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    Crítica de LP4: American Football escapa a sus propias fórmulas

    Tras un silencio de siete años, los pioneros del Midwest emo regresan con un álbum que desafía toda estructura.
    De Delfina Montagna26/05/2026
    Tapa de LP4, disco de American Football
    American Football - LP4 (2026, Polyvinyl). Arte de tapa por Bradley Pinkerton en base a una fotografía de Chris Strong.
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    La historia de American Football es una de reuniones improbables: una banda de chicos universitarios que podría haber desaparecido sin dejar rastro, pero que volvió diecisiete años después, luego tres años más tarde y, más adelante, siete años después, cada vez para sacar otro disco homónimo, cada vez para superarse a sí misma. Desde aquel primer disco de 1999 —convertido con el tiempo en una reliquia—, cada regreso del grupo funciona como tregua y como regalo para el culto que supieron crear. Ese LP inicial fue, a todas luces, una anomalía: nunca dejó de venderse ni escucharse incluso mucho después de la separación de la banda, que tampoco se esforzó especialmente por difundirlo. Mientras su audiencia crecía a un ritmo lento pero constante, el grupo sonaba cada vez más ajustado, con una destreza que le hacía justicia a la ambición musical que tuvieron desde el principio. Y si bien se renovó en cada disco, su sello distintivo parece ser un sonido engañosamente simple. ¿No es ese, al fin y al cabo, el efecto natural de la destreza: hacer que lo complicado parezca fácil?

    No hace falta saber de música para percibir la complejidad del flamante LP4 (2026). Una explicación “de taller de mecánicos”, como lo llamaba Mariana Enriquez en Porque demasiado no es suficiente, podría detenerse en detalles como que nada está en cuatro cuartos (el ritmo y los acentos de la mayoría de las cosas que escuchamos se pueden reducir al clásico un-dos-tres-cuatro). Pero esa percusión que avanza siempre a contrapelo de lo esperado, engañando a la intuición, establece una base donde la tensión funciona como puntapié de cada tema, algo perceptible incluso sin prestar demasiada atención. Y, como buenos veteranos del midwest emo, nada de esa complejidad técnica atenta contra la emoción.

    A través del prisma que el grupo concibió a su medida -entrelazando math rock, post-hardcore, jazz y shoegaze-, los problemas adultos como la paternidad, el divorcio o la adicción adquieren el mismo voltaje emocional que el ethos más “teen” que los definía al comienzo (cuando eran, de hecho, veinteañeros). La banda, formada en Illinois, demuestra que, con la sensibilidad suficiente, la desesperación y la purga emocional no son patrimonio exclusivo de la adolescencia.

    Como grupo que inventó su propia esencia y trascendió su tiempo, American Football tiene hoy el lujo de hacer lo que le plazca. Esa libertad y apertura distinguen a LP4 como un disco con alma propia. Diez canciones: la primera, de seis minutos, ya abre con su temporalidad errática, sus melodías trenzadas, su disonancia y su espacialidad. Su sucesora, “No Feeling”, una colaboración con Brendan Yates de Turnstile, sigue tomando esos rumbos antiintuitivos pero armónicos, mientras empieza a cobrar protagonismo el inconfundible vibráfono de Nate Kinsella.

    Ese emblemático rasgo melódico, tierno pero ensombrecido, se percibe más que nunca en la colaboración con Caithlin De Marrais en “Blood on My Blood”. El fraseo desplazado del bajo, que nunca aterriza en los tiempos fuertes, actúa como centro de gravedad para la enorme atmósfera que se despliega a su alrededor, preparando el terreno para “Bad Moons”, un tema de ocho minutos con la frescura de una banda que puede darse el lujo de construir un clima en tiempos de bocados, recomendaciones fáciles y consumo veloz. El peso de las letras se agiganta gracias a la taciturna y estremecedora entonación de Mike Kinsella, que confiesa ser apenas dos nenes escondidos en un tapado, con miedo de crecer, alguien que lo perdió todo en la oscuridad: a su mujer, a sus amigos de toda la vida. Apenas en su tercera canción, el disco ya consigue generar esa corriente de adrenalina que nace con un punteo y, a su debido tiempo, conduce a un estallido.

    American Football
    American Football. Foto: Alexa Viscius

    Y si después de la agitación hace falta tomar un respiro, bien lo sabe el grupo conformado en Urbana. “The One With the Piano” funciona como una pausa instrumental de teclas y vientos, un momento para recuperar fuerzas y reemprender la hazaña. “Patron Saint of Pale” reafirma su vocación disonante e impredecible al compás de la frase: “psicólogos y sedantes, tiene que haber una mejor forma de resolver esto”. Pero ese abatimiento da un giro de 180 grados en “Wake Her Up”, momento en que la generación Z es invitada a escena. La cantante Wisp, nacida en 2004 y viralizada en TikTok, aporta su voz en el telón de fondo mientras el punteo sosegado impulsa el clímax del disco, donde American Football exhibe su costado más pop.

    Demostrando una vez más su habilidad para regular las intensidades, “Desdemona” baja los decibeles y sintoniza la señal más clásica de la banda, en un tema tan orgánico que podría haber estado en el primer, segundo o tercer disco. En comparación con sus grandes desarrollos, “Lullabye” es un recreo: un detalle de apenas dos minutos que vuelve a evidenciar esa forma de concebir los discos como una obra completa. Porque, después de este interludio en el que el vibráfono toma la posta, llega el gran final. “No Soul to Save”, imaginando nada menos que tragar espadas, conjuga desgarro y luminosidad en partes iguales. Un cierre que está definitivamente a la altura de la calidad de todo el disco.

    El gran mérito de LP4 radica en que, a pesar de ser pioneros de un género y de contar con algunos gestos melódicos inconfundibles, todavía no están presos de ninguna fórmula. Desde los fanáticos que estaban en LP1 hasta los que se sumaron en los siguientes 27 años, nadie puede esperar otra cosa que la autenticidad confesional (y musical) que hace de American Football una banda inimitable.

    LP4 está disponible en plataformas (Bandcamp, Spotify, Tidal).

    American Football Lanzamientos 2026 Música en Estados Unidos Polyvinyl Records
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