Mariano Di Césare lleva buena parte de su vida haciendo canciones. Algunas encontraron lugar en Mi Amigo Invencible, otras quedaron bajo el nombre de El Príncipe Idiota y varias incluso circularon entre ambos proyectos antes de encontrar su destino definitivo. Después de tantos discos, escenarios y procesos superpuestos, el paso del tiempo empieza a funcionar también como una manera de mirar su propia obra: reconocer lo que todavía permanece, desprenderse de ciertas formas de hacer y volver a buscar aquello que todavía desconoce.
Carisma secreto aparece en medio de ese movimiento. El nuevo disco de El Príncipe Idiota encuentra a Di Césare atravesando uno de esos momentos en los que la experiencia acumulada parece habilitar una libertad diferente. Una etapa marcada menos por la necesidad de llegar a alguna parte que por la posibilidad de elegir qué conservar, qué cambiar y hasta dónde seguir una intuición antes de convertirla en canción.
"Durante todos mis 30 estuve esperando llegar a los 40. Me imaginaba de otra manera, pero me llegó con buena onda, con más firmeza a la hora de saber qué es lo que quiero y qué es lo que no quiero. Antes andaba más vagabundeando en la indecisión y ahora estoy más relajado, más despegado de los vínculos que te hacen mal y todas esas cosas", cuenta en conversación con Indie Hoy.
Encontrar ese espacio implicó reorganizar también una vida creativa repartida entre distintos frentes. Di Césare aprovechó una pequeña pausa en la actividad de Mi Amigo Invencible para concentrarse en El Príncipe Idiota, aunque ambos proyectos volvieron a superponerse rápidamente: apenas terminó y entregó el máster de Carisma secreto, regresó al estudio para continuar con el décimo disco de su banda.
"Ahí me agarró el estrés. Estuve unos días de duelos, de partes que tengo que ir quitándome, de pieles que me tengo que ir sacando. Siempre llega un momento en los procesos de los discos en el que hay un pico de estrés que sacude y tira la piel vieja. Este debe ser el disco número 18 que grabo, ni idea. Yo vivo para esto. No sé cómo, pero lo hago".
El retiro en Tigre, o cómo ir a buscar un disco
Para encontrar Carisma secreto, sin embargo, había necesitado previamente hacer el movimiento contrario: alejarse. Las canciones existían a medias y Di Césare creía tener un disco hasta que llegó el momento de enfrentarse a ellas como conjunto. La necesidad de completar ese material coincidió con el cansancio frente al ritmo de Buenos Aires y la presencia constante del teléfono. La respuesta fue trasladar el proceso durante cinco días de invierno a una cabaña en el Tigre, junto al productor Cruz, su hermano Juan Pablo Di Césare y Andyno Plex.
"La verdad es que para poder hacer el disco fuimos a buscarlo. Tenía las canciones a medio andar y pensaba que tenía un disco, pero cuando uno se pone a grabar se da cuenta de que le falta un montón. Nos fuimos al Tigre en un momento en el que yo necesitaba una desconexión total porque no podía seguir trabajando con el ritmo de la ciudad y del celular. Fueron cinco días en invierno, mucho guiso mientras tocábamos y armábamos las canciones".

El regreso a Buenos Aires hizo todavía más evidente la importancia de aquel aislamiento. El grupo intentó continuar trabajando sobre las grabaciones a distancia, intercambiando observaciones y coordinando encuentros por mensajes, hasta que Di Césare decidió repetir la experiencia.
"Empezamos con los mensajes de WhatsApp: 'Che, fijate esta parte', y dije: 'Loco, no vamos a seguir haciendo el disco por WhatsApp'. No quería meter este disco en el ritmo cotidiano, en la diaria. Entonces nos fuimos otros cinco días para terminarlo, reforzar las canciones y encontrarles la vuelta".
Fue durante esos encuentros cuando Carisma secreto comenzó a adquirir una identidad que Di Césare asegura seguir comprendiendo incluso después de terminarlo. El título surgió sin una definición previa y las dos palabras que lo componen todavía funcionan para él con cierta independencia. Esa falta de una explicación cerrada terminó encontrando una correspondencia en las propias canciones.
"En el fondo me siento identificado con esta situación de 'carisma secreto'. No sé por qué, pero me siento identificado. A la vez, hay algo del secreto que esconden las canciones. Todas esconden uno que se va a ir descubriendo y develando con el tiempo. Me gusta eso".
Las últimas sesiones tuvieron lugar nuevamente en su casa, junto a Cruz, con una atención cada vez mayor puesta sobre los pequeños elementos de las grabaciones. "Trabajamos mucho en potenciar el detalle. Era como si en el detalle estuviera el secreto. Todos los temas traían algo muy importante ahí y hubo mucho trabajo en encontrarlo. Trabajamos mucho en ese secretito".
Colaboraciones e influencias: una genealogía afectiva
Entre las voces que terminaron incorporándose a Carisma secreto aparecen dos músicos que acompañan a Di Césare desde mucho antes de que existiera el disco. El encuentro con Devendra Banhart ocurrió después de que El Príncipe Idiota fuera invitado a abrir uno de sus shows en el Teatro Independencia de Mendoza. Allí descubrió que la admiración era recíproca.
"Él me quería conocer y me dijo que era fanático de mi música desde la pandemia. Me dijo algo que no me olvido más: 'Giro por todo el mundo, me gusta mucho la música y conozco miles y miles de artistas, pero tus letras y tu música para mí son increíbles. Yo creo que estás entre las 10 personas que más admiro de la música'. Y después me dijo: 'Mi Amigo Invencible también me gusta', así que no me estaba mintiendo. Me decía: 'Soy tu fan. Vení a Los Ángeles, que te quiero apoyar'".
La participación de Banhart terminó compartiendo espacio en el disco con la de Lucas Martí. Para Di Césare, ambos pertenecen a una genealogía afectiva que permite rastrear parte de su propia formación como compositor: Niño rojo, de Banhart, y Otro rosa, de A-Tirador Láser, son dos de los álbumes que reconoce como decisivos en su recorrido.
Esa admiración por obras capaces de permanecer y transformarse con las sucesivas escuchas atraviesa también su manera de relacionarse con otras disciplinas. Di Césare encuentra un placer particular en aquellas películas que suspenden la urgencia narrativa y permiten que la atención se desplace hacia lugares menos evidentes. Esa forma de experimentar el cine terminó filtrándose también en Carisma secreto, un disco que él mismo describe como cinematográfico.
"A mí me gusta el cine que es aparentemente aburrido. Encuentro un montón de cosas porque la cabeza empieza a llevarme a lugares que nunca había visitado mientras sucede un plano larguísimo. Obvio que también me encanta Alien. Con The Cure me pasó algo parecido: cuando era chico no me gustaba para nada y, con el correr de los años, terminó siendo mi banda favorita. Por lo general, todo lo que al principio no me gusta o me parece aburrido termina siendo lo que más me gusta".

En Carisma secreto, esa relación con el cine terminó modificando el modo de construir el sonido. La búsqueda llevó a Di Césare a trabajar con asociaciones que escaparan del vocabulario estrictamente musical y permitieran tomar decisiones desde otras coordenadas.
"Estoy cansado de las palabras, agotado de escuchar a gente hablar en internet. Y también estoy agotado de las imágenes. Siento que la imagen está llegando a su decadencia máxima. Entonces, la única imagen que podía rescatar era la imaginaria, la que no se puede ver. Trataba de pensar la música como paisajes y escenas: un sintetizador para mí era una nube o un lago; el frío que entraba era una guitarra filosa".
El proceso compositivo, o cómo desafiar el lenguaje
La estructura de las canciones acompañó esa lógica. Algunos pasajes abandonan la regularidad de una grilla para modificar el tempo o extender una sensación, como sucede hacia el final de la canción que abre el álbum. "Trataba de ir más allá del lenguaje que conozco. Sonoramente es un disco bastante envolvente y tiene un pulso más parecido al de un plano de cine, de una escena. Hay momentos que empiezan a ralentizarse de una manera bastante deforme y es ahí donde aparece algún tipo de sensación".
La escritura abrió otra forma de tomar distancia de los recursos habituales. Di Césare comenzó a asignar identidades a algunas de las voces del disco: el protagonista de "Manos de cristal" se convirtió en Luis, mientras que detrás de "Pucho en la cama" imaginó a una suerte de Lucas Addams atravesando un momento depresivo.
El juego adquirió una dimensión extraña cuando una de esas ficciones pareció filtrarse en su propia vida: "Volví la primera vez del Tigre, entré a mi casa y me caí como el personaje de 'Manos de cristal'. Venía con un plato suelto y una guitarra, el piso estaba medio mojado, me resbalé para atrás y el plato voló. Fue impresionante. Yo justamente había intentado ponerme en la voz de personajes que no fueran yo porque siento que, a medida que canto y repito las canciones en vivo, empiezan a suceder de verdad".
Hubo, sin embargo, una canción en la que ese desplazamiento resultó imposible. "Átomo" recupera una experiencia de adolescencia junto a una amiga de Di Césare que murió por suicidio a los 19 años. Entre los recuerdos de aquella relación quedó una predicción sobre la edad a la que moriría cada uno, una idea que continuó acompañándolo con el paso del tiempo.
"En 'Átomo' no me pude despegar de mí porque es una historia mucho más personal y directa. Jugamos con mi amiga al juego de la copa y ella preguntó a qué edad nos íbamos a morir. A ella le salió 19 y murió a los 19. A mí me dijeron otro número y esa idea me vino persiguiendo durante muchísimo tiempo. Entonces dije: 'Este es el momento de cambiar el destino con esta canción. No me tengo que morir a esa edad'".
La lectura ocupa un lugar silencioso pero persistente dentro de la escritura de Di Césare. Acumula frases en cuadernos y notas del teléfono, aunque muchas veces aquello que rescata de sus lecturas termina chocando con las necesidades musicales de una canción.
"Soy más lector que escritor, me gusta mucho más leer que escribir. A veces digo: 'Esta frase la tengo que usar en una canción', y después no entra. Ahí empiezo a pelearme con el lector que hay en mí y trato de escribir una canción. La verdad es que sufro un montón con las letras".
En Carisma secreto, como en buena parte de su obra, la música suele llegar antes que las palabras. La melodía y su fonética funcionan como una primera guía, y recién después aparece el sentido. La canción que da nombre al álbum llevó ese procedimiento particularmente lejos.
"'Carisma secreto' fue pura fonética y de ahí se fue armando un concepto hermoso. En un momento dice: 'Si descubres lo que hay, pierde la magia y desaparece'. Hay que mantenerlo todo un poco más oculto en esta era en la que está todo al descubierto. Necesito ir en contra de todo lo que me hace mal".

El reconocimiento que reciben esas letras tampoco parece haber resuelto del todo el conflicto. Di Césare escucha con el mismo desconcierto el elogio de un músico al que admira y el comentario de alguien que se acerca después de un show o le escribe a través de una red social. El efecto aparece después, cuando esas devoluciones se convierten en un motivo para continuar.
"Devendra o alguien que me escribe por Instagram o me cruza en la calle y me dice algo sobre una canción, no los separo mucho. Obviamente no me voy a hacer el boludo: me lo dijo Devendra. Pero me ayuda a seguir. Soy una persona bastante insegura. A veces veo un reel y pienso: 'Qué capo este, voy a dejar que hable él. ¿Qué voy a hacer yo en una entrevista? Yo me dedico a hacer música y a la mierda'. La neurosis".
Esa inseguridad convive con una forma de trabajar que necesita mantener abiertas las posibilidades durante el mayor tiempo posible. En lugar de establecer de antemano un destino sonoro preciso para el disco, Di Césare vuelve sobre las canciones hasta encontrar algo que todavía desconoce.
"Es una situación medio alquimista. Voy a picar una piedra que parece totalmente irrompible y, en el fondo, de repente aparece un rayo de luz del otro lado. Ese rayo ya es un montón. Siempre voy a descubrir qué puedo encontrar. Me aburre hacer algo que ya sé. No puedo ir con lo que ya sé hacer, siempre tengo que buscar algo más que me sorprenda".
Mi Amigo Invencible: otro tipo de juego
Es en esa búsqueda donde la distancia entre sus dos proyectos se vuelve más evidente. Mi Amigo Invencible supone una dinámica colectiva y una estructura alrededor de las canciones; El Príncipe Idiota le permite prolongar la incertidumbre y revisar decisiones incluso cuando el proceso parece terminado.
"Una de las premisas de este disco fue que hasta último momento podía cambiar las cosas. Eso no me pasa con Mi Amigo Invencible. Ahí hay mucha gente trabajando alrededor y, si cambiás algo a último momento, puede ser perjudicial. Con El Príncipe Idiota puedo jugar con eso y ahí el proceso empieza a enriquecerse. Estas canciones tuvieron decisiones muy drásticas a último momento que terminaron haciéndolas así".

La frontera, de todos modos, permanece lo suficientemente abierta como para que algunas composiciones viajen de un proyecto al otro. "Amo a mi país" nació para El Príncipe Idiota, pasó por las sesiones del próximo álbum de Mi Amigo Invencible y, después de quedar afuera, regresó a su lugar de origen. "Manos de cristal", reconoce, podría haber seguido el camino contrario.
"Mi Amigo Invencible es otro tipo de juego. Es como mi sueño adolescente de formar parte de una banda de rock que la rompe en vivo. Con El Príncipe Idiota puedo jugar más con mis indecisiones y mis caprichos sin afectar tanto a los demás. Puedo cambiar cuando quiera, porque los procesos son largos y van a aparecer cosas nuevas todo el tiempo. Puedo volver a una idea vieja, descartarla o recuperar otra con total libertad".
La libertad que Di Césare encuentra en El Príncipe Idiota adquiere mayor relieve en un presente en el que ambos proyectos parecen haber tomado direcciones especialmente distantes. Esa separación lo obliga también a convivir con dos procesos creativos que avanzan prácticamente en simultáneo.
"Es bastante cíclico y creo que en estos dos discos se separaron más que nunca. En otro momento me gustaría que mi obra se amplifique de un proyecto al otro, pero ahora estoy jugando totalmente con el contraste. Por eso también me estreso bastante, porque tengo que switchear. Ese cambio muy fuerte en el que siento que voy perdiendo horas de mi vida. Tiene un costo grande, pero me la banco. Mientras lo pueda hacer, lo haré".
Doméstico, 10 años después
Mirar hacia atrás permite encontrar otros momentos en los que esos movimientos coincidieron con cambios personales. Más de una década después de su lanzamiento, Doméstico permanece para Di Césare como una referencia particular dentro de su recorrido, especialmente por las letras que escribió entonces.
"Tengo mucho cariño y ternura por ese disco. Creo que las letras que escribí en ese momento son únicas y admiro cuán encendido estaba. También es algo que ha sostenido mi entusiasmo: si alguna vez pude escribir así, ¿por qué no podría hacerlo en el futuro? No sé si alguna vez escribí algo mejor, pero no es un problema para mí porque tampoco es una competencia conmigo mismo. Mi única competencia es mantenerme en la pista de carrera, seguir jugando".
Doméstico había nacido de una decisión mucho menos planificada de lo que su importancia posterior podría sugerir. El entusiasmo por un estudio llevó a Di Césare a reservar unas sesiones y componer rápidamente el material que terminaría grabando allí. Tenía 30 años y comenzaba a reconocer en la década anterior una reserva de experiencias a la que podía volver a través de las canciones.
"Creo mucho en los ciclos de diez años. Había pasado de los 20 a los 30 y tenía diez años de experiencias para exponer en esas canciones. Tenía algo que decir. Pude capturar recuerdos con claridad y, a la vez, hubo un salto de maduración".
Una década después, los números vuelven a alinearse de una manera difícil de ignorar: Di Césare acaba de atravesar los 40, Mi Amigo Invencible cumple veinte años y trabaja en un nuevo álbum a diez años de La danza de los principiantes. Carisma secreto, mientras tanto, aparece como el resultado de ese mismo movimiento y de una nueva etapa en su recorrido.
"Es lo que siento que está pasando ahora con Carisma secreto. Hay un salto más. Me siento un poco más maduro, más conforme, más tranquilo. Madurar es estar tranquilo".
El Príncipe Idiota se presentará el sábado 31 de octubre a las 20 h en Teatro Xirgu (Chacabuco 875, CABA). Entradas disponibles a través de Enigma Tickets, 50% de descuento con Comunidad Indie Hoy. Carisma secreto está disponible en plataformas (Bandcamp, Spotify, Tidal).









