Foto: Luciana Demichelis

Trazante nace en uno de los tantos nichos que existen en la ciudad de La Plata como era Milton, uno de los tantos espacios culturales hoy clausurados. La palabra «trazante» podría ser una conjunción del verbo «trazar», pero no existe en el diccionario y sin embargo encaja en la descripción de esta banda. Trazante, como una forma de identificación del objetivo, o trazante como delimitador de líneas. Pero la banda toma su nombre del apellido de su vocalista Juan Trazante, quien conforma la banda junto a Mones Moment, Maximiliano Almeira y Emilio Pascolini.

La banda define su sonido como «antipop electrodramático», un estilo muy particular, oscuro y denso, con una impronta teatral en distintas tonalidades. Juan viene del mundo del teatro, en el cual estuvo sumergido por más de 20 años. Su forma de abordar la canción es más parecida a la de un actor que pronuncia sus líneas con entonación frente a un espejo. Una verborragia hipnótica que traza los límites difuminados entre la música y la poesía.

En 2018 publicaron su primer disco homónimo compuesto por nueve canciones. El álbum muestra la metamorfosis que la banda fue sufriendo desde sus inicios: pasaron los años y las primeras canciones quedaron olvidadas en cajones que solo se abren en reuniones íntimas. Pero otras tomaron una forma más poderosa cuando la banda volcó su sonido a la electrónica y le dio el vértigo que imploran los tornados lingüísticos de sus interpretaciones.

El telón se corre con una base de batería y empiezan a entramarse las ramas del synth- rock, con algo más de callejón, crudo y gruñón. Suena la frase «En mí se postergan otros/Desordenados, confundidos, ansiosos.» Las letras son extensas, completas de metáforas donde abundan las deficiencias del existir. Con temas como «Acelerando campos», Trazante busca otro tipo de balada, más espacial y sintética, metalizada pero con trascendencias del bolero. «Despertares espuma» es una oleada de palabras que salen de una voz robótica, indignada del silencio de la electrónica, dispuesta a no callar hasta explotar. Tiene también algo cinematográfico en sus canciones, donde las imágenes aparecen cada vez con más fuerza y nitidez.

Esta nueva ola de sonidos platenses alberga dentro distintas corrientes de la electrónica y formas muy cautivadoras de incitar la interacción con el público. Trazante enfatiza su estética visual en sus shows así como Fus Delei, tiene lo sombrío de los escenarios de Peces Raros, la estimulación corporal de Varese, los trances guiados de Bsides; combinados con su arma melodramática que le suma algo vital y sanguíneo, otro tipo de suspiros, a una nueva página de la escena emergente de La Plata.