Hablar de Impares es difícil. No porque no haya nada que contar sino por la dificultad de clasificarla, ¿estamos ante un drama de una joven que no sabe cómo reaccionar ante la presión de sus pensamientos, detonados por la infidelidad de su novio? ¿Es una obra erótica sobre el despertar (liberación) sexual de una chica, quien se mostraba cauta en sus inclinaciones pero que el voyeurismo le abre una puerta de satisfacción nunca explorada? ¿O estamos ante una obra de experimentación gráfica con una historia de excusa para que su autor incursione en distintas expresiones y narraciones?

Probablemente sea la suma de todo ello, con certeza que la obra se destaca por el viaje que propone la narración de Matías Chenzo. En cada una de las páginas se siente la pasión y el compromiso del autor por transmitir la historia y los sentimientos de los personajes a través de los dibujos; que no sean las palabras (aunque estas en menor medida y cantidad también tienen su buen efecto llegado el momento) las que nos cuentan la historia, sino que sea la protagonista y sus dudas, su goce y sus desconciertos, que no sean solo personajes ni nosotros solo lectores y entre ambos se trace una relación. Para eso utiliza con seguridad y certeza todos sus recursos, si es necesario ocupa varias páginas para que el lector no solo se dé por enterado del despertar sexual de Triana sino que hasta lo sienta como propio.

Hay cambios de estilos, aplicación de color, paginas de historietas, de ilustración, viñetas de sexo, pasajes de diálogos, inclusión de música, de chats, experimentación, sueños, alucinaciones y un largo etcétera de recursos que Chenzo ejecuta para esta impresionante narración visual que arranca en la primera página y, lamentablemente, termina una buena cantidad de páginas después.

La historia aporta diálogos interesantes y correctos para las pocas escenas que hay entre personajes que sirven para contextualizar, organizar y dar corte a las escenas intimistas de Triana. Aunque tiene las manos atadas para darle espacio y tiempo al dibujo, está bien ejecutado, suma coherencia y la posibilidad de varias relecturas para que la obra no sea solo una historieta experimental.

Impares es un viaje de sensaciones único y alucinante, con una narración atrapante gracias a que el autor no se queda con la excusa para el dibujo, posibilitando una lectura más profunda.