La cita es en el bar del Patio del Liceo. Allí me espera Adrián Cayetano Paoletti bebiendo una cerveza. Desde este último día del turbulento marzo está disponible en Spofity el nuevo disco de Paoletti y también hoy lo presenta en El Imaginario. A partir de abril se podrá conseguir el CD en las disquerías amigas. “La idea era que el disco estuviera unos días antes para que la gente lo escuchara un poco antes de la presentación. Pero como vamos a seguir presentándolo no pasa nada. Vamos a hacer una presentación en Temperley el 21 de abril y en Niceto en mayo.” El disco en cuestión se titula Me gustaba más cuando me querías, y es el sexto álbum solista del ex integrante de Copiloto Pilato. “La gente que lo escuchó, la gente que trabajó conmigo, me dice que es un disco clásico mío, pero con una vuelta de tuerca. Es un disco Paoletti pero con algo diferente.” Pedimos otra cerveza y Paoletti continúa describiendo a su nuevo disco: “Tiene un tinte romántico, la idea general de este disco es que fuera un disco romántico y medio acústico. Grabé un demo de doce temas con esa idea y después, cuando lo escuché, me pareció muy melanco, muy bajonero y no me gustó. Justo estaba armando la banda que me acompaña hace rato, Los Impares, que son Dani Borrelli Azara y Nahuel Seranian… De ese demo original quedaron cinco canciones que lo que hice fue electrificarlas con la banda y sumé cinco temas nuevos. Así que si bien el disco no quedó como la idea original, de un disco romántico y acústico, quedó un disco eléctrico y medio romanticón. Más de la mitad, la lírica, tiene una temática romántica, una cosa de amor y desamor.”

En la ruta del derecho

¿Cómo manejás lo de la lírica? Leí entrevistas donde hablás de la influencia de la literatura, de la literatura fantástica…
Las letras, las canciones, pueden ser algo que escribo y que a partir de eso le busco una música o algo que surge todo junto o una lírica que canto y que le busco la armonía. O a veces, que es lo más fácil, tengo una armonía en la guitarra y le busco una lírica. La influencia, en la lírica, puede ser la literatura, tengo una cultura por la cual leo desde la infancia, leía la colección Robin Hood, Julio Verne, lo que sea, hasta lo que leo hoy. Puede ser influencia de la literatura o de lo cotidiano, de la televisión, series, lo que sea, más allá de la rutina de la vida.

En cuanto al derecho, ¿cómo combianás las dos actividades?
Yo trabajo desde los veintiún años en el Poder Judicial. El Derecho, por decirlo de una manera burda, es como un reglamento de la vida cotidiana. Es como un gran reglamento de lo que es la convivencia, un ordenamiento de la convivencia. Es una ciencia social. Creo que se complementan.

Tenés tres décadas de carrera, estuviste diez años sin grabar…
El disco de Copiloto es del ’90… El año que viene festejo los veinte años de La ruta del árbol… que es del ’98. Lo de los diez años era una cuestión personal de que estaba aburrido de la música y el derecho me sirvió porque quería como romper con la rutina de la música y me sirvió el Derecho para poner la cabeza en otra parte.

Que diez años no es nada

Paoletti explica las razones de ese paréntesis de una década en cuanto a grabación de discos: “Lo que más me cansó fue la parte ejecutiva, me cansó –entre comillas– la parte artística, la parte de la grabación, de producir el disco, fabricarlo, ejecutar, distribuir, hacer la prensa. Me aburrí de eso, en un momento, y de la rutina del rock, ensayar, tocar, dejó de ser divertido. Es lo que le digo a los chicos, a Dani y a Nahuel: no vivimos de la música, esto no es un trabajo, el requisito mínimo es que sea divertido. Y si no es divertido, no lo hago más. Ahí fue cuando paré. Paré, más que nada, de grabar, de tocar en vivo nunca dejé –siempre tenía dos o tres shows por año- pero básicamente lo que hice fue no editar un disco. Edité Yo soy por ahora en el 2000 y Casa Rodante en 2011. Pero nunca dejé de componer, de tocar la guitarra, de hecho cuando estudiaba Derecho lo hacía con la guitarra al lado y en los breaks de estudios tocaba la guitarra.”

¿Cómo te llevás con la tecnología, esto de Spotify y demás. con todos estos años que transcurrieron?
Re bien… Me parece genial, la tecnología de internet me parece genial, yo lo uso- en las redes sociales – básicamente para difundir los shows y los discos. Y lo tecnológico también, todos los últimos discos están grabados digitalmente. Uso el Pro Tools, uso eso, grabo digitalmente, hago eso para pasar por una mezcla analógica, y me encanta…

Foto: Cari Aimé

En la ruta de lo popular

Alguna vez dijiste que te considerás un buen compositor, un mediocre guitarrista y un mal cantante…
Creo que cada disco, con el oficio, lo hago un poco mejor. Yo opté por el rock y como género dentro de la música popular, porque en la música popular –por lo general- no hay ningún virtuoso. Si vos sos un gran intérprete de un instrumento calculo que tocás música clásica. A mí me encantaría tocar –por decirte algo- Bach en el cello… La música popular te permite tener conocimientos elementales de un instrumento y hacer canciones. Básicamente es eso.

¿No hay músicos populares que son buenos instrumentistas?
Atahualpa Yupanqui. Por lo general, lo que tenés en la música popular es que es limitado. El rock. En los setenta los rockeros eran virtuosos, la mayoría. Los pianistas tenían una formación más clásica y en un momento, a partir del punk –yo nunca fui punk, tal vez en un momento, de joven, fui post punk- … Yo me considero un músico limitado, tocando la guitarra, cantando pero un buen compositor de canciones. Creo que las características del músico popular, y más del rock, es ser un músico limitado. Los virtuosos tocan jazz o tocan música clásica. Tienen que dar clases. O hacen folklore, que tocan el bajo con cinco cuerdas. En la música popular la característica es la canción. Yupanqui: la grosa era la mujer, que era una pianista y tenía formación clásica.

En 2018 se cumplirán veinte años de En la ruta del árbol, en búsca de la canción perfecta, disco fundamental en tu carrera:
Queremos hacer el disco entero, editarlo en cassette, ponele, e invitar a bandas que toquen temas. Para eso falta. En la ruta del árbol… es uno de los discos, más allá de lo musical, al que le tengo más cariño. A ese y a Paciencia. Pero En la ruta me parece un disco muy simpático, como muy fresco. Yo en ese momento tenía la idea de hacer un disco largo y el disco dura una hora, tiene veinticuatro temas. Siete temas, o más, son instrumentales. Era una cosa que se me ocurrió en el momento y la hice. Está grabado en una cinta abierta de ocho canales. Como te decía, es muy fresco, le tengo mucho cariño. Y con el tiempo sé de mucha gente que lo tuvo, que lo escuchó, lo compró. Estamos hablando de hace veinte años, yo en ese momento tenía dos trabajos, tenía veintisiete años, trabajaba a la mañana, después tenía otro trabajo, salía a las ocho de la noche de trabajar en Quilmes, iba con un Falcon que tenía hasta Palermo, a lo de Gonzalo Córdoba a grabar, estaba hasta las dos de la mañana grabando y nada… quedó ese disco. En la ruta es un lindo disco, está desprolijo, está mal tocado, suena mal pero en ese momento es como que estaba grabando mi obra cúlmine. Y quedó eso. Pero tiene frescura. Ese disco fundamentalmente es: yo tenía una banda y lo habíamos ensayado para grabar, cuando estábamos por grabar el bajista se fue, cambié el bajista, después pasó lo mismo con el baterista. Y dije, hay que grabarlo. Por eso tocan tres bajistas diferentes, dos bateristas, porque lo terminé resolviendo en el estudio.

Piloteando las bandas

En una entrevista que te hace Cippolini, decís que después de Copiloto Pilato pasaste a ser un artista que discute consigo mismo, ¿seguís así?
Y sí… básicamente es eso. Pero ahí me refería puntualmente que Copiloto Pilato era un grupo muy conflictivo, tanto en los ensayos como en vivo. Estábamos tocando en vivo y yo me peleaba con el guitarrista o con el bajista… Y todos los contemporáneos – Los Brujos, etc.– se cagaban de risa y eso ocurría en vivo y en los ensayos. A eso me refería. En Copiloto componíamos mucho en los ensayos, salía una frase, la trabajábamos, más allá de que yo llevara las canciones. Y pasé de esa cosa más colectiva a discutir conmigo mismo, y me refería más que nada al tema compositivo.

¿Escuchás bandas de ahora?
Ir a ver, voy a ver todo. Voy a un festival, tocan cuatro bandas y no tengo la puta idea de quiénes son. Los escucho. Me mandan discos y los escucho. Postean discos y los escucho. Soy muy curioso, todo el tiempo escucho tanto bandas de afuera como de acá. Hay bandas que empiezan a sonar entre la prensa y entonces las busco y las escucho. Pero puntualmente, bandas de acá que puedo llegar a escuchar en mi casa o en el auto, me gusta Diosque –más que nada el segundo disco-, me gusta 107 Faunos, me gusta mucho Viva Elástico. Y después toco mucho tiempo con bandas que, más allá de lo musical, me llevo muy bien. El otro día toqué en Fustipolenta y con Los Reyes del Falsete subí a cantar un tema con ellos… toqué con Rosario… Las bandas de acá en un momento eran re noventosas, ahora me parece que son más ochentosas.

¿Influye en lo musical ser de Monte Grande?
Es medio básico pero yo nací en Monte Grande, vivo en Monte Grande y trabajo en Monte Grande. Yo vivo ahora a cuatro cuadras de la que era la casa de mis padres. Vivo a cinco cuadras de la casa de mi hijo. Siempre viví en una casa con jardín. Monte Grande es conurbano, es otra dinámica. Calles arboladas. Es como la pre pampa. Es verde, una cosa es criarse en un departamento tocando la guitarra en el balcón y otra estar tocando en el jardín con pasto, con pájaros, con árboles. Yo me considero un pibe de pueblo, del Gran Buenos Aires. Y cuando vengo a Capital es a tocar o a hacer algo puntual. De hecho trato de no venir, más de día. De noche Buenos Aires es otra onda. De día trato de no venir.

Foto principal: Cari Aimé

Adrián Paoletti se presentará esta noche, 31 de marzo, en El Imaginario Cultural (Bulnes 932, CABA). El viernes 21 de abril en Cultura del Sur (Temperley) y el martes 6 de mayo en Niceto Club (Niceto Vega 5510, CABA).