Lupretinia es el proyecto de pop alternativo de Agustina Scelzi, nacido en su provincia natal, Entre Ríos. Criada en un hogar donde la música formaba parte de la vida cotidiana y los instrumentos estaban siempre al alcance de la mano -gracias a una madre musicoterapeuta y un padre guitarrista-, parecía inevitable que tarde o temprano encontrara su propio camino artístico. Sin embargo, aunque ese entorno despertó desde temprano su curiosidad por la música, nunca terminó de adaptarse a la disciplina de las clases formales. Pasó por lecciones de canto, piano y guitarra, pero prefería perderse entre los cancioneros de su padre y aprender de manera intuitiva, guiada por la exploración y el oído.
Recién en 2019 la música dejó de ocupar un lugar secundario para convertirse en el centro de su vida. Hasta entonces había estudiado Artes Visuales, obtenido un título universitario y abierto su propio estudio de tatuajes. Con el tiempo, sin embargo, comprendió que esa etapa estaba llegando a su fin. Vendió el equipamiento del estudio y emprendió un viaje a Chile. Ya instalada en Santiago, dio un paso casi iniciático para cualquier músico del siglo XXI: compró una placa de sonido para empezar a maquetar sus canciones, además de algunos pedales que terminarían moldeando su identidad sonora. Poco después, a comienzos de 2020, la pandemia la obligó a regresar a Colón. De vuelta en su ciudad natal, con sus nuevos equipos y una cantidad inédita de tiempo disponible, comenzó a escribir sus primeras canciones mientras aprendía de manera autodidacta los procesos de grabación y producción.
Por entonces comenzaban a confluir dos elementos fundamentales para el desarrollo de su obra. Por un lado, el universo musical con el que había crecido en su casa, profundamente ligado al formato canción y atravesado por géneros muy diversos. Por el otro, las posibilidades prácticamente infinitas que le ofrecía la producción musical en computadora. Así, todos aquellos discos que sonaban en el hogar familiar -desde Queen y The Rolling Stones hasta Alanis Morissette y Shakira, pasando por la trova rosarina y los cancioneros de Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina- terminaron convirtiéndose en el molde sobre el que más tarde construiría su identidad sonora, reconfigurando esas influencias a través de herramientas digitales.
Con un puñado de canciones ya escritas, llegó el momento de darles una forma más acabada. Para eso se puso en contacto con Ignacio Acevedo, quien había sido su vecino durante su paso por Buenos Aires, y juntos completaron a la distancia el primer lanzamiento de Lupretinia. El resultado fue 9 de Copas, un EP de seis canciones y apenas doce minutos de duración que, sin embargo, alcanza para delinear los rasgos centrales de su identidad sonora. Entre el dream pop, la neopsicodelia y una sensibilidad indie atravesada por la nostalgia, el proyecto encuentra en el formato canción el vehículo ideal para desplegar los relatos y emociones que habitan sus letras.
Dos años más tarde, en 2023, Lupretinia comenzó a transitar una nueva etapa estética con el lanzamiento de “Flores de abril”. Aunque en ese momento la canción no formaba parte de un proyecto más extenso, terminó convirtiéndose en el punto de partida de una serie de sencillos que, más adelante, integrarían un álbum de reversiones. Publicadas entre 2023 y 2025, estas composiciones evidencian una expansión de su paleta sonora: las guitarras adquieren mayor protagonismo, las texturas se vuelven más densas y la construcción de capas gana un nivel de detalle que acerca al proyecto a una interpretación muy personal del shoegaze.
Esa transformación se percibe con claridad en canciones como “Para verte más real”, “Hablarte de los días” y la propia “Flores de abril”, donde Scelzi profundiza el uso de reverberaciones sobre la voz, acelera el pulso rítmico y apuesta por una producción más envolvente.
Ese proceso desembocó finalmente en 2026 con la publicación de 202X, el primer álbum de larga duración de Lupretinia. El disco reúne ocho reversiones de canciones publicadas anteriormente -entre los sencillos editados entre 2023 y 2025 y parte de su EP debut-, además de una composición inédita, “7am”. Elegida como corte de difusión, esta última funciona como un puente entre el repertorio que la artista ya había consolidado en plataformas y escenarios y el nuevo material que prepara para esta etapa.
Más que una recopilación, 202X propone una relectura de su propio cancionero. “Dentro del disco, lo nuevo y lo anterior conviven en un mismo plano: no como contraste, sino como parte de una misma búsqueda. El pasado no aparece como nostalgia, sino como materia disponible para ser transformada”, explica Scelzi. Esa idea también atraviesa el título del álbum, que parece aludir menos a un año concreto que a un tiempo indefinido, un espacio donde todas esas historias pueden coexistir.
La propia artista entiende que 202X representa un punto clave en su carrera, ya que este regreso sobre algunas de sus composiciones más importantes le permitió darles una nueva vida, más allá de una simple regrabación. En ese proceso no solo modificó ritmos y sonoridades, sino también estructuras, interpretaciones y climas, filtrando todo el repertorio a través de una sensibilidad más nocturna y electrónica, dentro de lo que ella misma define como "pop alternativo". Al mismo tiempo, el disco funciona como una declaración estética: la consolidación de “un universo donde la canción, la electrónica, la imagen, la performance y el registro visual empiezan a integrarse con más fuerza”, según sus propias palabras.
Escuchá 202X en plataformas (Spotify, YouTube).










