forma. También en ese momento los libros Antes de volver de José Gonzáles y El título no corresponde de Martín López Lam, fueron una inspiración en la vía de hacer algo que se asemejaba a una deriva o un cuaderno de viaje, pero con un lenguaje más suelto, no tan atado a una grilla. En relación a los temas que se tratan en la obra la figura del caminar es importante, y en el proceso de buscar ideas creo que es uno de los mejores momentos para que aparezcan. Caminar y escuchar música, atento al paisaje, puede desplegar muchas ideas. Los libros Rastros de Carmín de Greil Marcus y El Gesto Más Radical de Sadie Plant me hicieron sumergirme un poco en la historia del Situacionismo y su relación con la Psicogeografía, esa fue una gran inspiración. También algunas notas del libro Walkscapes de Franceso Careri que se relaciona con el concepto de deriva de los Situacionistas y ronda la idea del caminar como estética. El concepto de deriva es un poco el tratar de perderse en la ciudad tratando de desaprender los itinerarios comunes.

Cartográfica - Imagen: Gentileza del autor

¿Cada página de Cartográfica está pensada para ser un mapa de algún tema cotidiano?
Esa fue un poco la idea inicial, o la manera en la que empezó a tomar forma. Me interesaba no tanto lo argumental en un principio, sino desarrollar esas postales/mapas y ver qué había para contar ahí. Algunos mapas escapan a un plano más cotidiano, y también hay secciones que no están explícitamente planteadas o graficadas a través del mapeo, pero fueron pensadas como esos bloques también. Hace poco charlaba con amigxs sobre esta concepción que tiene David Lynch y que también, en la misma tónica, Lucrecia Martel viene desarrollando en cuanto a no centrarse del todo en lo argumental, sino empezar a tirar de las imágenes que nos dicen algo, para que desde ahí empiece a aparecer todo. El germen de Cartográfica sigue un poco esa línea. En el proceso lo primero siempre tienen que ser esas ganas, esas imágenes que te tiran aún sin saber para dónde va, pero que sabés que tienen una sustancia o te dicen algo. Cuando prima demasiado una estructura más rígida o tradicional, le puede quitar mucha fuerza. A veces creo que surge como un exceso de formalidad que hace las cosas más aburridas. Esto al menos en mi experiencia. De todas maneras, en cada extremo -experimental o tradicional- siempre se corren riesgos. 

¿Por qué usaste la risografía como técnica de impresión?
En realidad imprimir en risografía no fue una idea que estuviese en la base del proyecto. Cuando comencé a trabajar en Cartográfica el plan era imprimir a dos o tres colores pero en offset, y en ese momento no tenía editor. Mi idea era hacer el libro y posteriormente tratar de llevarlo a algún sello. Estudio Mafia trabaja casi todo su material en risografía, que se trata de una mezcla de fotocopiadora con serigrafía/offset. En criollo: una fotoduplicadora, pero que permite el uso de varios colores y transparencias, y por lo general, los modelos que más se consiguen no suelen tener un registro “perfecto” de los colores. A la hora de laburar el color me metí un poco en el funcionamiento de ese proceso, transformando un poco la concepción de algunas imágenes para poder sacarle jugo. El resultado es un libro muy artesanal, al margen de las tapas, que fueron hechas en el taller de serigrafía del CFP 24 de Flores. 

¿Cómo fuiste trabajando la estructura narrativa de Cartográfica?
Cartográfica tiene un tono muy de monólogo, sobre todo en la primera mitad y de a poco las situaciones van corriendo un poco el eje de lo que pasa. Me interesaba explorar un mundo interior respecto de lo que es una deriva en una ciudad, pero a la vez me preocupaba que todo se convirtiera simplemente en un monólogo lánguido. Por lo que orgánicamente empezaron a aparecer otro tipo de situaciones y también personajes con quienes se juegan cosas más colectivas acerca de lo que es habitar la ciudad. Me interesaba explorar una relación más recíproca en ese sentido. El libro no tiene una instancia de conflicto fuerte, en el sentido clásico de un arco argumental que va transformar al personaje a través de algún tipo de confrontación, sino que trata de pararse desde un lado más cotidiano en el que está en juego ese diálogo con el entorno que te saca de la comodidad y te hace recalcular para donde estás yendo. En ese sentido, considero que los encuentros colectivos o individuales, siempre que estemos permeables al diálogo, pueden modificar esas cartografías.   

En Cartográfica está explícita la relación del cuerpo con la técnica. ¿Considerás que las máquinas moldean, de alguna manera, nuestra forma de ser en el mundo?
Sí, totalmente. Aún teniendo en cuenta y valorando cierta independencia de la percepción (con esto quiero decir, desarrollar herramientas y una mirada que no repose todo el tiempo en la referencia y lo tecnológico) creo que no se puede escapar de eso y tampoco siento que tenga sentido. Me parece que es una cuestión más del cómo, es innegable que esos recursos son parte de nuestra vida y que en ese arrastre también moldean la producción. En mi proceso eso lo he tenido bastante claro en la época en la que trabajaba mucho con fotomontaje: la lógica del collage digital de ensamblar imágenes disímiles a partir de fotos es algo que después trasladé al dibujo, y que surge directamente del uso de un editor de imágenes. La manera de pensar las imágenes ya está asociada a ese proceso.

En tu libro se lee: “el cuerpo es un mapa que se modifica con el tiempo”. ¿Cómo crees que se determina la relación del cuerpo con los espacios que habitamos, con los objetos que guardamos, con las personas que interactuamos?
La relación es total, siempre, ya sea por dejarse atravesar por los procesos y el ambiente que te rodea, o por ponerle límites para que no te afecte, la asociación siempre está ahí. En tu pregunta hay muchas relaciones que abarcar, pero creo que hay un punto de percepción y memoria en el que todo se entrecruza y conecta directo con el cuerpo. A través de los textos de Hundertwasser, por ejemplo, pude ver más claramente el efecto que la arquitectura tiene sobre el ánimo cotidiano, que no es más que decir nuestra relación con el paisaje que vemos todos los días. No es la misma experiencia vivir solo en un monoambiente que en la misma superficie, pero con toda tu familia y en una casa más precaria. Y eso determina cosas de tu estar, de tu relación con el espacio público, y por ende de cómo habitar la ciudad. Las zonas de una ciudad también están enlazadas a percepciones o memorias, así como lo están tus experiencias particulares en relación a ese lugar. Ahí el papel del cuerpo se ve claramente: cierto lugar implica peligro, o está vedado, o transitarlo implica ciertas normas. Todo este tipo de cosas se van marcando en el cuerpo: estar expuestos a más o menos hostilidad o amabilidad, el ambiente y la calidad de vínculos de la que nos rodeamos.

Cartográfica - Imagen: Gentileza del autor

¿Podríamos decir que Cartográfica es el mapa de tu vida en Buenos Aires y el espacio para que todos piensen en el mapa de su vida? 
Hay en el libro una intención de pensar el espacio donde vivimos, por dónde nos movemos y por dónde no, que surge de caminar la ciudad. En ese sentido, me gustaba la idea de proponer un relato situado en un lugar que rodee a la gente que lo está leyendo, me interesaba ese ida y vuelta con la obra y lo cotidiano. Desde los lugares que se marcan hay referencias más o menos solapadas a La Plata, Catalinas Sur, los bares del Abasto o San Telmo. En las experiencias que nutren al libro hay de todo, historias propias, ajenas, inventadas o distorsionadas. Muchxs que leyeron el libro me preguntaron si el personaje principal soy yo, o dieron por supuesto que la novela es autobiográfica. No soy de los que dicen “la historieta autobiográfica es el mal”, ni mucho menos, pero me parece más interesante el abordaje desde algo más cercano a lo que hace poco me enteré que se llama “autoficción”, en donde hay más libertad para jugar con ese artificio. En el tipo de relatos que me interesa trabajar me parece que es importante tener cierta cercanía con las cosas que se cuentan, que surjan del entorno propio cercano o del acercarse a la gente o entornos de los que se quiere hablar. Eso siempre le va a dar sustento a la obra y la va a hacer más potente, pero a la vez creo que está el peligro de caer en la novela personal de cada cual, pero si esas historias en algún punto enganchan y dejan de ser un turismo de la vida del otro es porque de alguna manera resuenan con un lugar más común (y en el mejor de los casos profundo) que puede actuar de espejo.

¿Cuáles son tus principales referencias en el arte, el diseño y la novela gráfica?
Voy a tener la respuesta menos original del mundo, pero no puedo dejar de reconocer que mis dos influencias fuertes son Katsuhiro Otomo (Akira fue la primera historieta que me marcó) y Moebius, que lo descubrí más tarde a través de mi viejo, pero fue increíble también. Dave Mckean me volvía loco y lo miraba mucho cuando estaba aprendiendo a manejar algunas herramientas digitales: él es genial a la hora de mezclar técnicas. Para nombrar gente más cercana puedo sumar la pintura de James Jean, la ilustración de Jillian Tamaki, Taiyo Matsumoto es de mis preferidos dentro del manga (con una pizca de Moebius en su obra Number Five, que es de mis preferidas). Me gusta mucho el acercamiento que tienen a la historieta Martín Lopez Lam y Amanda Baeza, por ejemplo. Un poco en esa línea gráfica me gusta mucho la soltura y la experimentación de Vincent Giard. El cine y la música son influencias bastante importantes para mí también y ahí puede entrar la obra de Chris Marker, David Lynch, Charlie Kaufman, Kurosawa, Masaaki Yuasa, Satoshi Kon, The Mars Volta, Omar Rodriguez Lopez, Godspeed You! Black Emperor, Mark Lanegan. En este momento estoy tratando de leer un poco más seguido y en Una guía para el Arte de Perderse de Rebeca Solnit siento que temáticamente hay algunos puntos de contacto con la esencia de Cartográfica (habla mucho de la relación con la ciudad y los lugares, también de la gentrificación) y me parece un libro hermoso.