La de hoy será una noche para la historia: después de su regreso en Mar del Plata en marco del estreno de la primera parte del documental Entre dos luces, Suárez dará su primer y único concierto en Buenos Aires desde las 20 horas en el Konex. Antes, hablamos con Rosario Bléfari sobre los años del grupo, el reencuentro y algunas pistas sobre lo que veremos esta noche y quizás en el futuro.

Suárez fue una banda pionera en la autogestión cultural. ¿Cómo fue esa experiencia?
En aquél entonces lo más difícil era que el camino que había hecho, porque siempre hay alguien que anduvo antes, estaba un poco desdibujado o era muy tenue. El único modelo más fuerte era el de los Redondos, pero ellos estaban a otra escala por el numeroso público que tenían y nosotros recién empezábamos. La primera iniciativa que vi de edición de disco, en cd, fue la de Estupendo. El disco lo habían hecho solos. Fuimos entonces a averiguar a Epsa, que antes fabricaba cintas y había traído la máquina de hacer cds. Nos permitieron hacer una tirada a nuestro alcance, después buscamos una imprenta, tuvimos que hacer los originales y ahí empezó todo, llevarlos a los shows y venderlos en las disquerías, incluso algunas cadenas como Musimundo y Tower Records empezaron a comprarnos a los independientes. No podíamos creer que no habíamos tenido que someternos a ningún «casting» de ningún sello para ver si querrían o no ficharnos. Tuvimos que aprender a hacer las cosas pero no era tan difícil. Eso era sentirse independientes. Y tuvimos la suerte de que como ya teníamos nuestro público al llegar al primer disco, los discos se vendieron y eso nos permitió hacer enseguida el segundo.

Suárez siempre fue como algo más que una banda de rock, proponía una mirada nueva que poco tenía que ver con lo que se daba alrededor….
Creo que tenía que ver con que nos tomábamos en serio lo que hacíamos, las canciones, tocar, todo eso, pero no cuadrábamos mucho en el modelo estrella de rock. Tal vez por ser como éramos, nuestra forma de ser, o por ser yo, una mujer, la cantante, o porque no teníamos una postura de ese tipo, de la carrera de estrella de rock, modelo que se traía más de los ochenta. Nos hacía gracia no cumplir con los estereotipos del rock, recuerdo algo de eso.

A la distancia y en retrospectiva ¿Cómo ves esos años?
Suárez fue el origen de todo. Esta reunión inesperada del grupo me hace sentir como si hubiera hecho un gran recorrido alejándome en la línea de tiempo del momento «Suárez» y ahora, aunque siga con todo lo demás, este reencuentro es como si alejarme hubiera sido acercarme, como dar vueltas alrededor de la Tierra y eso de que cuando te alejás de algo empezás a acercarte. Una especie de movimiento espiraloide que me hace pasar de nuevo por acá y me reconozco en esta banda porque es una parte de mí.

En la primera parte del documental se muestran los primeros años de la banda, quizás los años de descubrimiento musical y del trabajo autogestivo. ¿Cómo creés que será la segunda parte del documental… O más bien ¿cómo creés que tendría que ser?
Exactamente la segunda parte se verá nuestra «salida al mundo», seguimos siendo los mismos pero ya no se nos verá tanto adentro de las casas sino en escenarios remotos y en lugares abiertos. Eso es lo que me imagino por lo que puedo deducir del material que se dispone para la segunda parte. Por ejemplo recuerdo la filmación de la grabación en un estudio en Zaragoza un tema para un festival de cine de terror, un tema de la dimensión desconocida compuesto para la ocasión. Cosas raras, fuera de orden, muy Excursiones.

¿Cómo se vivió el regreso de la banda? ¿Cómo fue ese instante donde enchufaron sus instrumentos volvieron a estar juntos los cinco haciendo música luego de tantos años?
Fue natural y forzado a la vez, como un trasplante, como un injerto, como una manipulación genética. La única manera de que ocurriera eso era haciendo un acuerdo y teniendo la voluntad de enfrentarlo, y no sé cómo lo hicimos, no sé cómo fue que pasó, al mismo tiempo lo natural es que ese trasplante prendió y de ahí en más, después de los primeros minutos shockeantes, ya estaba sucediendo y no podía detenerse, como esa ramita de enredadera que trasplantás y apenas prende empieza a crecer sola.

En Mar del Plata había muchísimos músicos de la escena actual entre el público (no solo musicos, sino cineastas, escritores, artistas plásticos…). ¿Cómo se sintieron ante eso? ¿Se ven como una influencia para la nueva generación?
Es difícil contestar eso porque sería re soberbio de nuestra parte decir sí, somos influencia, no es algo eso que podés «sentir», y estar segura al cien por cien. Muchas veces me dicen «yo los escuché mucho» o los «fui a ver, me encantaba», cosas así pero eso no asegura una influencia, y por ahí unos que no nos escucharon tanto en verdad, parecen influenciados pero porque compartimos las raíces de influencias y nuevas bandas son nuevas manifestaciones de influencias en común, pero cada uno hace su propia nutrición, desarrollando distintos aspectos de esas influencias y generando únicas corrientes nuevas, resultado de nuevas combinaciones.

En el show de Mar del Plata hicieron solo temas de sus primeros dos discos. ¿Harán lo mismo en el Konex? ¿Como va a ser este show?
Vamos a hacer más que nada de esa primera etapa pero no pudimos dejar de preparar algunos temas que anuncian esa segunda parte del documental, y que pertenecen a los dos últimos discos, una pequeña selección ineludible.

Hay que preguntarlo… ¿No se les pasó por la cabeza hacer nueva música?
Eso no se puede decir, ni nosotros nos atrevemos a pronunciarlo, en el caso de que alguno lo haya pensado.

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Fotografía: Diego Osi

Suárez se estará presentando en Buenos Aires por primera y única vez en 15 años esta noche, a las 20hs. en Ciudad Cultural Konex (Sarmiento 3131). Las entradas pueden comprarse por Ticketek.