Hay momentos en la historia donde la libertad no se pide, se arrebata. Tras la muerte de Franco, España vivió un destape cultural sin precedentes, una explosión de oscuridad y creatividad que se conoció como la Movida Madrileña. Canalizando el aura sombría de su época, las bandas que la conformaban usaron la música como válvula de escape ante décadas de silencio. A más de cuarenta años de esta explosión, y tras su propia gira por tierras ibéricas, Buenos Vampiros se sumerge en ese legado para reflexionar sobre los discos y las bandas fundamentales de una escena que todavía resuena con una vigencia escalofriante.
A la hora de elegir los imprescindibles, hay un nombre que se repite como un mantra: Parálisis Permanente. “El disco El acto (1982) es clave”, sentencia Irina Tuma, cantante y guitarrista de Buenos Vampiros. Nacho Perrotta, también cantante y guitarrista, prefiere las primeras grabaciones de los singles de Parálisis, que se recopilaron en 1995, especialmente por la crudeza sus versiones cantadas en vivo. Pero su selección personal se desvía hacia el País Vasco para destacar a una banda que, aunque geográfica y estilísticamente periférica a la "movida" oficial, capturó la rabia del momento: Eskorbuto.
“Me gustan discos existenciales como Demasiados enemigos (1991), de Eskorbuto, o temas como 'Enamorado de la muerte' de RIP. Creo que definen bien esa respuesta contra el franquismo”, explica Nacho. La diferencia de enfoques es clara para el grupo: mientras bandas como Eskorbuto o RIP eran “más punk, más directas y sin tacto”, grupos como Parálisis Permanente ofrecían un abordaje más profundo y estético. “Esa música no va a morir nunca”, reflexiona el músico. “Nosotros fuimos a Madrid, entramos a disquerías y todavía estaban ahí los discos de Alaska y los Pegamoides. Es una huella imborrable”.
“Lo que pasó en Madrid pasó en toda España. En Valencia, por ejemplo, surgió 'La Ruta del Bacalao', un movimiento de varios lugares y clubes donde se pinchaba post-punk, rock gótico y new wave”, dice Irina y recuerda que, cuando estaban en Castellón, una chica le pasó un Bandcamp con un compilado de bandas valencianas de la misma época. “El sonido era otro, un poco más oscuro”, dice, pero esa diversidad sonora permitió que convivieran propuestas radicalmente distintas bajo la misma pulsión de catarsis y desenfreno. Nacho ejemplifica con el contraste que ofrecían grupos como Alaska y Dinarama, que hacían temas que se inclinaban al humor, como “La rebelión de los electrodomésticos”. “No es tan punk –aclara el guitarrista–. Es música para divertirse. Más bailable, inclinándose más al new wave”.
El viaje por las rutas españolas desbloqueó en la banda una nueva comprensión sobre cómo el entorno moldea la música. “Estar en Madrid y ver las rutas del camino de Barcelona a Madrid, me hizo imaginar lo que fue en su momento”, cuenta Irina. “Caminar por esas calles, ver las disquerías donde iban a buscar música, hace que te caigan muchas fichas”. Esta epifanía geográfica no se limitó a Europa; Nacho encontró un paralelismo con este factor durante su gira por el norte argentino.
“Me pasó en un valle que se llama 'La caída de la luna', en Jujuy. Justo estaba escuchando el disco Fuera de sektor (1986) de Los Violadores y encuentro que hay un tema que se llama así. No me di cuenta en el momento, pero fue algo mágico: encontrarme con un lugar y con un disco al mismo tiempo”, relata Nacho. “Lo mismo que me pasó en el País Vasco con Eskorbuto”. Para Irina, la conclusión es evidente: “Geográficamente y musicalmente todo está muy conectado. Si te ponés a ver en Argentina, las bandas de Buenos Aires, Mar del Plata, Mendoza... todas tienen un sonido que te lleva un poco a esos lugares donde viven. Fin del Mundo te lleva al sur. A mí me pasó yendo de Barcelona a Madrid, que me fui escuchando todo y releyendo la historia, llorando. Dándole un contexto a lo que antes era solo sonoro”.

Lejos de ser un ejercicio de nostalgia, la influencia de la Movida sigue perpetuándose en las nuevas generaciones. La banda destaca grupos actuales como Tensö o Eva, que mantienen encendida la llama con impronta contemporánea. Pero el hito máximo de esta conexión entre pasado y presente es Ana Curra, integrante de Parálisis Permanente y una de las grandes referentes de la Movida Madrileña: “Está haciendo cosas con la juventud, uniendo su época y el ahora”, dice Irina.
Buenos Vampiros participa en Ana Curra y los 13 apósteles, un disco que Curra está preparando con reediciones de Parálisis Permanente. Por ahora, se publicaron las canciones “Unidos”, junto a Álvaro García de Biznaga, y “Nacidos para dominar”, junto a Nueve Desconocidos. “Poder estar en ese disco, que e tengan mi voz y la voz de Nacho, es un montón para nosotros”, confiesa la cantante. Para Nacho, este gesto es fundamental: “Ella no tiene por qué hacerlo, e igual hace regrabaciones con invitados de la escena de ahora, sea madrileña o de Mar del Plata. Y lo hace por amor. Por eso también se mantiene tan vivo Parálisis Permanente”.
En el 2024, previo a su show en Buenos Aires y en conversación con Indie Hoy, Ana Curra vinculó la escena post-franquismo con la Argentina actual, relacionando escenarios de caos político y fragmentación social con la emergencia, precisamente, de grupos como Buenos Vampiros. “De todas formas, la Movida Madrileña responde a un contexto particular y no lo metería en la misma bolsa”, dice Nacho. ”Son dos épocas bastante distintas como para emparejar. El posfranquismo, estamos hablando de 50 años de dictadura, asesinato, desaparición”.
Por su parte, Irina considera que “más allá de las particularidades de cada escena, cuando hay algo que está mal en la sociedad, va a haber un grupo que se va a expresar de manera consecuente a eso para poder seguir sobreviviendo a lo que está pasando. Obviamente, imagino que la sociedad [postfranquista] estaba muy arraigada a eso. Fue una revolución. Yo creo que ahora hay otro tipo de revolución y otras maneras de hacerla. Pero la constante es que siempre las revoluciones vienen de la opresión”.
Toda esta inyección de kilómetros, historia y paisajes decantó inevitablemente en nueva música. “Viajar y conocer lugares nuevos, nuevas historias, a uno lo nutre como persona y como compositor”, reflexiona Nacho sobre el material que se viene que van a empezar a grabar a principios del año que viene. “Los espacios físicos donde estuvimos, allá y acá, nos inspiraron de otra manera y nos hicieron ver cosas de la música que ya veníamos escuchando de otra forma. Creo que básicamente eso es lo que nos llevó a volver a componer”.
El sucesor de Entre sombras (2024) promete subir la apuesta. “Creo que estamos armando un disco incluso más poderoso que el anterior”, adelanta Irina. “Siento que hay una evolución y se ve todo lo que caminamos este año. Salieron canciones de golpe, bajó toda la data de un año que fue demasiado intenso, en el que estuvimos muy poco tiempo en nuestras casas. Va por un lado muy real”. Este nuevo material, que pone foco en la vida cotidiana, tendrá su debut en el escenario en breve. Según adelantaron ambos integrantes, varias de estas nuevas canciones estarán presentes en el repertorio de su próximo recital en el Teatro Vorterix.
Buenos Vampiros se presentrá el viernes 21 de noviembre a las 21 h en el Teatro Vorterix (Av. Federico Lacroze 3455, CABA). Entradas disponibles a través de Allaccess, 20% de descuento con Comunidad Indie Hoy.









