Foto: Iris Banegas / Facebook de Rufus T. Firefly

Aunque en la sección Descubrir estamos acostumbrados a tratar con bandas emergentes, como su propio nombre indica, el siguiente grupo rompe un poco la dinámica y se deshace de esta etiqueta. A pesar de ser una banda que se encuentra todavía unos pasos por detrás de los más grandes, cuenta con una gran legión de adeptos. Aún así, todavía no consiguieron ese “boom” necesario para catapultarlos a la fama, por lo que merecen una mención especial. Ellos son Rufus T. Firefly.

El grupo madrileño liderado por Victor Cabezuelo y Julia Martin-Maestro, en sus inicios allá por el 2006 se erigía con el perfil de una banda de indie rock y un sonido dentro de los estándares. En su evolución posterior han sabido desmarcarse de esto y conseguir encontrar su propio molde, transformando lo que al principio formaba parte de un género previsible, en un estilo propio donde sus pinceladas de psicodelia y rock progresivo consiguen crear un género nuevo.

Sus últimos dos trabajos de estudio, Magnolia y Loto, son los máximos exponentes de esta metamorfosis y de la conclusión de una búsqueda de sonido personal. Por eso se los considera sus óperas prima y las puertas más abiertas hacia su nueva esencia. Un contexto que va acompañado de lo psicodélico, emulando la sensación de encontrarse flotando en el cosmos, como un auténtico ser metafísico movido por las corrientes de la “Nebulosa Jade”.

Este armonioso y complejo sonido está acompañado por la calmada voz de Victor, sacando a la superficie el gran virtuosismo de cada uno de los integrantes de la banda. Esto logra crear un ambiente que concluye en un estilo del que si bien no son los precursores, son de los pocos grupos hispanohablantes de “éxito” que lo llevan a su máximo potencial.

Rufus T. Firefly, a pesar de ser un grupo que ha hecho la arriesgada apuesta de alejarse de la senda firme que parece tener la música alternativa en España, son considerados uno de los grandes grupos de culto del panorama independiente. Esto los llevó a telonear a los chicos de Vetusta Morla y a compartir escenario con los también emergentes Viva Suecia. Es precisamente esta salida del camino, que muchos otros grupos han labrado durante tantos años, lo que hace que Rufus cuente justo con el toque de valor y originalidad que tanto se necesitaba en la escena. El talento creativo de los madrileños se vuelve evidente y tarde o temprano el tiempo los pondrá en el sitio que les corresponde, comiendo en la mesa de los más grandes.