Hay discos que parecen escritos desde la necesidad de decir algo antes de que sea demasiado tarde. Morir saltando, el segundo álbum de Hesse Kassel, pertenece a esa clase: una inyección de adrenalina ante una sociedad adormecida, un disco de protesta que convierte la incomodidad en materia sonora. Los cambios de ritmo dentro de una misma canción, la complejidad de cada instrumento integrada en un muro de sonido y la potencia de sus letras dejan en claro que estamos ante una propuesta excepcional. La banda chilena combina elementos de math rock, post-punk, jazz y noise rock para construir una obra valiente, que denuncia sin rodeos. Después de La brea (2025), el grupo encuentra en este trabajo la forma de doblar la apuesta.
"Actualícense, actualícense, actualícense", repite Hesse Kassel en el primer tema, "Pornomiseria". A lo largo del disco, la banda explora el choque entre la realidad latinoamericana y la era digital: la inmediatez, lo efímero, lo falso y la identidad cultural de un pueblo que lucha por resistir frente a una globalización digital que arrasa sin pausa. La canción construye una tensión creciente, atravesada por gritos desesperados, hasta desembocar en una inesperada aparición de "¿Qué será qué será?" de Willie Colón. El recurso funciona como un acierto novedoso: suaviza y añade una textura inesperada, al tiempo que remarca la versatilidad del grupo y su capacidad para apropiarse de sus referentes y llevarlos hacia su propio universo sonoro.
Otra de las temáticas que atraviesan el disco es la falta de oportunidades y la amenaza de un sistema que excluye a los jóvenes, obligándolos a generar sus propias alternativas frente a una estructura obsoleta. Un sistema podrido y corrupto que impone un estado de vigilancia constante, en el que no hay lugar para el ocio y todo aquello que puede ser explotado termina convertido en mercancía: "No me puedo relajar, no me puedo relajar, por mucho que lo intente". La sensación permanente de estar frente a un futuro incierto.
El álbum también cuestiona las formas en que construimos nuestra mirada sobre el mundo contemporáneo. ¿Según quién Chile es el fin del mundo? Hesse Kassel pone en discusión las visiones imperialistas que distorsionan la percepción de quienes habitan el sur e invita a replantear los caminos que seguimos, nuestros consumos culturales y una idiosincrasia que muchas veces construimos sin detenernos a cuestionarla. Es, en definitiva, un llamado a la subversión cerebral: a revisar nuestra identidad, nuestras decisiones y las ideas que damos por sentadas.

Dentro del repertorio, "Sancho Plagio" apareció como single antes de formar parte del álbum. La canción toma al mítico personaje de Sancho Panza, de Don Quijote de la Mancha, como punto de partida para construir, a través de las distorsiones y los riffs cargados, un himno de fuerza demoledora. La sensación es la de una canción que arrasa con todo a su paso: "Ladren, Sancho, que vamos pasando; nos quieren bajar el ruido, no los dejan". La referencia literaria grita que el sonido y la denuncia no pueden ser silenciados.
En un contexto de sobreinformación, en el que todo parece delirante y apocalíptico, este álbum reaccionario, contestatario y políticamente incorrecto funciona como una oda a la esperanza de la música latinoamericana. Hesse Kassel logra una obra compleja y reflexiva, sin lugar para la tibieza.
Escuchá Morir saltando en plataformas (Bandcamp, Spotify, Tidal).









