Foto: Pablo Brunotto

La escena pop chilena nos ha entregado un nuevo fenómeno bailable, mas no uno cualquiera. La figura de Francisco Victoria emerge como un gigante de la Isla de Pascua señalándonos el camino hacia la discoteca, y al llegar allí, tiene bastante para decirnos en pleno frenesí. Es que ahondando en su disco debut, Prenda, vamos percibiendo que sus letras ganan un denso espesor. No estamos aquí ante piezas pop plásticas y de letras huecas; sino frente al sur y el frío, las piedras y el corazón, la distancia y lo no dicho.

“Quiero volver a cuando éramos felices” es la línea que abre el álbum y ya sentimos la añoranza, el deseo inconcluso que marca la obra. “Voy a morirme al sur” anuncia más adelante un Francisco estremecido, y eclipsa el cielo con quizás el único solo de guitarra de la grabación.

Se percibe en el joven artista una tendencia inequívoca a emular a las grandes bandas pop de décadas anteriores con un componente nuevo y fascinante. Pero agrupaciones como Miranda! o Astro se destacan por la estridencia y alto vuelo técnico de sus cantantes; en cambio, Francisco Victoria se camufla en la melodía para fluir con ella, dotando a su obra de un aire alternativo lleno de contemplación.

En todo caso, la primer parte de Prenda es una oda al baile envuelto en frases desgarradoras. Aquí nos traza la historia de su martirio y su dolorosa desilusión. Hasta aquí el enigma persiste inexorable, las canciones y las letras pegadizas, pero algo falta para distinguirlo de la media pese a lo sofisticado de su sonido.

Ya pasando el hemisferio del disco, llegan las confesiones entre violines y quiebres de techno: “Nos decimos al oído siempre has sido tú”. Ahora sí. Otra faceta del cantautor se palpa cuando la producción transita pasajes calmos. De pronto estamos en los ’60 y tiernos susurros nos cobijan frente al mar: “Espero que nunca escuches lo que te canta despacio esta cabeza tan tonta”.

Hemos sido arrastrados a la arena del baile para conocer un secreto al oído: Francisco posee un trasfondo melancólico de fin de década y sabe cantarlo con premura. Los títulos de sus piezas aluden al tú y yo. Y si el día es domingo, el mes es abril. Diría Beatriz Sarlo: “tardorromanticismo”. Mientras un fino electropop rompe la pista, Francisco no tiene consuelo. Se quiebra su voz con tal ternura que dan ganas de ir al sur y cruzar el puente a pedirle “Cuídeseme”.

Esta obra parece tejida con tiempo y paciencia. Y las pinceladas precisas del ya mítico Alex Andwanter en la producción auguran un movimiento artístico en consonancia con su figura. Tenemos entonces un álbum para bailar y llorar todo un año, mientras esperamos saber si fue solo una ráfaga que nos estremeció, o el descubrimiento de una nueva estrella de la constelación del pacífico.

Francisco Victoria – Prenda

2018 – Sello 5AM

01. Quiero volver
02. Todo lo que tengo
03. Marinos
04. Si vuelves del sur
05. Siempre has sido tú
06. Cruza el puente
07. Cuídeseme
08. Quiero que quieras saber de mí