Angine de Poitrine es el dúo canadiense que revolucionó internet este último tiempo. Conformado por dos personajes conocidos únicamente como Klek y Khn de Poitrine, y sus disfraces llamativos con máscaras y lunares negros y blancos, la banda lleva desde 2023 construyendo una carrera en el underground que, de forma inevitable, empezó a desbordarse hacia la superficie.
Su primer disco, Vol. I, circuló primero entre amantes del math rock y el free jazz. Después vino su famosa sesión filmada para la emisora KEXP en la ciudad de Rennes, Francia, que se convirtió en un fenómeno viral a las pocas horas de publicada. Tras ello llegaron las primeras fechas europeas y la inminencia de Vol. II, su segundo álbum de estudio. En ningún momento alguien vio sus caras.
Algo que no tiene nombre
Sin embargo, lo que sí se puede ver y escuchar de la dupla es suficiente para justificar la novedad. Klek es el encargado de tocar la batería con un groove irresistible y tempo quirúrgico, mientras su compañero Khn ejecuta una catarata de notas con una guitarra/bajo de doble diapasón microtonal, alternando entre las cuerdas graves y agudas con los dedos y los pies, usando un módulo de loop para superponer capas melódicas en tiempo real.
Algo que parece imposible pero que, en sus manos y su estética, parece tener todo el sentido del mundo. Juntos construyen algo que no tiene nombre ni definición, algo abstracto que resulta demasiado rítmico para llamarse ruido, demasiado disonante y poco amigable para llamarse pop, y demasiado físico para entenderlo únicamente desde la escucha. Es un proyecto que cobra sentido en el todo.
Esta iniciativa cautivó tanto a internautas como a artistas y músicos de todo tipo, incluso al público general ajeno a la música más técnica. Recientemente la banda fue elogiada por Dave Grohl, el conocido youtuber y crítico musical Anthony Fantano, y hasta el mismísimo Rick Beato en uno de sus videos titulado "Dejen de mandarme esto".

Mantra-rock dadá pitágo-cubista
Definir el sonido de Angine de Poitrine no es para nada fácil. El propio dúo usa el término "mantra-rock dadá pitágo-cubista". La referencia a Pitágoras tiene coherencia dado que la propuesta sonora del grupo está construida sobre intervalos microtonales, es decir, sobre divisiones del espacio de sonido más pequeñas que el semitono estándar de la música occidental. Una ejecución matemática que sin dudas desconcierta y deslumbra en partes iguales.
Los trajes del dúo son grandes, absurdos e impactantes, con lunares blancos y negros. Las cabezas están completamente cubiertas por cascos que recuerdan a marcianos o robots de película de bajo presupuesto, con orificios en la boca y narices largas. Lo más sorprendente es que nunca se mostraron en público sin ellos.
La pregunta inevitable es por qué. Y la respuesta que dieron es, simplemente, que no hay un por qué. No hay un proceso de pensamiento profundo y conceptual detrás de la banda como tal. Todo lo que se escucha y se ve es solamente parte del sentido del humor de los músicos y la intención de que su música quede, de alguna manera, despersonalizada.









