Foto: Josefina Brignone

La poesía y la música son lugares a los que siempre volvemos y donde nos sentimos libres de crear nuevas historias. En una era de amores digitales, de tiempos a contrarreloj y donde todo simula ser fugaz, parecería que estos espacios que creamos, a través de la sonoridad y el relato, son capaces de evadirnos del tránsito vertiginoso que nos depara la cotidianeidad. Y allí, donde la fantasía se combina con la realidad, nos encontramos con Wendigo en Camisas.

La banda oriunda de Santa Fe debutó con A las flores que florecen fuera de estación, un disco de ocho canciones que hablan con simplicidad sobre un futuro menos incierto, asegurando que la esperanza, la amistad y el amor están prontos a salvarnos. Esta valoración se mantiene a lo largo del disco, acoplándose con letras que rememoran encuentros, desilusiones y certezas, pero siempre acompañadas por un pulso ansioso y una sonoridad contagiosa. A través del tránsito de diferentes estadios musicales, Wendigo en Camisas demuestra la capacidad de reinventarse en el correr de su obra. Por momentos, interpretan ritmos de impronta psicodélica con influencias de estilo folk, como sucede en la canción «Ciudades de mentira»; y por otros, nos encontramos frente a baladas de guitarras suave como «Sakura».

La mixtura que logran en el uso de diferentes recursos, ya sea a través de grabaciones lo-fi o de diferentes sonidos ambientales que se mimetizan con las composiciones, provee a esta arquitectura musical un halo de frescura y jovialidad. Parecería que a través del correr de cada canción nada parecería movilizarnos. Pero luego, una maraña de sensaciones logra destaparse de a poco, poblando la mente de ideas que no habíamos pensado, regalándonos una perspectiva distinta de sucesos cotidianos con los que, tal vez, nos identificamos.