Israel Ramírez (34) es el capitán de la nave Belafonte. Comenzando el viaje en solitario en el año 2009 con la grabación de un primer EP llamado Le Petit Riot, el proyecto con el nombre proveniente del imaginario de Wes Anderson fue tomando más tripulación gracias a las necesidades estéticas y lúdicas de su conductor. Así, Belafonte Sensacional hoy es una familia de siete poco heteronormativos hombres mexicanos que a través de la música buscan resignificar la violencia y dotar a sus canciones de una mezcla de géneros y personalidades digna de los tiempos que corren: “Me gustaba la idea de que mi proyecto artístico tuviera el nombre de una nave que te lleva a distintas partes. Belafonte me ha llevado a distintos lugares, tanto musicales, como personales y geográficos” afirma Israel a Indie Hoy en entrevista en el barrio de Coyoacán, Ciudad de México, y agrega: “Yo no me considero músico, me considero más escritor; o más bien considero que mi instrumento es la palabra. Nunca tuve mucha idea de cómo comunicarme con los músicos, así que cuando empecé a encontrar amigos con los que tocar, les decía que hicieran lo que quisieran o les daba indicaciones de tipo extra-musicales, y así Belafonte se convirtió en una banda.”

Gazapo (2014) fue el primer disco que lanzó Belafonte Sensacional en formato de banda. La indicación que dio Israel en ese entonces fue que cada uno tocase como quisiese, pero luego esta se modificó a un “cada uno con su instrumento exprese lo que cada uno es”, premisa que sirvió para vestir las canciones de una manera más interesante y ecléctica. De esta manera el folk que caracteriza a Gazapo pasó a ser un híbrido rock-folk-noise-pop-blues-punk cargado de historias y energía desbordante en escena: “La formación actual de Belafonte hace que el proyecto sea más interesante. Está Ale (armoniquista) que es completamente bluesero, Julio (guitara eléctrica) que gusta mucho del noise y el metal, está Israel (bajista) que me ha acompañado desde el principio de Belafonte, somos como hermanos, como brothers from another mother, nos queremos mucho, y él es más pop que yo, más cerebral, más organizado. También está Cristóbal (batería) que es fan de la música caribeña y afro, Chobi (trompetista) que es una mezcla de todo y El Señor Gobernador, nuestro staff que nos protege de todo, baila y canta coros”, describe Israel y luego admite con una sonrisa que la música le ha dado la oportunidad de conformar su propia familia.

La música de Belafonte tiene dos caras y múltiples influencias. En vivo se puede ser espectador de un Belafonte solista, folk, tierno y a veces melancólico, y de un Belafonte en banda, punk, intenso, agitador y salvaje. Ambas instancias son parte de lo mismo (Israel confiesa que puede ser un reflejo de los polos que conviven en su cabeza) y es una de las características más relevantes del proyecto que encuentra su frescura en la unión de fuerzas, sonidos y estados anímicos. Si pretendiéramos ilustrarlo, las canciones de Belafonte podrían ser amables y cálidas casitas en las que se abraza la realidad de todos. La oscuridad se acepta y se exorciza y la luminosidad se comparte en un grupo que pocos prejuicios tiene a la hora de conjugar estilos y formas de expresión, generando una identidad loca pero sumamente firme, original y audaz. El uso del slang propio del DF también es uno de los elementos que explota Israel y su colectivo, dando vida a canciones que inevitablemente suenan cercanas y que logran encantar al más diverso público chilango [dícese de la persona que vive en Ciudad de México] y no: “A veces siento que yo no soy un inventor de canciones, sino un explorador. Me van llegando las canciones y yo las describo (…) Sé que no soy el mejor guitarrista ni el mejor músico, pero cuando toco solo me gano a la gente de otra forma, a través de algo un poco más teatral. Soy un poco chusco [gracioso], me gusta hacer reír a la gente. Cuando toco con la banda se da algo totalmente distinto y muy interesante, que es la conjugación de estas almas locas que están ahí en el escenario. Nosotros buscamos el disfrute y la sensación de catarsis, y con eso tuve mucha suerte porque encontré personajes que tuvieran esa salida en el escenario, sin timidez ni ganas de aparentar o de hacer un show súper mágico musical, sino que estamos ahí para tocar y para salir de nosotros mismos (…) Algo que hemos platicado con la banda es que México es un país muy violento, entonces nos preguntamos cómo nosotros como colectivo resignificamos la violencia, y lo hacemos a través del escenario. Es muy interesante eso porque me ayuda a sacar la violencia que traigo todos los días, y eso es algo que no pasa en mis conciertos solista” sentencia el cancionista.

Con una carrera completa de comunicación, Israel comenzó a escribir canciones a los 28 años, y en mayo de este año renunció a su trabajo de periodista para dedicarse por entero a la arriesgada misión de vivir de la música, modo de vida al cual se está adaptando y que, aunque modesto, admite más real y amable: “Yo no tenía planeado ser músico. Yo estudié Comunicación e iba a ser periodista. Quería escribir artículos, notas, guiones de cine, etcétera, pero nada me hacía ¡clic!, hasta que en un momento me enamoré y me di cuenta que hice bastante ¡clic! haciendo canciones. Era como un hobbie en principio, pero después de que saqué mi primer disco Le petit riot me empezó a enamorar cada vez más la música porque había cada vez más ¡clics!. Primero el ¡clic! de hacer una canción, luego el ¡clic! de grabarla, luego el ¡clic! de tocarla en vivo y entonces ya eran demasiados ¡clic! los que me ha dado la música. Llegué a un punto en el que me di cuenta que soy un periodista bastante mediocre y que no quiero dedicarme a eso. Ahorita estoy en un punto de mi vida en el que quiero hacer eso: canciones. En ese sentido Belafonte ha sido toda una revolución en mi vida”, confiesa Ramírez y entre risas afirma que “si dejo de sentir el ¡clic! entraría en problemas…”

Actualmente Belafonte Sensacional se encuentra lanzando por sencillos su nuevo trabajo discográfico cuyo nombre es aún desconocido pero del que ya se puede escuchar su primera canción “Hay hormigas en el baño, John” por Spotify y YouTube. Los chicos que se definen como antimachistas, antirracistas, anticlasistas y antihomofóbicos esperan lanzar el año que viene un nuevo disco grabado hace pocos meses con Joe Volume, una reconocida figura del punk mexicano.

Mira aquí “Fuera del amor” y “Caramelos de cemento”, dos canciones que grabó Israel en exclusiva para IndieHoy:

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