Gustavo Lamas es un DJ perteneciente a la escena electrónica que surgió a finales de los 90 en Buenos Aires. Su trayectoria es una combinación variada y extensa de intereses: le interesa tanto lo popular y contemporáneo como las extrañezas difíciles. Con pinceladas que se difuminan entre el pop ambient, el techno y el house, Gustavo Lamas también indaga en una faceta mucho más experimental con otro tipo de sonidos. Trabajó con sellos internacionales como Onitor, Traum, Kompakt, Persona y locales como Frágil Discos, Indice, Casa Del Puente y Estamos Felices. Hablamos con él sobre sus diferentes participaciones en el Festival Mutek y otros proyectos que forma parte como el dúo Mezcla junto a Ismael Pinkler y el colectivo artístico Agencia de Viajes.

Vas a estar participando en la nueva edición del Festival Mutek. ¿Cómo fue tu experiencia en ediciones pasadas?
El Mutek lo conocí en el año 2001, porque me invitaron a tocar en la edición de Canadá, en Montreal. Era el segundo año que se hacía. Participé en un showcase que era del sello Traum de Alemania, donde ya había grabado. Uno de los curadores del Mutek que se llama Eric Mattson me seleccionó, viajé y toqué. Estuvo muy bueno y siento que me quedaron lindos recuerdos del festival. Luego participé en una edición en México, en el año 2005, junto a Leandro Fresco y Emisor, que nos invitaron como argentinos para participar representando al país en esa edición. Después toqué en varias ediciones que se hicieron acá. El festival es muy importante porque tiene esa cosa como que se arma una familia y conocés un montón de artistas, gente de sellos. Hacés un montón de relaciones que son muy importantes. Y además es uno de los festivales que hace mucho hincapié en las producciones propias.

¿Podés contarnos sobre tus producciones editadas en Alemania? ¿De dónde surgió en enlace?
Fue a finales de los 90, había un flujo bastante importante entre Argentina y Alemania porque a través del Instituto Goethe, yo participaba muchas veces de los ciclos que hacía Pablo Schanton ahí. Entonces cuando venían artistas siempre había una relación y se llevaban demos de cosas que hacíamos nosotros y demás. El sello Traum editó un compilado que se llamaba Elektronische Musik aus Buenos Aires (1999), en el que estábamos varios artistas de acá. Ahí empezó la relación de empezar a editar afuera. Después me editaron un disco solista en Kompakt y luego fue una especie de dominó en el que pude editar en otros sellos, como Onitor.

¿Cómo hiciste el paso de dejar de hacer discos?
Tuve una época que era muy prolífico, sacaba mucho material y me resultaba sencillo tener una relación de enviar demos y que los editen. Después me dio la sensación de que los sellos empezaron a cerrarse en sí mismos y editando cosas más locales de los lugares donde están y no tanto artistas de afuera. Ahora es subir la música de manera más independiente. Yo también edité en sellos de acá como Indice Virgen y Casa del Puente, esos son como los referentes locales. Después una de las últimas cosas que publiqué fue con el sello Estamos Felices, sacamos un EP con Mezcla, el dúo que tengo con Ismael Pinkler. Y eso salió directamente de manera virtual, pero bueno, es como ahora salen los discos.

¿Es una cuestión generacional?
Todo tiene que ver en cómo uno consume música, yo en eso no soy muy dogmático en el tema del vinilo o el soporte. Me crié escuchando vinilos y CDs, pero las cosas van cambiando. Desde hace unos años escuchábamos música en MP3 y ahora en el celular. Me parece que no puedo querer que los otros consuman mi música de otra manera si yo mismo no lo hago. Me encanta si puedo sacar un vinilo o una edición física, está buenísimo, pero también es otra la manera en que circula la música. Es súper democrático también. A mí lo que me interesa es que los demás escuchen mi música, no necesariamente que tengan que ir a una disquería a comprarlo.

¿Tenés algún idea premeditada de cómo va a ser tu set en vivo antes de subir al escenario?
Yo en realidad fui teniendo épocas. Tenía un set propio que eran temas mas bailables, para lugares con más pista, fiesta. Entonces tenía un repertorio bastante amplio de producciones mías que eran para eso. Eso se fue yendo, y hoy en día toco como DJ, no paso casi música propia, sino que hago una elección de lo que me gusta de la música actual electrónica que hay. Y después por otro lado, tengo un costado que es más experimental, más ambient, más como de explorar cosas, que por momentos me vuelve.

¿En qué consiste Agencia de Viaje?
Es un colectivo del que formo parte junto a Pablo Schanton, Ale Ros, Dany Nijensohn y Leo García. De vez en cuando nos juntamos y hacemos una puesta en escena, es como más temático. Ha pasado que estuvimos en el Centro de Cultura España y nos pusimos a tocar en una especie de piso que había y la gente se tiraba a escuchar música. O hacemos música para bebés o pensar en la música argentina. Siempre es más conceptual. El año pasado, si bien no era con Agencia de Viajes, pero Pablo y Ale armaron una performance en la muestra por el aniversario de la Bauhaus, y ahí también estuve participando haciendo música.

¿Te resulta fácil adaptar tu trabajo al de otro?
Por lo general siempre hay alguna afinidad, con Agencia de Viajes nos conocemos hace mucho y a partir de la idea que se les ocurrió, se me es bastante fácil meterme con mi música. Hacer algo al respecto con el background que uno tiene o la música que escuchó, las cosas que uno imagina, voy para delante y lo hago.

¿Qué música escuchás?
Todas las semanas estoy haciendo un programa que se llama Discorama en Radio Cultura y tengo una columna que se llama «Las pistas mareantes.» Ahí voy poniendo toda la música que me va gustando, puedo poner de todo, desde pop como Ariana Grande, hasta estar atento a lo último que va pasando en la música electrónica. Todo el tiempo voy buscando artistas que me inspiran y me gustan, y pienso que todo el tiempo están saliendo. Te puedo nombras artistas como Baltra, Anthony Naples, Kornel Kovack hasta Tyler the Creator. Sumaría a esta lista Oneohtrix Point Never, Tim Hecker, The Caretaker, entre otros.

¿En qué cambió la escena electrónica argentina desde los 90 hasta hoy?
Todo tiene que ver con que uno va cambiando y va creciendo. Todo cambió, desde la manera de hacer música, yo empecé tocando con samplers que era algo muy primitivo y era bastante difícil llegar a armar una secuencia, cosa que ahora en una computadora es muy fácil. Y después la manera de tocar y de presentarse cambió un montón. Ahora hay algo mucho más instalado de la música electrónica y una percepción distinta. Pero el under, cuando yo arranqué a los finales de los 90 era muy excitante, éramos muy pocos y muy atrevidos también. Uno de mis primeros discos salió a través del sello de la discoteca Morocco, era como nuestro lugar y nuestro laboratorio donde poníamos lo que íbamos haciendo. Y la verdad es que era bastante atrevido, porque si escuchás esos discos ahora, como dub, down tempo, no era precisamente música para la pista, sino que de hecho los DJs con los que compartíamos en ese momento nos decían que estábamos un poco loco por lo que poníamos. Teníamos algo más adaptado al beat, pero también se preparaba esa cosa más ambient, que no teníamos ningún problema en ponerlos. Esa siempre fue una buena escuela para mí y había un público que se copaba con eso. Si salís en Buenos Aires sigue habiendo propuestas muy interesantes, los Carisma, los DJ Pareja, que estuvieron iniciando cuando arrancaba yo y son pares.

Gustavo Lamas se presentará el 14 de septiembre a las 17 h en la noche Play 2 del festival Mutek 2019 en el Palacio Alsina (Alsina 940, CABA), entradas disponibles a través de Ticket Hoy.