Entrevistas
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26/11/2021

Paco Amoroso habla sobre su disco debut: "Saeta es un cambio de chip"

Hablamos con el artista argentino sobre trabajar con Dárgelos y El Doctor, la fama, Ca7riel, y su nuevo disco solista, Saeta.

Buscar la definición de “saeta” puede ser una tarea engorrosa, porque su significado es tan ambiguo como latente. Puede ser un proyectil o un canto religioso. Ni siquiera el mismo Paco Amoroso comprende mucho qué hay detrás de esa palabra. “Qué sé yo qué significa, cuando la vi escrita me gustó cómo funcionaban visualmente las letras”, dice con cierta inocencia en conversación con Indie Hoy acerca del título de su álbum debut que acaba de lanzarse.

Sea cual sea su definición, Amoroso la hizo suya para resignificarla a su gusto bajo los encantos de la noche porteña. Las diez canciones que conforman Saeta son la crónica resacosa de las aventuras nocturnas que el artista registró en el lapso de un año. Su génesis fue en la ciudad de Bariloche, después de que un productor amigo le enviase una carpeta con beats. “Ahí escribí unas barras de lo que después fue ‘Imán’, así que podría decirse que empecé el disco por el final”.

Casi como ilustra su arte de tapa, Ulises Guerreiro se volvió a poner el traje de Paco Amoroso para tirar toda la carne al asador y lanzarse como solista. Lejos de la compañía de su ex dupla Ca7riel, esta vez apostó por un sonido marcado por el house y la electrónica bailable. “Este disco tiene mucho que ver con la música que estuve escuchando en la pandemia. Empecé a salir un poco bastante de noche y volví a estar en contacto con la electrónica”, cuenta sobre la inspiración sonora de Saeta.

También cambió su forma de cantar, dejando los gritos estridentes por susurros en clave melódica. A esta metamorfosis Paco la define como “un cambio de chip”, una transformación necesaria para encarnar al personaje del “ángel de la noche”. Aun así, no está solo en esta farra, lo acompañan amigos y artistas que admira como El Doctor, Adrián Dárgelos, Lara91K y Tío La Bomba.

Un punto fuerte del disco son los feats. ¿Cómo te contactaste con cada uno de los artistas?
Con Tío La Bomba y con Lara somos amigos ya, son gente con la que frecuento bastante. Después Adrián y el Doctor son dos personas que admiro mucho, nos conocimos y pegamos buena onda. Este disco me pareció la excusa perfecta para llamarlos y ver si les interesaba participar. Ellos se coparon de una y rápidamente pudimos gestar las canciones.

¿Ya tenías armadas las partes que cada uno iba a cantar o les diste libertad para que hagan lo que quieran?
Yo tenía maquetas con mis partes ya armadas y en el caso del Doctor y de Adrián dejé espacios para que ellos incorporaran lo que quisieran. También me parecía interesante sacar al Doctor de su zona de confort, meterlo en esa especie de garage UK.

Eso se percibe, a pesar de ser un estilo contrario al suyo el Doctor no pierde su esencia.
Totalmente, es él 100%. Me interesa laburar con ese tipo de artistas, que van a ser ellos en cualquier situación.

En este último tiempo bajaste mucho el perfil, ya no te mostrás tanto en las redes sociales...
Sí, en realidad a mí nunca me gustaron mucho las redes sociales. Suelo subir cosas cuando tengo que promocionar algo nomás. Me veo un poco alejado de eso a veces. Antes era re tímido y nunca me gustó la virtualidad. Eso de medirte con los demás por la cantidad de likes que tenés me parece horrendo. Eso cambió cuando llegó Paco Amoroso. También cambié el perfil para que no me rompan las pelotas. Mientras más anónimo sos para los ojos de la gente, mejor vivís. Si bien no soy muy anónimo, siento que uno puede decidir si fogonear, llamar la atención, o estar más chill.

Fotografía analógica: Ezequiel Goenaga

¿Y a las críticas le das importancia o no te importan?
Te acostumbrás. Por un momento sentí que nadie me criticaba, en otro momento me mataron, no sé... creo que es algo que vas naturalizando. Te tiene que chupar un huevo.

Hubo bastante polémica con un comentario que hiciste sobre el hip hop. ¿Te arrepentís de algo que dijiste?
Sí, obvio. Con las palabras hay que ser impecable, lo digo siempre. Si uno es claro con las palabras se evita un montón de quilombos. Después, si la gente quiere hacer leña del árbol caído por algo que uno haya dicho hace un año, allá ellos. La gente se agarra de algo para joderte porque te tienen bronca y bueno... está todo bien igual. Así son las reglas del juego, hay que estar pillo.

Sos un pibe que le encanta salir a la calle, andar en bici, ir a marchas. ¿Cómo te llevás con el reconocimiento de la gente?
Eso es algo que nunca cambié. Siempre me gustó andar en la calle. Me parece lo más lógico del mundo seguir tomando transporte público si voy a llegar más rápido. Al pedo tomar un uber. Salir a caminar, tomarme el subte, comerme una pizza en Güerrín, son cosas que no dejaría de hacer nunca. La fama siento que fue un momento específico de euforia y ahora se calmó. Me siguen reconociendo pero desde un lugar más tranca. Igual trato de evitar situaciones que me den paja, por la puerta de un colegio no pasaría nunca por ejemplo.

¿Es verdad que tenés cuentas anónimas en las redes?
Tengo una cuenta de Twitter que me la hice para mirar lo que ponen [Carlos] Maslatón, Andrelo [Calamaro] y el Turco Asís. Ese es mi Monte Rushmore del Twitter.

Volviendo al disco, los videos de “Viuda negra” y “Chinga sport” siguen una trama en la que parecés escapar de algo todo el tiempo. Tampoco queda claro si sos el bueno, el héroe, o el malo en esta historia…
El héroe no soy, eso seguro. Lo lindo de los videos es que haya un halo misterioso y nada quede muy claro. Lo que te parece un día, al otro puede ser una cosa totalmente diferente. No es algo buscado, simplemente se fue dando así. Quería escapar del tipo de video en el que le cantás a la cámara.

En una parte de la canción “Suite 605” aparece una voz grave, que rompe con la melodía que venías cantando, ¿Ese es un feat no acreditado o sos vos con un efecto?
Le subimos el pitch a la voz. Esa toma la grabé en mi casa, fue muy cruda y se escucha la calle, cualquier cosa. Cuando la intentamos volver a grabar en el estudio no nos salía igual, como que le faltaba algo, no tenía la misma esencia. Lo que había hecho en casa con un micrófono así nomás estaba mejor que lo que habíamos hecho en el estudio. Hay algo de eso en todo el disco, se nota que está grabado en distintos lugares.

La canción termina de una forma bastante particular...
Sí, meter el famoso audio de la mina gimiendo fue idea mía. En realidad tenía pensado meter el audio de un amigo mío, que es muy ocurrente y muy gracioso. Pero bueno, terminó quedando ese. Sentí que ese audio le daba un buen cierre a la canción y un poco descoloca.

¿Hay otros samples por ahí escondidos?
Sí, “Ángel de la noche” arranca con un audio de James Brown y el sinte de ese tema es el sample a un tema que ya ni me acuerdo cuál era. Y después nada más. El audio de WhatsApp, el de James Brown y el sintetizador son los únicos samples que usamos.

¿Cómo vas a encarar las presentación en vivo?
Van a ser con pista y con un baterista, Maxi Sayes, que es un gran amigo mío. Creo que esa onda entre los dos se va a notar en el escenario. Si bien hemos hecho algún que otro show con pista con Cato, esto va a ser un desafío: plantarme solo con Maxi y ver qué pasa y si la gente se copa.

Dijiste que querés que los shows estén planteados como una fiesta, ¿cómo es eso?
Sí, la idea principal es no aburrir a la gente. La premisa del disco es esa, en ningún momento aburrir a alguien. Sería imperdonable para mí. Cuando hacíamos shows con Cato pasaba lo mismo, queríamos ser lo más enérgicos posibles y que la gente sienta que se le pasó rápido.

¿Tenés la cuenta pendiente de volver a hacer algo con Ca7riel?
Sí, obvio. Uno nunca sabe en la vida. Igual no me gusta prometer nada.

¿Estuvo planeado este lanzamiento casi en paralelo con él?
No, pero me pasó algo medio loco. Un día cayó mi manager a comer a casa y charlar un toque. En un momento le pregunté “che, ¿y Cato cómo anda?” y me dijo que ya estaba terminando de grabar su disco. Yo ni había empezado a grabar el mío. A partir de ahí empecé a trabajar en serio. Con él somos hermanos, pero no me podía quedar atrás.

¿Se pasaban los temas que iban escribiendo?
Sí, de hecho, después del último estribillo de “Da igual” van a escuchar unas guitarras que las grabó él acá en casa. Le mostré lo que estaba haciendo y le dije que venga con la viola a grabar algo.

¿Qué te pareció El disko?
Lo escuché y me gustó. Creo que los dos realmente hicimos lo que teníamos ganas de hacer y cada uno pudo explorar su faceta solista. Que hayamos tenido esa posibilidad es algo re valioso para los dos. A veces puede llegar a ser bastante limitante hacer música con otra persona, en el sentido de que siempre tenés que ponerte de acuerdo con el otro y la música es algo muy personal. Mandarnos solos y ver qué onda fue lo mejor que nos pudo pasar.

Después de todo lo que hablamos, ¿de qué habla Saeta?
Saeta habla de las relaciones humanas que terminan un poco accidentadas. Si bien traté de hacerlo lo menos deprimente posible, y hay unas cuantas melodías medias nostálgicas, todo el disco habla de eso: las personas, los vínculos, las ilusiones y las desilusiones.

Paco Amoroso se presenta el viernes 10 de diciembre a las 20 h en Niceto Club (Av. Niceto Vega 5510, CABA), entradas disponibles a través de Passline. Escuchá Saeta en plataformas de streaming (Spotify, Apple Music).